Desde hoy, las 32 sonatas de Beethoven, por Barenboim
Las interpretará a lo largo de ocho funciones, en el Teatro Colón
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Desde esta noche, Daniel Barenboim emprenderá en el Teatro Colón una de las más fascinantes aventuras musicales de la temporada: la interpretación, en ocho funciones, de las 32 sonatas para piano de Ludwig van Beethoven.
Los dos primeros conciertos del ciclo forman parte del abono de la quincuagésima temporada del Mozarteum Argentino, mientras que los seis restantes tienen todas sus entradas en venta, producto de la coproducción entre dicha entidad y el Colón.
Barenboim decidió no seguir un orden cronológico para interpretar el ciclo, sino que en cada función se escuchen sonatas que representen los diferentes momentos compositivos del autor alemán. Esta noche, por ejemplo, se escucharán la Nº 1 en Fa menor; N° 18 en Mi bemol mayor y Nº 29 en Si bemol mayor, “Hammerklavier”.
Por un pedido expreso del propio Barenboim las seis funciones incluyen entradas populares (prácticamente agotadas al cierre de esta edición: sólo quedan ubicaciones en platea y laterales de cazuela y tertulia) y además hizo factible este ciclo –en esta Argentina en crisis– porque aceptó ir a bordereau, es decir, cobrar según la recaudación.
En una conferencia de prensa ofrecida en el Salón Dorado del Colón, Barenboim se ocupó de quitarle sentido heroico a su gesto y de hacer una encendida defensa de la importancia de mantener en pie la actividad cultural, en este caso musical, aun en tiempos de crisis.
Rodeado por la presidenta del Mozarteum, Jeannette Arata de Erize; el secretario de Cultura de la Ciudad, Jorge Telerman, y el director general y artístico del Colón, Emilio Basaldúa, reafirmó su vínculo afectivo con su ciudad natal: “Para mí, volver a Buenos Aires siempre tiene una significación muy especial, y más tocar en el Colón, donde escuché por primera vez en mi vida gran parte del repertorio sinfónico de cámara junto con mis padres. Muchos países en el mundo se olvidarían de la cultura en una situación difícil, y en cierto modo hubiera sido entendible, pero esto no ocurre aquí. La música clásica es algo que es imprescindible en este país y eso me entusiasmó para venir”, dijo el músico.
Consciente de la repercusión internacional que tienen siempre sus declaraciones públicas, Barenboim dedicó una parte de la conferencia a reflexionar sobre el conflicto entre israelíes y palestinos: “Es algo tan complejo que no se puede tratar superficialmente, porque tiene muchos elementos históricos, nacionales, religiosos, económicos y sus ramificaciones. De lo que estoy convencido desde ya hace mucho tiempo es de que no tiene solución militar”, aseguró.
Barenboim, que divide su tiempo entre la dirección musical en Berlín (al frente de la Staatskapelle) y en Chicago (conduciendo a la Sinfónica de la ciudad norteamericana), también ha impulsado la creación de una orquesta integrada por jóvenes músicos palestinos e israelíes.
Las dos caras de la música
Según Barenboim, la música no va a resolver el conflicto en Medio Oriente y “la situación crítica que estamos viviendo ahora en la Argentina”, pero “tiene una doble facultad, que parece contradictoria pero no lo es: la de hacernos olvidar el mundo y darnos las armas para entenderlo”.
“Oyendo o tocando música uno se olvida de la realidad y las dificultades. La música nos ayuda a olvidarnos de la realidad y volar en un mundo sonoro y, al ser observada inteligentemente, con un sentido filosófico, nos enseña a aprender sobre el mundo, la naturaleza, las relaciones humanas, sobre lo que es importante”, sostuvo.
Para Barenboim, no hay mejor escuela para la democracia que una orquesta sinfónica. El pianista aportó un ejemplo “banal”, según sus palabras, pero claro y didáctico: “Yo soy primer oboe y tengo el gran solo en la primera sinfonía de Brahms. Noventa músicos a mi alrededor me acompañan, me apoyan. Eso dura ocho compases y luego entro en el anonimato, en la colectividad total, y esa envergadura solista y de personalidad tiene que desaparecer: ¿qué mejor escuela para aprender a vivir democráticamente?”, concluyó.
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