En su nuevo disco, Iggy Pop va en busca de la libertad y no le resulta nada fácil

Crédito: Santiago Filipuzzi
Franco Varise
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24 de septiembre de 2019  

Iggy Pop

Nuestra opinión: bueno

Free: "Free", "Love Missing", "Sonali", "James Bond", "Dirty Sanchez", "Glow In The Dark", "Page", "We Are The People", "Don Not Go Gentle Into That Good Night", "The Dawn"

Hay que confesar que hablar de Free, el nuevo disco de Iggy Pop, no es fácil. ¿Qué es? No es cancionero, ni experimental, ni recitado? va en el medio de todo y al mismo tiempo parecería (uso el potencial por prevención) bastante insulso (no es un diagnóstico permanente porque los discos maduran). Iggy hace tiempo que viene buscando un nuevo rumbo que lo vuelva a ubicar en el mapa del rock sin repetir lo que no nos animaríamos a definir como personaje, porque es mucho más que eso. Desde que apareció en el firmamento de la música con los indispensables, únicos e insuperables The Stooges su carrera tuvo altos y bajos.

Su colaboración con David Bowie alcanzó lo que quizá se acomodaría mejor a esta época (otra vez es especulación, porque nadie lo sabe). Pero el Duque no está, Iggy parece un poco más encerrado en Florida, donde vive, y hace un poco lo que se le canta, como un disco en francés -Apres (2012)-, uno más asequible, Post Pop Depression (2016), con Josh Homme, y también un intento de revivir a The Stooges con dos discos absolutamente olvidables. En eso de salirse con la suya no hay reproche posible, porque si no, no sería Iggy. Por eso es tan difícil hablar del nuevo disco: Free.

¿Acaso Iggy no era el hombre más libre del mundo? Trascendió y creó un nuevo sonido, estética y dimensión dentro de lo que podría definirse rock a partir de los setenta. Iggy sembró la semilla del punk, amasó el post-punk y definió la no wave, new wave y lo que vino después como el mejor agitador nihilista. En Free prefiere trastocar su mirada hacia un punto panorámico, reflexivo? ¿ridículo? "Loves Missing", el segundo tema, es lo mejor del disco, y ante un principio intrascendente con "Free" uno tiende a pensar que llega lo bueno. Pero no. "James Bond", con una linda línea de bajo circular, tiene una letra más parecida a un chiste de sala de ensayo que algo definitivo. "Dirty Sanchez" es una propuesta que tiene destino de salteo y "Glow In The Dark" transmite otra vez buena densidad con algún exceso de trompetas un poco obvias a cargo de Leron Thomas.

La idea de los vientos jazzísticos que cruzan todo el disco suena inspirada, aunque no llega a explotar al nivel disruptivo que uno podría esperar del autor. Como buen reptil, en algunos pasajes, Iggy cambia de piel para lucir como Johnny Cash, Bob Dylan o Lou Reed, con un resultado por momentos interesante y otros decepcionante. Si Free hubiera tenido solo seis temas, la cosa podría haber fluido mejor. Pero estirarlo a diez parecería excesivo. "Me lo podía permitir y tenía tiempo, así que eso fue lo que sucedió", dijo la Iguana en una entrevista en NME sobre el disco. Y sí: un acto de libertad que a los 72 años es para sacarse el sombrero.

Fuente: LA NACION

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