Tangos en trío, con estilo propio, pero con respeto por la tradición

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26 de enero de 2002  

Presentación del trío de tangos de Américo Bellotto en trompeta, Walter Ríos en bandoneón y Facundo Bergalli en guitarra. El jueves y viernes próximos en Notorious, Callao 966.

Nuestra opinión: muy bueno.

La escena musical porteña atraviesa por un período de fuerte libertad creativa, que redunda en propuestas, algunas reiterativas, pero otras muy originales, como es el caso del trío de Américo Bellotto en trompeta, Walter Ríos en bandoneón y Facundo Bergalli en guitarra. Sobre un repertorio de tangos construyen versiones muy personales, que tienen mucho de nuevo ensamble.

Bellotto, un músico de jazz, junto a Ríos, un tanguero de ley, y Bergalli, un trompetista de formación integral, logran plasmar un show de emocionalidad intensa, en el que el bandoneón surge como el "patrón de la vereda", en este caso, una de Buenos Aires.

La idea es traducir los clásicos tangueros a un idioma más universal, sazonado por el mood del trompetista, que aporta con su estilo un toque jazzístico, introduciendo sonidos que recuerdan ora a Miles Davis, ora a Roy Eldridge.

El trío, además, es tímbricamente especial, pues la trompeta le quita clima introspectivo al sonido del bandoneón, asociado con la guitarra.

A dos voces

El show se inicia con "El día que me quieras", de Gardel, tema de abrumadora melodiosidad y que comienza con un preludio de Bergalli, quien tras un encadenamiento de arpegios le da la entrada a Río y a Bellotto. Mientras la trompeta canta, el bandoneón le hace una segunda voz, plena de matices, como si Ríos hubiese descubierto que la riqueza armónica de este tango canción permitiera más de una interpretación.

Luego, un tema de Piazzolla, "Invierno porteño", y Notorious cobra otra vibración. Este tango tiene una amplitud armónica que le permite a Bellotto mostrar su veta jazzística, mientras que Ríos improvisa una frase con fuertes contrastes. Luminosidad-oscuridad, así como tensión-relajación son los opuestos entre los que se mueve el trío. Por momentos hay dos lenguajes en el escenario que se conjugan en la melodía.

"Flores negras", de Francisco De Caro, surge con aire denso. La trompeta sin vibrato logra producir un sonido lastimero. La fuerza melódica crea un prolongado arco de tensión y los silencios cobran una fuerza inusual. El gran momento es con "Adiós Nonino", de Piazzolla, con la única presencia de Ríos en el escenario. El tema fue objeto de una reelaboración que, lejos de modificar su emotividad, la pone de relieve, pues enfatiza ciertas notas débiles que le dan un mayor cuerpo a la composición. La fuerza que transmite Ríos deja al público con la piel de gallina.

El cierre será con un tema de Ríos, que muestra una estructura jazzística, sin los lugares armónicos que el tango visita usualmente. Fue un encuentro de tres excelentes músicos con el corazón mismo del tango.

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