La pasión y el amor, en el 1800
Sabrina Garciarena y Gonzalo Heredia, protagonistas del film Felicitas, que se estrena mañana, hablaron con lanacion.com; mirá el video
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Ella se muestra súper relajada y repite una y otra vez que está feliz de haber sido la protagonista de esta historia que conoce muy bien desde hace años. El, pide un whisky y confiesa no "remar" una sola nota.
Los dos están ahí, en la presentación del film Felicitas, una superproducción que se estrenará mañana, que tiene como protagonistas a Felicitas Guerrero, cuyo papel es interpretado por Sabrina Garciarena, y Enrique Ocampo, que le tocó a Gonzalo Heredia.
Lo que se ve en la película, que dirige Teresa Costantini, es la historia verdadera de dos adolescentes enamorados, que se desarrolla en la mitad del 1800. Muestra que en aquella época la mujer no tenía libertad, era propiedad de su padre -quien decidía con quién casarla- y luego pasaba a ser de su marido. En el film, Felicitas -hija de Carlos Guerrero (Alejandro Awada)-, está profundamente enamorada de Enrique. Sin embargo, su padre la une en matrimonio con el terrateniente Martín de Alzaga (Luis Brandoni).
Es el relato de un amor que no puede sellarse con la unión, porque en el medio existía un deber social, guerras y enfermedades.
Y Garciarena conocía a los personajes y lo que ellos vivieron desde mucho antes de empezar a desarrollarse el film. "La historia siempre venía a mi, o alguien me la contaba o algo aparecía en el diario o pasaba por un lugar donde ella había vivido. Yo sabía mucho sobre Felicitas y después vino todo el proceso de armado del personaje, que tiene que ver con crearlo, porque se sabe de la historia, pero en realidad de la esencia del personaje, de saber qué le pasaba no se sabe tanto", comentó la joven actriz a lanacion.com.
Y como si su gusto por este relato se hubiera perfilado para que un día alguien llegara y le ofreciera protagonizarla, Garciarena respondió sin dudar cuando se le preguntó por su trabajo para realizar su papel: "Yo me preparé toda la vida para este personaje".
Por su parte, Gonzalo Heredia no conocía la historia profundamente pero se sintió muy identificado con la situación de Enrique y pudo adecuarse cómodamente al desarrollo de la producción.
"Fueron semanas muy agotadoras de filmación pero la verdad es que al trabajar en escenarios reales se me hizo muy fácil poder entrar en el relato", dijo.
No sólo los escenarios, sino también el vestuario es de época y simular vivir por esos años, ayudó muchísimo a los actores para elaborar sus papeles. "Fue un look nuevo, que no conocía, pero hay un par de cosas que yo las rescataría y las usaría hoy. La ropa, tiradores, bombachas y botas, me ayudó mucho a componer el personaje", expresó Heredia.
En el mismo sentido, Garciarena, que califica el film como "femenino" porque habla de cómo era una mujer de la aristocracia del siglo XIX, consideró que "la ropa ayudó, porque así se vestían, caminaban, se manifestaban, y todo eso era parte importante del personaje".





