Bring Me The Horizon se recuperó a tiempo para el Lollapalooza

El cantante Oli Sykes (sentado, segundo desde la izquierda) se rompió las cuerdas semanas antes de visitar Argentina. "Pude descansar y evitar daños mayores, pero teníamos una agenda bastante complicada sobre el final y nos tocó cancelar unas cuantas fechas", dice
El cantante Oli Sykes (sentado, segundo desde la izquierda) se rompió las cuerdas semanas antes de visitar Argentina. "Pude descansar y evitar daños mayores, pero teníamos una agenda bastante complicada sobre el final y nos tocó cancelar unas cuantas fechas", dice Crédito: Gentilez DF Entertainment
Federico Martínez Penna
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28 de marzo de 2019  • 18:47

"Me recomendaron que ponga un freno o de otra manera podía empeorar", dice Oli Sykes, cantante de los ingleses Bring Me The Horizon. Esa frase podría referir a su pasado de adicción a la ketamina, la cual hizo pública años atrás. Quizás también podría aplicar a un muy publicitado divorcio que terminó con los fans de la banda escrutando con dureza a su ex a través de las redes. Pero no: hace unas semanas rompió sus cuerdas vocales en un show que lo obligó a reprogramar esta entrevista con Rolling Stone y a suspender el resto de la gira norteamericana de presentación de amo, el sexto disco de su grupo. "Pude descansar y evitar daños mayores, pero teníamos una agenda bastante complicada sobre el final y nos tocó cancelar unas cuantas fechas. Lamentablemente no tuvimos otra opción", completa.

Al comenzar en 2004, BMTH no era más que lo que muchos medios catalogaban como una mala copia de death metal nórdico y hardcore extremo de los noventa. Desde entonces le achacan su preocupación sobre la imagen por encima de la sustancia. Tal es así que Sykes -dueño de la línea de ropa Drop Dead Clothing- había establecido un negocio de venta de remeras vía mailorder que muchas veces resultaba más rendidor que las entradas para los shows.

A pesar de eso, la actualidad indica que las cosas son distintas. Después de todo, no es fácil sostener un proyecto desde lo artístico y funcional durante quince años. A fuerza de ambición y determinación, el quinteto se despegó de una escena y fue variando su sonido hacia una paleta moderna que borra las líneas entre la electrónica, el rock alternativo, el synth pop, el ambient y el trap. Es esa búsqueda sonora la que los llevó a llenar el prestigioso Royal Albert Hall tocando en compañía de una orquesta de más de cincuenta músicos, a su primera nominación a un Grammy para amo, y, ahora, a una nueva visita al país para tocar el viernes 31 en el Hipódromo de San Isidro como uno de los números del primer día del Lollapalooza Argentina 2019 .

¿Usualmente le prestás atención a los médicos y a tu entorno o seguís de largo?

Hace unos años probablemente hubiese seguido de largo y no me importaba nada, pero empezás a aprender, sobre todo cuando girás cada vez más y más lo importante que es respetarse a uno mismo. Si sos un atleta, y te lesionás y seguís entrenando encima de eso, estás liquidado.

¿Y cómo funciona ahora que cantás mucho más que antes?

Es difícil en cuanto a la variación del set. No se trata solo sobre gritar fuerte, también hay falsettos o ciertas melodías que exigen que tu cabeza esté concentrada en dónde está tu voz y ahí tenés que hacer lo correcto. Me tuve que reeducar y eso también trajo sus ventajas respecto no solo a como cantar sino a cómo gritar mejor. Nunca en mi vida fui un cantante de oficio, así que sigue siendo un aprendizaje constante.

Cuando aparecieron en 2006 con Count Your Blessings, los asociaron con una género y una escena específica de la cual terminaron despegándose. ¿Hubo alguna decisión particular detrás de eso o se trató de una progresión orgánica?

En nuestro primer disco habíamos puesto cero esfuerzo. No nos importaba la música ni la estructura de las canciones; queríamos hacer algo que sonara fuerte, rápido y estúpido, y es increíble que haya gente que lo terminara amando. Al darnos cuenta de eso, nos dijimos a nosotros mismos, "Si nos fue tan bien con este disco, quizás si ponemos nuestros cerebros al servicio del arte, puede salir algo especial. Esta banda puede transformarse en nuestra vida, como un trabajo". Eso pasó después con Suicide Season [de 2008], que si bien no era perfecto, puedo hoy escucharnos en esa búsqueda de ir al 100% y de hacer algo diferente.Y esos riesgos que tomamos nos rindieron de alguna forma. Se que amo no le gusta a muchos fans porque se trata de un experimento musical al que quizás no están acostumbrados, pero nosotros necesitábamos esto y necesitamos ampliar nuestro espectro. Si eso trae gente nueva, genial.

O sea que recién con There Is A Hell... y Sempiternal pudieron consumar esa visión

Totalmente. Nuestra banda nunca fue exitosa a partir de un disco específico o un sonido sino por el cambio constante.

¿Y de ese cambio también forma parte lo que hicieron con la Parallax Orchestra en el Royal Albert Hall?

Desde There is a hell... siempre tuvimos algún arreglo de cuerdas o elementos orquestales, así que sabíamos que funcionaba en cierta manera con nuestro sonido. Y nos propusimos un escenario en donde pudiésemos llevar esa idea a lo máximo. Eso devino en lo del Royal Albert Hall. Pero como te decía antes, somos una banda experimental, pero nunca le mostraríamos al mundo un experimento del cual no estuviésemos cien por ciento seguros de que funciona.

Si bien las canciones de BMTH siempre fueron un vehículo para tu catarsis, en amo cobran un valor más directo, casi confesional. ¿Tenías una idea preconcebida de cómo iban a ser las letras esta vez?

Escribir letras es algo extraño. No hay formatos correctos o reglas específicas, y muchas veces te enfocás en no escribir sobre ciertas cosas que, quieras o no, terminan saliendo. De hecho muchas veces me pasó de escribir sin saber específicamente de qué y decir, "ok, esto suena bien, esto se siente bien". Y un día o dos después termino aceptando que es como vos decís, un vehículo para la catarsis. Es muy catártico. Tuve momentos muy difíciles cuando me senté a escribir para este álbum, sobre todo porque no quería escribir acerca del pasado.

Te referís a tu divorcio y tus adicciones...

Si. No tengo problema en hablar de mis temas con las drogas o lo que sea. Pero cuando se trata sobre otras personas o relaciones, es algo que... es difícil. Al menos yo trato de esquivarlo porque no quiero ponerle el foco encima a esa otra persona o sacar a relucir cosas que no valen la pena. Y durante mucho tiempo hice como una autocensura sobre muchas cosas. Pero esto estuvo bien enfocado y terminó siendo como una terapia. Cuando vas a terapia empezás a ver cada uno de tus problemas y a darte cuenta de cómo no los atacaste antes o como no fueron procesados correctamente. Así que mucho de todo eso igual terminó saliendo en el disco, y es muy bueno en ese aspecto, pero no deja de ser confuso.

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