
Klezmer y música sefardí por las calles porteñas
Los hermanos Linetzky plasman en un nuevo CD su ritual fraterno; Lerner y Moguilevsky buscan la tradición judía en España
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El pianista y director de orquesta Daniel Barenboim insiste, en cada una de sus anuales visitas a la Argentina, en el privilegio que representa la convivencia armónica de cristianos, judíos y árabes en un mismo suelo, cosa que en Europa y Asia es cada vez más difícil. ¿Será porque, más allá de mayorías y minorías, ser hijos de emigrantes que partieron al exilio pone a unos y a otros en cierta igualdad de condición?
Lo mismo parece suceder con expresiones culturales como la música sefardí y la klezmer. No son lo mismo, pero son parte de algo, de un todo. A este tipo de conclusión se puede llegar después de charlar con músicos como César Lerner y Marcelo Moguilevsky, y de escuchar el nuevo disco de los hermanos Linetzky.
Andrés (piano), Bruno (clarinete) y Matías (trompeta y mandolina) le tomaron el gusto al hecho de profesionalizar una vieja costumbre familiar. La música klezmer era la que escuchaban y tocaban durante la infancia. La asimilaron en las sobremesas familiares, la tocaron primero con padres y abuelos y luego en casorios, cumpleaños y algún Bar Mitzvah. Ya de grandes les quedaba, como asignatura pendiente, grabar un disco. Lo hicieron. Se llamó Herencia Klezmer. Y en ese momento, hace dos años, Andrés anunciaba lo que hoy es un nuevo estreno. "Nos propusieron grabar un disco y ahora la idea de los productores es hacer un álbum klezmer de temas nuevos", decía a LA NACION, en 2015.
Ese disco ahora se llama Nuevos aires klezmer y excepto por un par de temas tradicionales, está construido con el aporte compositivo de los tres hermanos. Cada uno le dio su estilo y perfil, por eso hay alguna canción de melodía muy "occidental", aires tangueros y valses que suenan klezmer.
Las presentaciones en vivo de este repertorio serán el 18 de mayo, en el CCK, Sarmiento 151, y el 24, en la sala de la Comunidad Amijai, Arribeños 2355.
Marcelo Moguilesvky y César Lerner también hacen músca klezmer. De hecho, por su trabajo como dúo son dos de los principales referentes de esta expresión en nuestro país. Su nuevo espectáculo no va por ese lado, sino por los territorios de Sefarad (España). Y antes de que el periodista lance una pregunta insidiosa, César se anticipa. "No. No nos cansamos del klezmer -se ríe el pianista-. Tanto la klezmer como la sefardí son las dos mayores corrientes de la música judía".
Moguilevsky y Lerner tienen ascendencia askenazí (judíos de Europa central y del Este) y el klezmer es su identidad musical. En cambio, la sefardí está circunscripta a la cultura judía de la península ibérica, esa que también tiene la influencia árabe de los años de ocupación.

"Hoy en día todo lo que no parece de uno, lo es. Comenzamos a trabajar con música sefardí cuando viajamos a Córdoba, España, para tocar klezmer en un festival de música sefardí -explica Lerner-. Nuestro trabajo de varias décadas con el klezmer era mayormente instrumental, con acordeón y los instrumentos de viento de Mogui. Tomamos la música tradicional y con el paso de los años incorporamos lo propio. Con el proyecto Sefarad es distinto. Hay más voz, instrumentos traídos de algunos viajes que estuve haciendo al África, algunos de viento hindúes y los loops que Mogui usaba en su espectáculo Buey solo. Tenemos composiciones propias y está presente el idioma ladino [que hablaban los sefarditas que vivieron en España] en cuatro temas. Juan Gelman dice que, durante su exilio en España, comenzó a escribir en ladino y cuenta que encontró consuelo en este lenguaje."
De todo esto se fue nutriendo Sefarad, el flamante proyecto del dúo que apenas tuvo siete funciones. "La pregunta que nos hicimos durante el último año de trabajo fue: ¿qué es lo propio y qué lo ajeno? En cada concierto vamos encontrando nuevos elementos. Quien vaya a buscar revisionismo no lo encontrará porque no lo sabemos hacer. Pero el que va abierto a escuchar seguramente se lleve algo. En el texto que elaboramos para Sefarad planteamos que, más que buscar respuestas históricas, tratamos de espejarnos en el mar que es la humanidad."
Este espectáculo se presentó en espacios como el CCK. El último sábado pasó por el escenario del Café Vinilo, Gorriti 3780, y repite mañana. Además, el dúo está preparando un CD que grabará en los próximos meses.
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