Los nuevos "maestros" de la cocina
Desde que el Gato Dumas reinstaló el gusto por la cocina en la televisión clase media, el placer por cocinar a través de la pantalla nos transformó a todos en nuevos sibaritas, conocedores de tendencias gastronómicas o de condimentos y sabores que antes pertenecían sólo a los chefs de los mejores restaurantes. A partir de esas figuras culinarias, entramos a un mundo "aspiracional" del consumo, sin necesidad explícita de consumir o sí, ya que como todos sabemos la comida entra por los ojos. Entonces sólo alcanza con ver alguno de los programas en los que los cocineros, estas nuevas estrellas televisivas, recorren parajes exóticos a los que difícilmente llegaremos, recomiendan sus discos favoritos que suenan mientras cocinan, o muestran su vida cotidiana alrededor de una olla humeante, para quedar absolutamente satisfechos.
Nos rendimos una y otra vez frente a las temporadas repetidas de Anthony Bourdain, sus comentarios políticamente incorrectos y su carisma rockero. O vemos al inquieto y hasta culposo Jamie Olivier en su road movie, preocupado por el destino de las culturas originarias de Estados Unidos o por los chicos sin futuro de Inglaterra, en producciones casi cinematográficas. Y hasta nos cebamos con el chef Gordon Ramsay haciendo del reality el lugar perfecto para pasear su irritante y divertido mal humor y librar sus batallas culinarias.
En el último tiempo, tenemos nuestros propios ídolos culinarios, que sirvieron para que una generación vuelva a entrar a la cocina como lo hacían sus abuelas. Narda Lepes es uno de los mejores ejemplos locales. La chica cool y sibarita transformó la estética "utilísima" reinvindicando las recetas retro de doña Petrona o utilizando un registro descontracturado y más afín a nuestra forma de relacionarnos con la comida. Ella fue link de entrada para otros lugares y personajes relacionados al mundo gastronómico y a la versión life style latinoamericana. La clave es que su forma de cocinar genera un enganche parecido al de la trama de una serie favorita o al disfrute de escuchar una banda en vivo. El otro es Donato de Santis, que con su nuevo programa, Los Donato , inauguró la versión más reality del cocinero estrella: las vicisitudes cotidianas con su esposa Mica tienen algo de los Ousburne en versión ítalo-argenta. La mesa está servida.






