La sorprendente escena psicofolk que llega de la tierra caliente
El Litoral es epicentro de un estallido sonoro que se muestra en la Capital
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Episodio 1. "Esto es la bomba, la bomba musical, completamente hecha con sonido sideral." Los Brujos no sabían, cuando cantaban esta canción dos décadas atrás, que estaban anunciando la llegada de una bomba musical que detonaría en las entrañas de Formosa. En esa región caliente, donde los mangos, el chipá y el tereré son el alimento y la bebida madre al alcance de la mano, se desarrolló una escena psicodélica litoraleña que terminó contagiando a todo el NEA. "Se está cocinando un guiso que tiene un sabor único. El tiempo dirá si es una sensación térmica, una ilusión o un auténtico movimiento musical. Lo cierto es que todos los que formamos parte sentimos que Formosa y la región del Litoral están en un momento de ebullición cultural y nosotros venimos a mostrar eso", cuenta el artista formoseño Marcos Ramírez, que capitanea el sello regional Mamboretá y la banda Nde Ramírez.
En ese laboratorio urbano y rural nació este colectivo artístico de autogestión, que armó su arquitectura sonora y estética cruzando los mitos de la cultura guaraní, la psicodelia exuberante del paisaje, la cultura rock, el chamamé, la herencia folklórica y una iconografía muy lisérgica. Artistas como Guauchos, Nde Ramírez, Lucas Monzón, Conejo Loco, Wichi Tenkai, Germán Kalber, Benito Malacalza y Los Saltimbankis conforman el sorprendente catálogo de Mamboretá. "El combustible conceptual que nos ofrece la región del NEA alimentó el imaginario visual y sonoro de una generación de músicos y gestores que salieron a tomar los recursos que surgen naturalmente en nuestro entorno, para procesarlos y darles su nueva versión. Hay una idea de usar lo propio como identidad."
Esta noche, el colectivo artístico desembarca con el Festival Mamboretá en Buenos Aires para continuar luego su camino itinerante por su región: Resistencia, Chaco (el 19 y 20 de diciembre) y Formosa capital (del 26 al 28 de diciembre). Pero esta noche en Palermo Club se podrá experimentar una porción de esa escena psicotrópica litoraleña reunida en el colectivo Mamboretá con sus bandas de cabecera: Guauchos y Nde Ramírez de Formosa, además de Benito Malacalza y King Coya de Buenos Aires. "Quisimos hacer un llamado de atención para que sepan que algo está pasando en el NEA y que se den una idea de cómo suena esta bomba litoraleña."
Episodio 2. El colectivo y sello Mamboretá funciona en un PH del centro formoseño que opera como sede de operaciones: es oficina, sala de ensayo, isla de edición para sus audiovisuales y residencia con varias camas marineras. En un pequeño fondo está toda la utilería que el colectivo utiliza en sus performances y conciertos: luces, equipos, sombreros gigantes, muñecos de plástico para colgar, mandalas del tamaño de una habitación y piezas de cerámica que adornan los jardines formoseños como sapos, duendes y hasta un Chapulín Colorado.
La última revelación del folklore rock, elogiada por el propio Skay Beilinson de los Redondos, surgió en esta casona. Mientras el resto de los jóvenes formoseños dormía la siesta, los integrantes de Guauchos pasaban horas enteras ensayando y sacando el audio perfecto para esa simbiosis entre la aspereza del monte, las guaranias de río, la oscuridad noise y la chacarera. La banda formoseña -en la que hay otro Ramírez, el baterista Juan Manuel, hermano menor de Marcos- es la de mayor proyección del sello. Este año ganaron el Premio Gardel al Mejor álbum artista nuevo de folklore por su segundo disco, Pago, y giran por todo el país. Guauchos fue la comprobación de que las cosas se podían hacer de otra manera en Formosa. "Hay un mito en estas regiones periféricas y es esa idea de que las cosas buenas sólo vienen de afuera -sostiene Marcos, en su rol de gestor-. Al estar por fuera de los radares culturales, la gente de acá se lo termina creyendo, pero con bandas como Guauchos estamos empezando a reescribir esa historia."
Episodio 3. Cercana a la Triple Frontera con Paraguay y Brasil, la ciudad es como una conectora sónica y estratégica del NEA. Desde allí los Nde Ramírez y todo el colectivo crearon su propia autopista sónica que conecta con Posadas, Resistencia, Foz de Iguazú, Asunción y Corrientes, donde también se está desarrollando esta nueva escena litoraleña. "El apetito por salir a mostrar lo que estaba pasando en Formosa nos llevó a subirnos a una camioneta y empezar a conectarnos con otros proyectos similares a los nuestros en otras provincias del Litoral. La singularidad de formar parte de una región cercana a la Triple Frontera le terminó dando un matiz personal a toda esta movida del NEA", cuenta Marcos Ramírez.
La ciudad de Formosa es plana, con un gran bulevar que divide el centro y lleva directo al río. Del otro lado, está Paraguay con sus oportunidades tecnológicas. En su feria se consiguen yuyos, discos, zapatillas, mates, juguetes made in China, remeras brasileñas, ollas y miles de utensilios de la vida cotidiana formoseña. Todo ese imaginario dibuja el contorno iconográfico de Nde Ramírez, en el que pueden convivir un cantante vestido de Superman, un relator de noticias llamado el Negro Black, un zapateador, un baterista vestido de Gauchito Gil y un guitarrista oculto detrás de un gran sombrero de paja. Marcos Ramírez creció con los mitos populares que le contó su padre, César Vaca Ramírez, bailarín reconocido en la región. "Nosotros entendemos la psicodelia como todo aquello que está más allá de lo evidente y como la reivindicación de la propia identidad. Es, por ejemplo, resignificar una comida popular de la calle como el chipá y valorizarla como un alimento ancestral."
Episodio 4. Son las dos de la mañana en Formosa. La encarnación de Johnny Rotten está tocando un chamamé con una peluca verde. Su nombre es Cristian Osorio, es correntino y tiene una banda llamada Los Saltimbankis, que azotó como una tormenta de verano el Litoral. Sus andanzas musicales ya empiezan a ser leyenda en la región. Todos los que quieren escucharlos están en Trambólico Bar: un galpón a medio terminar con apenas una barra, un sonido chiquito, unos tablones grandes y unos perros callejeros que vagan entre la gente como si fuera su hogar. En ámbitos como éste se empezó a cocinar la nueva escena psicodélica de la región. Ahora Osorio, en su versión solista, azuza una guitarra acústica con virulencia punk y hace vibrar a la tribu indie formoseña con el chamamé maceta "La mal peinada". Osorio canta visceral: "De más le gusta que a ella le miren, la mal peinada/de más se cree la Claudia Schiffer, la mal peinada/no hay ningún gaucho que se le arrime a la mal peinada/porque no quiere entreverarse con la manada". Es una imagen demasiado psicodélica para ser real.
Festival Mamboretá
Guauchos, Nde Ramírez, Benito Malacalza y King Coya
Palermo Club, Jorge Luis Borges 2454.
Hoy, a las 20 (puntual). Entrada: $ 70.

