Músicos clásicos, tras el alma de Astor
Con Marcelo Nisinman como guía, intérpretes argentinos registraron para un sello holandés varias piezas de Piazzolla
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Tres veinteañeros, el pianista clásico Sebastián Forster, el bandoneonista Marcelo Nisinman y la chelista israelí Timora Rossler, junto con la Orquesta de Cámara Mayo y la dirección del experimentado Pedro Ignacio Calderón, tienen a su cargo la tarea de ir en busca de "El Alma de Astor".
Este es el título del disco que el sello holandés World Connection encomendó a esta embajada musical argentina, que le servirá como presentación para una gira que emprenderán por Holanda, en septiembre próximo. También será la presentación en sociedad del Trío de la Fundación Astor Piazzolla, que funcionará con sede en Europa.
En diálogo con La Nación , Sebastián Forster comenta que la grabación del disco, que realizaron en Buenos Aires entre el lunes y el miércoles último, es el final de un camino que se inició hace cuatro años. En esa ocasión, Forster se encontró con Laura Escalada, quien le contó que tenía la intención de difundir la versión original del "Concierto de nácar", escrita para nueve solistas y orquesta de cuerdas".
"La obra fue la semilla que terminó con la idea de llevar la obra de Astor por todo el mundo, con esta formación instrumental", cuenta Forster. Como el pianista argentino vive en Holanda, Laura Escalada lo contactó con Marcelo Nisinman, que desde hace un par de años estudia composición en París. "La intención fue que, además de tocar, hiciera arreglos para piano, bandoneón y chelo. La tercera pata de este nuevo trío, la joven chelista Timora Rossler, llegó por una propuesta de la compañía discográfica.
Rossler, que también vive en Holanda, viene realizando una exitosa carrera con varios concursos de primer nivel ganados en los últimos dos años, y con el interés por sumergirse en la obra de un compositor que, reconoce, conoció hace poco tiempo. Para remediarlo, Rossler viajó a Buenos Aires tres semanas antes de la grabación y, con Nisinman como cicerone, se pudo empapar de la atmósfera de Buenos Aires antes de entrar en el estudio.
Inconsciente colectivo
Casi a coro, los tres músicos señalan que están contentos por el encuentro "porque hay muy buena química entre nosotros". Naturalmente, en este proyecto que involucra también a la Orquesta Mayo, es el bandoneonista Marcelo Nisinman quien conoce más profundamente la música de Astor. De todas formas, no deja de destacar la gran diferencia que hay entre tocar Piazzolla con músicos clásicos europeos o argentinos. "Es increíble, es como el inconsciente colectivo -comenta sorprendido Nisinman-, el tango está ahí, y de repente se despierta y sale."
Según Nisinman, una vez que el tango aflora "el resultado final es muy diferente de como sonaría con una orquesta europea, por un cuestión de lenguaje".
Además de cargar con la responsabilidad de tocar la parte de bandoneón, Nisinman también se hizo cargo de arreglar las obras de Piazzolla para trío y orquesta de cuerdas. Según explica, intentó "transformar su música para lograr un sonido más actual, pero sin perder su esencia".
Si bien Sebastián Forster tiene formación clásica, dice sentirse cercano al espíritu de Piazzolla, a quien conoció de chico. "Tuve la suerte de que mis padres fueron amigos de Astor -recuerda-. Tenía 10 años cuando tuve la posibilidad de que este genio me escuchara tocar pequeñas obras de música clásica. En mi psiquis me significó mucho. Desde entonces me interesé por su música. De hecho siento la misma intensidad cuando escuchó Bach que Piazzolla."
Con los discos del propio Piazzolla, la ayuda de Nisinman y los consejos del violinista Fernando Suárez Paz, Forster se preparó para no caer en la trampa en la que suelen caer sus colegas clásicos del mundo entero. "Hay cosas que no están bien hechas, no se respetan los acentos, por ejemplo -señala al respecto-. Y Piazzolla es el pulso, el aire y el perfume de Buenos Aires. Me pareció importante hacer un proyecto que respete todo lo que significa Piazzolla, y por eso le propusimos al sello que la orquesta también fuera argentina y por suerte, estuvieron de acuerdo", concluye.
Razones de un suceso
Astor Piazzolla terminó perdiendo su lucha de dos años contra la muerte el 4 de julio de 1992. El mismo había dejado sembrada la semilla que lo transformaría en menos de una década en uno de los más apreciados compositores dentro del mundo de la música clásica. Durante la década del 80, Piazzolla dedicó cada vez más tiempo a escribir música para distintas agrupaciones clásicas y obras para bandoneón y orquesta. Presentándose como compositor e intérprete, Piazzolla recorrió el circuito de la música clásica en Europa y los Estados Unidos y plantó la curiosidad por esta música sanguínea, virtuosa y con numerosos contactos con el repertorio académico.
Desde mediados de la década de 90 la semilla comenzó a germinar: primero fueron las giras de los músicos que tocaron con Astor y luego las primeras grabaciones de intérpretes clásicos de la talla de Daniel Barenboim, el chelista Yo Yo Ma y el violinista Gidon Kremer. Todos fueron un suceso de ventas e instalaron definitivamente a Astor como el principal embajador de la música argentina en el mundo.





