David Byrne: crecer hacia atrás

A una semana de su cuarta visita al país para presentar su álbum "Grown Backwards", el ex Talking Heads recorre su implacable trayectoria como artista inclasificable
A una semana de su cuarta visita al país para presentar su álbum "Grown Backwards", el ex Talking Heads recorre su implacable trayectoria como artista inclasificable
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7 de octubre de 2004  

La idea es casi Kaufmaniana: "Grown Backwards" (Crecido hacia atrás). Pero en contraposición al personaje que interpreta Jim Carrey en el film "Eterno resplandor de una mente sin recuerdo" (con guión de Charlie Kaufman), David Byrne no desea borrar su pasado, sino que intenta alcanzarlo para disfrutar de él sin remordimiento. "Me gusta porque es un concepto que une ideas totalmente incompatibles. Es una pequeña contradicción que me permite soñar con que todavía soy un joven. Me recuerda mucho a «My Back Pages», esa canción de Bob Dylan que dice: «Era mucho más viejo entonces, soy más joven ahora»." No es difícil de imaginar a Kaufman (responsable además de los retorcidos guiones de "¿Quieres ser John Malkovich?" y "Ladrón de orquídeas") haciéndose un festín con estas frases en la creación de otra de sus impecables historias.

"Grown Backwards" es el título del último álbum de David Byrne, el inclasificable artista sin fronteras que actuará en Buenos Aires el jueves próximo en el Luna Park, en la que será su cuarta visita al país en quince años. Un disco que lo aleja casi por completo de su romance con la "world music" y lo devuelve más "cabeza parlante" que nunca; corriendo riesgos como la grabación de dos arias de ópera y con la acidez y la ironía de los mejores años de aquella banda llamada Talking Heads.

Rebobinemos lo más rápido posible en la mente de David Byrne (sin borrar nada, por favor): artista multimedia, fotógrafo, enemigo íntimo del sistema electoral norteamericano, plástico, escritor, militante por la paz, productor, descubridor de talentos tercermundistas, director de su propio sello discográfico, clásico, moderno, seducido por la bossa nova, salsero, amante de los soundtracks, ganador de un Oscar por la música del film "El último emperador". Más atrás aún, solista, videasta, impulsor de la separación de una de las bandas más influyentes de los años 80, coreógrafo, psicópata americano, intelectual, artista de culto, pionero punk con los Talking Heads, compositor cínico, neoyorquino conflictuado, estudiante de escuela de arte, mochilero adolescente, infancia canadiense, nacimiento escocés. Stop. Chasquido de dedos. David Byrne, del otro lado del teléfono, en su casa de Nueva York, despierta.

-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de Dumbarton, Escocia, la ciudad donde nació?

-El olor del carbón con el que se hacía el fuego para calentar los hogares. Toda la ciudad olía a carbón. Me gustaba, pero cuando lo pienso me parece terrible, porque no es para nada saludable. Cada vez que huelo ese olor recuerdo la imagen de mi abuela.

Escocés por apenas dos años, Byrne se convirtió en neoyorquino por adopción, pero con actitud, elegancia y presencia ciento por ciento británicas. Así fue que en 1974 fundó Talking Heads, la banda de culto de la entonces ardiente escena de Manhattan; la misma que deslumbró a toda la intelligentzia rockera: de Patti Smith a Joey Ramone, de Debbie Harry a Lou Reed.

"En aquella época había muchas bandas dando vueltas por el mismo lugar, algunas con la intención de grabar discos y todo eso, pero otras que disfrutaban de tocar por el placer de tocar. Y eso era realmente bueno. Había mucho intercambio de pensamientos, una combinación muy enriquecedora", rememora Byrne.

Tres años más tarde, el debut discográfico del grupo, "Talking Heads: 77", irrumpió con fuerza demoledora y una canción que sirvió de banda sonora para la psicosis general de una era: "Psycho Killer" ("Estoy tenso y nervioso y no puedo relajarme. No puedo dormir porque mi cama está en llamas. No me toques, soy un cable pelado").

-Alguna vez usted dijo que "la terapia es como una lobotomía". ¿Sigue pensando lo mismo?

-Sí [risas]. Sucede que en general el objeto de la terapia es ayudar a que un individuo se introduzca en la sociedad, que sea más feliz en el ámbito en el que vive. Pero lo cierto es que en muchos casos la sociedad es la que está equivocada y quizá no sea bueno para ese individuo que se lo trate de insertar en esa sociedad. A veces es mejor quedar fuera de ella. Puede que no sea un concepto feliz, pero quizá sí sea más honesto.

