
El arte de reflejar los paisajes
El cantautor de Chascomús acaba de cumplir cuarenta y cinco años con la música
1 minuto de lectura'
De gorra vasca con borla (símbolo de los domadores), alpargatas bordadas, pantalón gauchesco y tiradores, Omar Moreno Palacios practica el precepto quevediano: "Ande yo caliente y ríase la gente". Sabe que lo que para unos puede resultar ridículo en cuestión de vestimenta, para él es sencillamente una forma de prolongar la herencia española de los maragatos (que impusieron ese bordado) y la de toda una tradición arábiga. Además, los gallegos lo ven bien...
El hombre del Sur -vive desde hace años en Temperley- viene acompañado por un señor de apellido escasamente folklórico: Johansen. Ernesto Johansen, que además de admirador de Omar, es un especialista en temas gauchescos y en historia argentina.
Moreno Palacios es uno de nuestros más representativos cantautores pampeanos (de la pampa húmeda). Su profundo amor por las cosas de la tierra, por lo gauchesco, queda reflejado en cada tema de un cancionero que le pertenece o que él hace propio. A eso suma el cantor, con su guitarra, inseparable compañera, un gozoso culto del humor. No del chiste idiotizante de la televisión -que en los últimos años se confunde olímpicamente con el humor-, sino la verdadera humorada, que es una prolongación de la picardía y la sabiduría popular.
"Fue en 1946, tenía 8 años, cuando subí por primera vez a un escenario en un teatro de verdad -recuerda-. Es decir, fuera del club y de la escuela, donde me había fogueado. Digo, en un lugar donde la gente paga su entrada... Llegaba de la mano de Mario Pardo (autor, junto con Santiago Roca, de ese aire de triunfo "La tropilla"). Mi segunda experiencia fue cuatro años más tarde, a los 12, en la ciudad de Chacabuco. Y otro recuerdo imborrable fue mi actuación, en 1956, en la sociedad rural de Chascomús, con Mario Pardo, Clodosvinda Martínez Pita y el hijo de Santiago Roca. A partir de entonces me dedico totalmente a esta profesión de cantor. Justamente al año siguiente cruzo el charco y debuto, junto a Charlo y Sabina Olmos, en Radio Carve de Montevideo. Allí me presento también en Radio Espectador con unos uruguayos. El locutor, que tenía 21 años, se llamaba Alfredo Zitarrosa.
- ¿Con qué repertorio?
-Siempre la canción surera: milonga, cifra, estilo, ranchera, mazurca, huella, gato, triunfo... Canto y guitarra, por cierto.
- Con la guitarra desde chico...
-Claro. Fue un premio de mi primera comunión. Mis maestros en la guitarra fueron Mario Pardo y Clodos, su esposa. El me hacía poner los dedos en una latita de alcohol para descansarlos. A partir de los 12 me la rebusqué solo. Tocaba lo que escuchaba por radio. Antonio Tormo y otros. Me fui a ver la película "El último payador", con Hugo del Carril. Cuando volví a casa saqué en guitarra el leitmotiv de la película. Es que mi papá cantaba muy bien, no cosas del campo, sino urbanas: tangos, valses. Y mami cantando era una maravilla. A veces la acompañaba yo. Además, por mi casa pasaron excelentes cantores, guitarristas, poetas, malambeadores. Volviendo a Mario Pardo, él en su tiempo era más que Gardel en el repertorio rural y se había doctorado en música en Italia. Además era maestro de banda. El fue el guitarrista, antes que Grela. Precisamente Gardel cantaba cosas de Pardo. Recuerdo que don Mario afinaba la quinta en sol y la sexta en re. Yo tocaba así. La ventaja es trabajar con las cuerdas al aire. Yo participé de guitarreadas con violeros que acompañaban a Corsini, como Pagés y Pessoa.
- ¿Ocurría esto en Uruguay?
-Yo convivo desde los 18 con violeros y payadores en el Uruguay. Ibamos a la radio, la televisión, las vinerías, los tablados (después los llamaron peñas)... Compartí escenarios con gente de antes, como el Trío Valencia.
- ¿Desde cuándo componés?
-Desde chiquito. Ya en 1957 don Anselmo Grau (acaba de morir) interpretaba mi "Zamba de Chascomús". A los 12 años la cantábamos con Julio Pardo. También alguna cosa sencilla pampeana.
Moreno Palacios recuerda su infancia en Chascomús, hasta los 18 años, cuando viajó a Montevideo. "Me tocó la colimba en Marina, en Mar del Plata. Allí me pusieron un mes en calabozo porque había armado ruido con un conjunto. En ese lugarcito compuse una chacarera sobre la vida militar. Pero yo ya había hecho mi circuito en Montevideo. Entonces pedí pase a Buenos Aires donde tenía guitarreada todas las noches, y donde conocí al armoniquista Hugo Díaz, a quien acompañé", cuenta.
Los halagos
El músico poeta se siente orgulloso de halagos como el que le hicieron los Hermanos Abalos: "El único que toca gatos truncos es Moreno Palacios". El creador de temas conocidos como la cifra "Provincia de Buenos Aires", la milonga "Nunca te dije nada" y el gato "Sencillito y de alpargatas", se jacta de que Chascomús es más conocida por él que por Alfonsín.
Prolífico en las labores del campo como en la creación de canciones, Omar tiene mil anécdotas para contar, como aquella vez que compuso dentro de un armario.
"En los fogones aprendí a narrar desde la historia: temas alegres o tristes, pero llenos de criollismo. Tengo pasión por el campo. Soy criador de caballos criollos y aficionado montador de potros, novillos y toros. Es riesgoso, pero lindo. Comparto tropillas con gente que admiro. Me gusta ir a Castelli donde hay campos de cría, cerca de la costa, con caballos, yerra, lazos y esas cosas del criollaje. Vivo como canto y canto como vivo. Nunca me hice un test vocacional. Pero desde que en la escuela fui bastonero en el pericón, a los 8 años, ya sabía lo que tenía que ser. Siempre jugué a los gauchos. Las grandes ciudades no me han cambiado en nada. Con ese estilo conduje programas como "Séptimo piso", por Canal 7, y "Folklorama", por Canal 9, o integré conjuntos como el de los Hermanos Abrodos. Con alpargatas bordadas tomo aviones y viajo en sulky. Y canto en París lo mismo que aquí."
- ¿Adónde grabás?
-Mirá. Tengo solamente ocho discos grabados. Uno con los cuentos de Wimpi, los Cuentos del Viejo Varela. Los libros se reeditaron. Pero hace quince años que no grabo. No puedo esperar más. No dejo más másters en las grabadoras. Por las ataduras que te imponen. Tengo un disco grabado que me falta masterizar. Estuve redactando unos cuentos y escribí una obra integral sobre la provincia de Buenos Aires, mostrando su gente -mujeres, maestras, niños de la calle- y sus ritmos. También llevo escrito un libro con la historia de mis temas y otros cuentos.
El hombre de Temperley viene de conducir el programa radial "La posta del Omar Moreno Palacios", que se reanudará en marzo. Por ahora se difunde por Radio Nacional, 98.7 de la FM, de lunes a lunes, "Del caballo y su pilchaje", a las 15.30, 17.50 y 20.30. Su vocación es esparcir con alegría la semilla de la tierra. Sobre todo de la pampa, que es el más grande amor de su vida.


