El Umbral, jazz de Rosario
El grupo presenta con invitados su último CD: "16 pistas"
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Uno de los grupos de jazz más importantes del interior, El Umbral, formación rosarina con veinte años de historia, presenta hoy, a las 21.30, en Notorious, Callao 966, su último trabajo discográfico, "16 pistas", una placa que es fiel testimonio de la madura solidez tanto en la composiciones como en sus interpretaciones de este cuarteto.
La expectativa lógica que genera su visita se debe a que llegan en un momento que podríamos definir como de enorme lucidez como músicos, que quedó reflejada en su disco "16 pistas".
Con Mariano Suárez en trompeta, Luis Suárez en saxo y flauta, Nono Belvis en guitarra y Fernando de la Riestra en bajo, junto a Eduardo Avena en batería permanente invitado, El Umbral muestra una de las mejores aproximaciones a un jazz fusionado con elementos que provienen desde free hasta la actual impronta fuertemente melódica que exhibe el cuarteto en su último disco, cuyo saldo es tan interesante como su anterior placa "La zurda bendita", editada en 1998.
Durante la charla con LA NACION, los Suárez como Belvis admiten que este disco, que presentarán hoy, es una continuación de "La zurda bendita". "Sentimos que tiene un fuerte lazo musical y emocional con el anterior", dice el saxofonista Luis Suárez.
El trabajo muestra la intensa interacción que tiene el grupo, pues si bien hay una mayor participación en las composiciones de Belvis (último músico en integrarse), el tono de la placa es de una evidente homogeneidad.
"Lo que sucede en El Umbral es la comprobación de que las coincidencias que tenemos sobre la música no son meras formas, pues disponiendo todos de mucho espacio en términos de composición logramos una afinidad de ideas y de atmósferas muy vitales y que nos motivan a seguir trabajando", señala Mariano Suárez.
Respecto de este punto, Belvis sostiene que a pesar de que tiene dudas sobre algunos de sus temas, una vez que los comienzan a tocar toman una línea, un cauce que permite identificar al grupo.
Nacido en 1982, el combo fue en sus comienzos un cuarteto de free jazz, sin piano y que recordaba las agrupaciones del saxo alto Ornette Coleman. "Teníamos inconvenientes hasta con colegas sobre si lo que hacíamos era jazz; en algún punto es inexplicable porque tomábamos formas libres, pero que tenían evidentes influencias. Con esto quiero decir que nos parecían muy comprensibles", sonríe con el comentario Luis Suárez.
Asiduos asistentes a los Mar del Jazz, es en 1989 cuando conocen a Nono Belvis. Ese año, participó de la muestra Paul Bley, precisamente, uno de los escasos pianistas que tocó con Coleman.
"Ese año fue de muchos cambios, pues comenzamos a invitar a Belvis a que tocase con nosotros y se fue creando una química muy interesante que llega hasta hoy", señala Mariano Suárez. En la actualidad, el leitmotiv del cuarteto se inclinó del free a un jazz con mayor cuerpo melódico, en el que las improvisaciones y su necesaria interacción están muy presentes, aunque sin aquellos esquemas del disolución del ritmo y la falta de un beat consistente, propios del género que tomó fuerza en los años sesenta. "Hoy avanzamos hacia una nueva forma de expresión, sin negar nuestro gusto por el free, pero sin necesidad tampoco de afirmarlo o negarlo", señala Luis Suárez.
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