
Nominada a 19 categorías en los próximos premios Emmy, esta ficción se convirtió en una de las revelaciones del año
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La maldición de Widow’s Bay (Estados Unidos/2026). Creadora: Katie Dippold. Fotografía: Christian Sprenger. Elenco: Matthew Rhys, Dale Dickey, Kate O´Flynn y Stephen Root. Disponible en: Apple TV. Nuestra opinión: muy buena.
El mapa de las series, por momentos, parece dar señales de fatiga. Relatos que recurren a fórmulas y más fórmulas abarrotan los menús de las plataformas, en donde cada vez más se percibe una sensación de estar viendo una y otra vez lo mismo, sin ningún tipo de audacia en las ideas. Pareciera que ninguna producción se anima a asumir riesgos, a medida que los espectadores pisan el palito del cliffhanger y consumen temporadas completas de historias ultraprocesadas que se digieren (y se expulsan) a la velocidad de la luz. Por este motivo es que La maldición de Widow’s Bay logra destacar, porque se trata de una propuesta que asume riesgos y construye un camino propio, priorizando no la perfección, sino mejor aún, la autenticidad.
El protagonista de La maldición de Widow’s Bay es Tom Loftis (Matthew Rhys), el alcalde de una modesta isla que da nombre a esta ficción. Loftis es un burócrata absorbido por las tareas cotidianas, entre las que navega rodeado del tedio, la ineptitud o la indiferencia de los tantos administrativos que lo rodean. Pero él no quiere ser un alcalde más, sino que quiere convertir a Widow’s Bay en un centro turístico sofisticado, un espacio de ocio al que vayan los turistas a gastar su dinero en pintorescas posadas y en su gastronomía isleña. O como el mismo alcalde sueña que Widow’s Bay se convierta “en la nueva Martha’s Vineyard”. Pero ese camino no será tan fácil.
A medida que Loftis pone en marcha numerosas actividades turísticas, él comienza a toparse con toda clase de leyendas urbanas, mitos sobrenaturales o fenómenos paranormales que dan cuenta de esa isla como cuna del horror. Pero en el afán por convertir Widow’s Bay en un glamoroso atractivo turístico, intentará ignorar señales claras de amenazas terroríficas, hasta que las consecuencias amenacen con cobrarse las vidas de lugareños y turistas.
A partir de esta premisa, La maldición de Widow’s Bay construye un relato que camina entre dos bandas, la del humor y la del terror. Loftis se convierte en el conductor de una trama terrorífica que, desde su óptica, se resignifica en la obstinación de isleños supersticiosos que viven atravesados por mitos similares a la luz mala. Aunque claro, puede que ellos tengan razón. Y de ese modo, el alcalde se enfrenta a una pesadilla que va in crescendo, con peligros que irremediablemente se sienten cada vez más cercanos hasta que quizá no le quede más remedio que creer. De esta manera, la creadora de esta ficción, Katie Dippold, coordina una serie de tono novedoso, en la que arma y desarma las convenciones del género a través del humor, y convierte en el epicentro de su pesadilla a un alcalde preocupado más por el PBI de su isla que por un posible sacrificio en masa. Y esa óptica resulta tan refrescante que entusiasma.
Sin lugar a dudas, la mayor virtud de esta ficción está en su indiferencia ante el riesgo, en su desprecio por las fórmulas y por el cliffhanger constante. Cada episodio de La maldición de Widow’s Bay se puede ver casi de manera independiente y atentos al caso de la semana, porque más allá de tejer un arco argumental mayor, hay algo de una lógica episódica que desde hace tiempo, irónicamente, las series parecen haber perdido. Razón por la cual es que esta producción es casi una vuelta a las bases, al espíritu lúdico de Eerie, Indiana o de Kolchak, ficciones legendarias que jugaban a desarticular el terror desde perspectivas renovadas. Y La maldición de Widow’s Bay no busca reinventar la pólvora, sino entregar cuarenta minutos de entretenimiento sólido, recuperando el entusiasmo por la televisión y el poder de la sorpresa. Primero viene el entretenimiento y después el prestigio, un concepto básico que aquí se recupera, pero que la televisión en su búsqueda por pretenderse cine había olvidado hace rato.
Con errores y aciertos, pero con la impronta de contar una historia de terror sólida, La maldición de Widow’s Bay es sin dudas una de las sorpresas más gratificantes de este año.
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