
Exploración musical, respeto y fascinación
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Presentación del disco "Mbira y Pampa". Con Santiago Vázquez en mbira, Pablo Paz en mbira y bajo eléctrico, Ana Archetti en mbira y bombo legüero y Marta López en hosho. Próxima actuación, el viernes en No Avestruz, Humboldt 1857.
Nuestra opinión: bueno
Si bien para el mercado discográfico esta propuesta cae en el enorme saco de la World Music, la música de Santiago Vázquez proviene del folklore de Zimbabwe y está hecha a partir de la fascinación y el respeto.
La mbira está formada por un piano de pulgares, instrumento armónico-rítmico, y una calabaza que se utiliza como caja de resonancia.
El grupo de Vázquez es una suerte de coro de mbiras, con Pablo Paz y Ana Archetti, en tanto que Marta López desde el hosho, una suerte de maracas de cuero, fue la encargada de marcar el tempo de la música. La propuesta se basa en una parte de piezas tradicionales y otra, compuesta por el líder del grupo.
En verdad, una primera síntesis de la actuación rescata largamente el esfuerzo por adentrarse en este tipo de instrumento, sin tradición conocida en Occidente, como también en estas músicas, en su mayoría dedicada a rituales de convocatoria de espíritus. Por el otro, no deja de ser una rareza que música interpretada con este propósito llegue a una sala de concierto, por decirlo de algún modo, pues tiene en su génesis un carácter fuertemente participativo que se pierde en estas actuaciones.
Búsqueda antropológica
Algo así como sentarse dentro de 2000 años a recitar los cánticos de las hinchadas de fútbol en un teatro, sin hinchada y sin fútbol. Como búsqueda exploratoria y hasta antropológica es legítima, pero quizá le falta algo de contexto a la propuesta "Mbira y Pampa", y no me refiero a que utilicen la vestimenta de los pueblos zimbabuenses, sino a que todo lo que tocan requiere una necesaria explicación.
Pero vayamos a lo nuestro, a la música. Tres mbiras y los hoshos dan sonoridad surrealista a la noche de No Avestruz. En un clima muy relajado, el grupo comenzó con "Entre los dedos" y luego una pieza tradicional. El cuarteto se ordena detrás de Vázquez y mientras se arman y se desarman ensambles sonoros, a veces construidos como una red mientras que en otras ocasiones con figuras de contrapunto, la música va tomando una dimensión potente, un cuerpo rítmico sostenido por los hoshos de López, que mientras su mano derecha sube y baja, la izquierda rota marcando al beat.
En la música folklórica se puede encontrar una permanente unicidad y, evidentemente, la de Zimbabwe la tiene, como también la posee la compuesta para mbira por Vázquez. Sea "Carauata" o "Pampa" o en algunos otros temas, hay una lejana familiaridad con las escalas del arpa y un ambiente de música litoraleña. En el primero de estos temas, la atmósfera del Litoral llega incluso a hacerse vívido en el canto de Vázquez.
En "Navío", tema en una sola nota, Paz se cuelga el bajo, Archetti toca en el bombo legüero, López, en el hosho y Vázquez en la mbira produjeron un clima interesante por las distancias de los timbres de los instrumentos.
Un proyecto que viene a complementar la variedad de músicas que exhibe Buenos Aires y que dejó en evidencia que desde la exploración, sea instrumental o antropológica, se pueden desarrollar propuestas de novedosa vitalidad.




