Bahía Blanca defiende su orquesta
El organismo, que tiene más de 40 años, en aprietos por falta de presupuesto
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La Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca es el último bastión estable en el sur del país. Nacida con la batuta del maestro Gianni Rinaldi en el Teatro Municipal de esa ciudad en agosto de 1959, con el nombre de Orquesta Estable, es liderada hoy por el maestro José María Ulla.
(Algo significativo perdura en esa fundación plasmada desde el ámbito ministerial, en 1957: el director del Conservatorio era el maestro Alberto Ginastera, que fue el encargado de llamar a concurso para la cobertura de 65 atriles.)
La orquesta es, desde hace más de cuarenta años -define el director-, un organismo necesario para el sur argentino. "Pero, lamentablemente, estamos frente al desmembramiento de la orquesta. Los músicos extranjeros se fueron ante la imposibilidad de seguir cobrando en dólares y no contamos con presupuesto para cubrir las vacantes que se han generado. Nos encontramos sin posibilidades de recontratar. Ya hemos perdido a concertinos tan importantes para el buen funcionamiento orquestal como son los músicos de Albania y Georgia, que no han sido reemplazados. Felizmente contamos con la sensibilidad de funcionarios culturales, como es la subsecretaria de Cultura de la provincia, María Cristina Alvarez Rodríguez, que nos está ayudando muchísimo para mantenerla en pie. Es lo mejor que nos podía haber pasado. Al defender a los organismos culturales ellos saben que constituimos una necesidad espiritual y cultural del país, y que nuestra actividad ininterrumpida de conciertos cada quince días desde marzo hasta diciembre, amén de los conciertos extraordinarios, es un signo claro de nuestra misión y necesidad espiritual de entregar arte a la gente", dice Ulla. "Nosotros, además, contamos con varios grupos de cámara -de clásica, tango, jazz y folklore- formados desde la orquesta, que yo impulsé y que cuentan con la fervorosa entrega de sus diversos integrantes, que recorren la amplia geografía de Buenos Aires. Por otro lado esta ciudad siempre alentó y participó con sorprendente entusiasmo de nuestros conciertos y demás hechos culturales en teatros o en estadios, sobre todo desde aquella fundación de la Sociedad de Conciertos en 1919."
- Se sabe que en el Sur ésta es la mejor orquesta sinfónica.
-Creo que es así. Por eso, en nuestro ciclo anual de conciertos, participan importantes solistas y directores. En 1996 fuimos de gira por Europa; y viajamos permanentemente por la provincia; tenemos cinco discos editados, y hace tres años creamos el Coro Polifónico oficial. Y debo enfatizar que los grupos de cámara nacidos en el seno de la orquesta y consagrados a géneros como la música barroca, el jazz o el tango, recorren cientos de kilómetros por pueblos y ciudades y lo hacen con envidiable entusiasmo, pero también con enorme sacrificio. Quizá se ven reconfortados porque el apoyo de la gente en las poblaciones es muy estimulante. Hay personas que nunca habían visto un instrumento de viento. Por otro lado, viene religiosamente a Bahía Blanca gente de diversos puntos de la provincia, como Punta Alta o Sierra de la Ventana.
- ¿Cuántos integran la orquesta?
-Tenemos 70 músicos, 10 técnicos, 10 administrativos y 10 auxiliares artísticos. El coro cuenta con 40 integrantes titularizados por la provincia en la época de Graciela Giannettasio. Quiero destacar que el teatro donde siempre actuamos aquí es municipal y desde hace 40 años es también nuestro ámbito de trabajo. Para ello contamos con un amplio apoyo del intendente de la ciudad.
- ¿Qué repertorio asumen?
-Todo el siglo XIX y el XX. Muchas veces, como dije, con prestigiosos directores y solistas invitados. Hace un par de años invitamos a dos pianistas italianos para tocar el Concierto de Bruno Maderna para dos pianos. Nuestro problema es que la falta de dinero nos limita el alquiler de partituras, si bien es cierto que nuestro archivo es uno de los más importantes del país. También impulsamos muchos estrenos, entre otros, de compositores de Buenos Aires, como, por ejemplo, de González Casellas. Por su parte, el coro ya participó, entre otras, en óperas como "Cavalleria Rusticana", "El Barbero de Sevilla" y "Madame Buterfly". La ópera es muy bien recibida y apreciada por el público de Bahía Blanca. José María Ulla, con sólo cuarenta años, está afianzando una carrera que se extiende más allá de su titularidad, desde julio de 1995, como director de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca. Es que, en forma permanente, se estuvo presentando frente a orquestas de Italia, Rumania, Rusia, Suiza, Austria, Estados Unidos, Egipto y México. Durante estos años produjo sendos discos compactos, entre ellos el "Concierto para dos organistas", con la Sinfónica de Zurich, y "Travesía, la guitarra: testigo de cinco siglos", con el Ensamble de la orquesta provincial. Ulla hereda el paso de las batutas a partir de 1959: Gianni Rinaldi, Rodolfo Bagnatti, Roberto Castro, Blas García, Alberto Guala, Mario Perusso, Guillermo Brizzio, Esteban Gantzer y Jorge Fontenla. Y entre los directores invitados durante la gestión de Ulla cabe citar a Juan José García Caffi, Ernesto Acher, Guillermo Scarabino, Alberto Merenzon, Reynaldo Zemba y varios extranjeros venidos de Estados unidos, España, Italia, Suiza, México y Turquía. Bahía Blanca tiene muy asimilada su orquesta sinfónica como cosa propia. En pocas ciudades argentinas ocurre esta sensación de pertenencia. Esto nos obliga a formar nuevos oyentes, no solamente como motivo de esparcimiento sino de crecimiento espiritual, es decir, abrir la orquesta a todas las posibilidades artísticas en cuanto a repertorio e interpretación, acrecentando así cualitativamente la audiencia como parte de nuestra ineludible política cultural. Para ayudarnos en esta tarea contamos, gracias a Dios, con un canal de cable dispuesto a transmitir nuestros conciertos didácticos. Por todo lo que comento, insisto: queremos seguir existiendo, queremos que el Estado se reordene estableciendo partidas, no para darnos más plata, sino para garantizar un mínimo funcionamiento. Que podamos cubrir las vacantes, por ejemplo. Esta es una de las mayores preocupaciones del momento.


