Norman Granz fue el gran motor del jazz

Creó Verve y descubrió a Peterson
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7 de diciembre de 2001  

Días atrás falleció en los Estados Unidos Norman Granz, el mayor productor de jazz de la historia. Había nacido en 1918, en California, y fue quien, en 1944, en pleno crecimiento del bebop, creó aquellas jam sessions itinerantes que denominó Jazz at the Philharmonic, que llevaron a su cima, en cuanto a prestigio, al jazz negro norteamericano.

La naturaleza de estos encuentros creados por Granz eran remedos de aquellas viejas "batallas" que hasta los años treinta libraban dos orquestas. En Jazz at the Philharmonic contaba más que nada la capacidad de improvisación de los músicos en esas interminables sesiones. De ahí que este talentoso emprendedor se haya convertido en un cazador de talentos. "Siempre necesito a alguien que ponga fuego en el escenario", solía decir y, por cierto, siempre encontró ese tipo de músicos.

Granz tuvo como uno de sus grandes méritos mantener una política de igualdad racial, lo que le permitió contar con los mejores músicos, aunque también con serios problemas en el sur de los Estados Unidos. No descuidó las grabaciones, principal testimonio de esos años gloriosos para el jazz.

Fue creador del sello Verve, donde están, por ejemplo, los mejores registros del saxofonista tenor Lester Young. También de Norgran y de Pablo, cuyo logo fue creado por el mismísimo Picasso.

Granz estuvo detrás de casi todos los grandes del jazz, desde Ella Fitzgerald y Oscar Peterson, a quien descubrió en Toronto y al que convirtió en el pianista por excelencia del jazz, hasta las orquestas de Duke Ellington y Count Basie.

Peleando con Parker

En 1948 tomó bajo su mano a Charlie Parker al que llevó a la fama. En ese tiempo Granz consiguió la sociedad de Machito con Parker y crearon lo que se llamó Cubop, que daría como resultado el latin jazz. Su relación con Parker tuvo altas y bajas, como cuando la brigada antidrogas le encontró heroína al músico y le quitó su carnet de trabajo. La vinculación entre ellos siguió hasta 1951, cuando Bird grabó con Miles Davis "K. C. Blues".

Otro gran músico, Art Tatum, con la dirección de Granz, grabó 121 temas entre 1953 y 1955. Esos registros contienen la mejor música grabada por ese genio del piano que fue Tatum. Por aquellos años, Granz decidió combinar en su orquesta el violín de ese humorista -de la talla de Fats Waller- llamado Stuff Smith con la trompeta de Dizzy Gillespie y consiguió una verdadera revolución sonora.

Granz siguió adelante con su Jazz at the Philharmonic hasta 1967, cuando los problemas de salud y la atomización del negocio le hicieron abandonar la causa. Recordado con afecto por todos los músicos que trabajaron con él, este caballero del jazz dejó la escena, como siempre fue su costumbre, de manera discreta.

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