Un pianista de amplios horizontes
Andrés Beeuwsaert, del jazz al folklore
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Uno de los músicos que mejor representan el gran momento por el que atraviesa el jazz es el pianista Andrés Beeuwsaert, histórico sideman del trompetista Fats Fernández y parte del trío del bajista Javier Malosetti.
El jazz presta uno de sus mejores pianistas al folklore. Músico inquieto, de enorme sensibilidad como intérprete, Beeuwsaert, que se presenta esta noche, a las 21.30, en Notorious , Callao 966, junto al joven guitarrista tucumano Juan Quinteros, tiene uno de los lenguajes más amplios y modernos de la escena local.
Con Quinteros conforman una suerte de dúo de prodigios para desarrollar un material folklórico en donde predomina la sencillez. "Son canciones, muy arregladas, en las que buscamos que haya un equilibrio entre lo armónico, lo melódico y lo rítmico", aclara.
En 1994 debuta, con 16 años, como pianista de Fats Fernández en una histórica noche en el San Martín, en un tributo a Louis Armstrong. Lo esperaban en el escenario, además de Fats, el baterista Junior Césari, el guitarrista Facundo Bergalli y el bajista Adalberto Cevasco. "Estaba nervioso", recuerda.
Nacido en Olavarría, comienza con clases de piano a los once años. Su padre, vibrafonista y acordeonista amateur, le puso la suficiente fuerza a su historia para que buscase un camino en la música. "Tocaba con músicos mayores que yo y fueron ellos los que me hicieron escuchar jazz y las formas en que cada pianista improvisaba. Escuchábamos mucho a Miles Davis y jazz fusión", dice Beeuwsaert, durante su entrevista con LA NACION.
Se muda a La Plata para entrar en la Facultad de Bellas Artes, donde estudia composición y orquestación.
-¿Utiliza esa formación en su actual etapa como músico?
(Piensa) -No. En realidad me definiría como un músico intuitivo y autodidacto. Me cuesta componer (hoy me gusta lo que escribí y mañana no, relata) y respecto del tema de orquestación, jamás tuve oportunidad de hacerlo.
-¿Cómo nació el vínculo con Fats Fernández?
-Un alumno de Fats, que es de Olavarría y con el que tocábamos juntos, Ramiro Nasello, le llevó un cassette con lo que hacíamos y le gustó. Entonces me empezó a invitar. Cuando me mudé a La Plata comencé a ganar continuidad como acompañante de Fats.
Beeuwsaert dice que se siente más cómodo en este momento, como copiloto, que manejando una propuesta. "Prefiero arreglar temas o hacer versiones de canciones; en realidad me siento naturalmente más dispuesto a este tipo de tareas que a las de componer."
Entre sus influencias están Herbie Hancock, Stevie Wonder e Igor Stravinski; pero también hay espacio para los talentosos Brad Mehldau, Keith Jarrett y Bill Evans.
"En realidad, todo lo que escucho lo orejeo (en el argot musical es la música pasible de ser utilizada)", afirma.
De todos modos, dice que una gran influencia en su música es la del Mono Fontana, uno de los músicos más creativos de la Argentina, que desde aquellos días de Madre Atómica, a mediados de los años setenta, hasta hoy, ha recorrido un camino inspirado y honesto.
Desde su llegada a Buenos Aires, este pianista muestra un gran crecimiento. Hace nueve años que acompaña a Fats (aunque actualmente lo hace menos) y forma parte del quinteto de Javier Malosetti, hoy convertido en trío.
Cuando se le pregunta si no lo tienta probar suerte en el exterior, señala que sí, pero que no deja por nada del mundo este momento en Buenos Aires. "Estoy tocando con grandes músicos de los que aprendo todo el tiempo; no puedo estar en otro lugar mejor que aquí. Sería un necio si no me diera cuenta de eso, pero me gustaría viajar para quedarme en Nueva York, aunque también estuve en Barcelona y ese es un buen lugar para quedarse", admite el músico, que considera que la Argentina muestra un repunte cultural muy marcado. "Eso es una gran señal", concluye.



