Pasión por Vivaldi y Piazzolla
Rafael Gintoli y sus grupos de cámara, en una elogiable combinación de Estaciones
1 minuto de lectura'
Recital del violinista Rafael Gintoli. Con la participación de Paula Peluso (piano), Gabriela Olcese y Pablo Sangiorgio (violines), Marcela Magin (viola), Jorge Bergero (chelo), Oscar Carnero (contrabajo) y Manuel de Olaso (cémbalo). Programa: Las cuatro estaciones porteñas, de Astor Piazzolla, y Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi. En Amijai.
Nuestra opinión: muy bueno
Ha de considerarse feliz la coincidencia, en un mismo concierto, de Las cuatro estaciones vivaldianas con las que en estas latitudes el compositor y bandoneonista argentino Astor Piazzolla dejó fijadas en el acervo de la música de Buenos Aires, como a él le gustaba llamar a sus creaciones, mezcla de música popular y culta. Sin duda, la inmortal creación del genio del barroco tardío italiano suscitó paralelismos en su mente inquieta y sagaz para captar las esencias del tango tradicional y recrearlas con la sensibilidad y el lenguaje de tiempos más actuales. Resultó, por ello, doblemente acertada la opción de ofrecerlas en primer término, con la inmediatez que sus imágenes sonoras despiertan en el habitante de la Buenos Aires de hoy, y aun novedosa la transcripción para trío que realizó José Bragato, el compositor que más fielmente captó el estilo de aquellas esencias piazzollianas.
Si de alguna manera ha de calificarse la versión que Rafael Gintoli, junto a sus grupos de cámara, ofreció de cada una de las dos creaciones es que a ambas las caracterizó un denominador común: la pasión. Tanto la pianista Paula Peluso cuanto el chelista Jorge Bergero, que tocaron junto con él las Estaciones, de Piazzolla, la pusieron de manifiesto apelando a esa sintonía identificatoria, tan esencial para abordar el tango, especialmente en el caso del violín, para lo cual Gintoli posee una especial ductilidad, en cuanto a sonido, ritmo, articulaciones y fraseo se refiere; pareja captación tuvo el piano en sus bajos enfáticos, o el chelo, con su elocuente lirismo nostálgico.
Obviamente, más expuesto y dueño de un virtuosismo que, desde un primer plano, Rafael Gintoli supo amalgamar en todo momento con la musicalidad vivaldiana, rica en invención, en colorido y contrastes dramáticos, un fresco expresivo apasionante que desplegó junto a Olcese y Sangiorgio (violines), Marcela Magin (viola), Bergero (chelo), Carnero (contrabajo) y Olaso (cémbalo). La orquesta de cámara, que suele asumir estas responsabilidades junto a un solista virtuoso, tuvo en estos excelentes instrumentistas, en apretada síntesis, un equivalente musical que no careció de profundidad sonora, con adecuado balance dinámico. El resultado fue sumamente efectivo, aun considerando que el día cálido y húmedo conspiraba contra la afinación de las cuerdas. Pero los solos instrumentales fueron brillantes y los pasajes de tutti contribuyeron a contextualizar cada uno de los cuatro concerti (estaciones) con la recreación de una versión musical apasionante por su realismo. Una pasión ardorosa que emanó de cada atril y que Gintoli resolvió reeditar, por la aprobación recibida, con una pujante repetición del "Verano".
- 1
- 2
De Ángela Torres y Trueno a Luciano Pereyra: quiénes se presentarán en la Fiesta Nacional de la Confluencia
- 3
Richard Marx: su regreso con un disco de clásicos, su amor con Daisy Fuentes y su gran borrachera con Rod Stewart
4Murió Marikena Monti: adiós a una voz emblemática del café concert argentino

