
Un trovador de pequeños mundos
Presentación de "Pequeños mundos" , de Jorge Fandermole (guitarra y voz). Músicos: Carlos Aguirre (piano), Iván Tarabelli (teclados), Fernando Silva (bajo y contrabajo), Juancho Perrone (percusión), Marcelo Stenta (guitarra). Invitados: Franco Luciani (armónica) y Julio Ramírez (acordeón). El sábado 16, en el teatro ND/Ateneo.
Podría ser la voz detrás de sus canciones, pero son en realidad las canciones las que forman el cuerpo de su voz original dentro del cancionero popular argentino. El de Jorge Fandermole es un caso curioso, porque su obra fue conocida antes que su voz y su rostro y se difundió en otras voces que encontraron en sus composiciones la palabra y la música justas.
Hasta hace pocos años las incursiones capitalinas del trovador rosarino, autor de clásicos como "Canción del pinar", eran espaciadas, pero Fandermole capitalizó ese aislamiento buscado de la gran ciudad para confeccionar con paciencia y sabiduría un presente sólido en convocatoria y una producción prolífica e impecable.
El sábado último presentó las nuevas canciones que integran su disco "Pequeños mundos" en el teatro ND/Ateneo. Varias de esas canciones, junto a las de su anterior trabajo, "Navega" (2002), formaron parte de un concierto donde Fandermole abandonó su veta más austera para incorporar una formación instrumental que vistiera las canciones con nuevos arreglos.
Su fraseo en la voz, que por momentos remite a Spinetta o luce un color más cercano a los intérpretes de la bossa nova, puede sonar demasiado despojado y hasta un poco pálido, pero se complementa bien con la intimidad de sus letras y melodías. Fandermole buscó eludir en este show el formato típico del cantautor sólo con su guitarra y se rodeó de un buen grupo de músicos rosarinos. Aunque la arquitectura de su poesía es la que se sigue imponiendo sobre los arreglos y hasta incluso sobre su música, como en los versos de las nuevas "Diamante" y "Solo" (uno de esos temas con destino de clásico).
El nutrido grupo de seguidores que agotaron las localidades en una de las noches más frías de julio conocía de antemano varias de esas piezas inéditas que el rosarino registró en su último disco. Pasó con "Junio", que dedicó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, que suena como un aria en el dúo de piano y voz, una gema de su repertorio. Otras composiciones que vienen de su disco anterior, como "Canto versos", "Cuando", "Oración del remanso" y "Sueñero", son resultado de esa paciencia budista y perfeccionista para extraer la belleza de la palabra y que terminan siendo coreadas por el público como auténticos himnos.
Las canciones de Fandermole siguen navegando en ese territorio impreciso entre el litoral y la ciudad. Allí, en ese punto suspendido, es donde refleja esos pequeños mundos que conforman la originalidad de su voz poética.
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