Revisando la mente de Byrne a lo largo de sus 52 años de extensión, se pueden encontrar artistas de renombre de todo tipo y clase con los que en alguna de sus facetas ha compartido proyectos u obras y que permiten una mejor comprensión de este hombre sin prejuicios: Bernardo Bertolucci, Phillip Glass, Brian Eno, Caetano Veloso, Riuchi Sakamoto, Juana Molina (a quien llevó de telonera en su última gira europea), Tom Zé, Wim Wenders, Michael Stipe y siguen las firmas. "Me gusta conectarme con artistas inquietos. Soy una persona muy curiosa. De hecho, el otro día estuve con Gaby Kerpel (músico argentino que, entre otras cosas, trabajó con el grupo De la Guarda), aquí en Nueva York."

-¿Todavía disfruta de descubrir artistas por el mundo?

-Sí, por supuesto. No es algo que ahora haga todos los días, ya no estoy tan involucrado con el sello (Luaka Bop) como solía estarlo, pero me gusta encontrar artistas novedosos para mi propia satisfacción.

-¿Cómo ve a Talking Heads con el transcurso de los años?

-Me asombra escuchar ahora a grupos que suenan como lo hacíamos nosotros en los años 70. Me parece increíble que esa influencia haya tardado veinticinco años en volverse popular.

-En los últimos años ha combinado su pasión por el arte con la crítica política, como lo hizo en la instalación "The Voting Booth Project", precisamente en el polémico estado de Florida.

-Esa fue una broma sarcástica sobre el proceso electoral norteamericano. Todavía tengo una de esas famosas máquinas para votar en mi estudio. Definitivamente sería mejor si utilizáramos un lápiz y un papel. Es increíble que los Estados Unidos piensen que le pueden decir al resto del mundo cómo debe ser la democracia cuando no se respeta ni siquiera dentro del país.

-¿Y cómo ve el actual proceso electoral de los Estados Unidos?

-Como una guerra de peleas imaginarias que en muchos casos tiene poco que ver con la verdad, con lo que realmente ocurre. Es más un ataque constante entre candidatos, frases vacías y puro oportunismo político.

-¿Por eso en este disco incluyó el tema "Empire"?

-Esa canción es una crítica bastante directa al sistema de gobierno de los Estados Unidos. La compuse hace ya unos años, pero cuando se la mostraba a mis amigos me decían que era demasiado cínica: "No es para tanto, no somos un imperio malvado". Ahora ellos mismos aceptan esta idea.

En el exquisito "Grown Backwards", grabado junto al grupo de cuerdas texano The Tosca Strings (que lo acompañará en esta visita a la Argentina), Byrne grabó dos arias de ópera de Georges Bizet y Giuseppe Verdi y las convirtió en bellas canciones pop. "Pensé que con este grupo podía hacerlo. Realmente son hermosas canciones que no necesitan ser prisioneras de un teatro de ópera. A mucha gente le gusta decir que la ópera es difícil y que sólo puede cantarla un entendido en la materia, pero yo no estoy de acuerdo. Creo que son canciones que cualquiera puede cantar."

-Por último, cuando se levanta por la mañana y se mira al espejo, ¿cómo se ve a sí mismo?

-[Piensa diez segundos] Debe ser que me estoy poniendo viejo, pero no me gusta mirarme al espejo. Cuando no me queda otra, veo a alguien que suele vestirse de forma graciosa, a veces demasiado inusual. De hecho, ayer tenía puesto el mismo uniforme que el tipo que vino a arreglar la calefacción de mi casa... No está tan mal, ¿no?

En su propia tinta

  • En concierto: "El show que verán es una mezcla de temas de los últimos dos discos, pero también trabajamos arreglos de cuerdas para varias canciones de Talking Heads con The Tosca Strings".
  • Argentina: "Estoy muy excitado por volver a América del Sur, ya que en mi última gira no pude tocar allí por problemas económicos. Me acuerdo de que cuando visité la Argentina en 1998 anduve con mi bicicleta por las calles de Córdoba y Rosario y parecía que era el único ciclista en la ciudad".
  • Nueva York: "Después del 11-S recién ahora la ciudad está volviendo a ser lo que era. Pero creo que el resto de los Estados Unidos está aún asustado, con miedo. Como fue durante la época de la Guerra Fría, el gobierno es el que le impone la paranoia a la gente, la mantiene con terror".
  • La industria discográfica: "Me parece que la industria en general debe empezar a pensar de una forma distinta, si no, los sellos se quedarán sin negocio".
  • Juana Molina: "Me encantan sus canciones, son realmente hermosas y creo que Alejandro Franov es un pianista único".
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