
Billy Crystal y su forma de asimilar la pérdida de su casa y el vacío que le dejó la muerte de Rob Reiner
El incendio que azotó a Los Ángeles en 2025 devoró su histórica residencia; el actor convirtió esa experiencia en un espectáculo unipersonal que estrenará en Broadway
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El 2025 fue un año difícil para Billy Crystal. “El peor de mi vida”, lo definió. En apenas once meses, vio cómo el fuego devoró su residencia familiar durante los devastadores incendios en Los Ángeles y perdió a Rob Reiner, uno de sus amigos más queridos. Para asimilar el dolor, se refugió en la risa: escribió 860, un espectáculo unipersonal autobiográfico que estrenará el 21 de octubre en Broadway y cuya preparación lo ayudó a atravesar las pérdidas. “La risa hizo posible mi vida”, explicó.
Una piedra entre los escombros

El 7 de enero de 2025, Crystal y su esposa, Janice, se despertaron con el ruido de los helicópteros que sobrevolaban Pacific Palisades. Después llegaron los camiones de bomberos, las sirenas y el humo. En la televisión vieron a amigos que abandonaban sus autos y corrían para ponerse a salvo. “Entonces tomamos verdadera conciencia de lo que estaba pasando”, recordó el actor en una entrevista exclusiva con la revista People.
Cuando sonó la alerta de evacuación, reunieron algunos de sus recuerdos más preciados. “Nos llevamos álbumes de fotos, álbumes de casamiento, fotografías de las bodas de nuestros padres. Eso era lo que teníamos, además de la ropa que llevábamos puesta, pensando que volveríamos al día siguiente”, contó. Luego se refugiaron en la casa de Jenny, una de sus dos hijas. Desde allí siguieron las noticias. Esa noche, el acompañamiento de sus hijas, sus yernos, sus nietos y otros familiares los sostuvo durante la espera: “Fue una vigilia, tratando de ayudarnos a pasar la noche”.

A la mañana siguiente, una vecina le confirmó que de la casa que habían comprado en 1979 no quedaba nada. Una semana después, el actor regresó al lugar. “Todo lo que se veía eran esqueletos de árboles y chimeneas, las que no se habían caído, cosas que volaban por las calles, nadie alrededor”, relató. “Era como un episodio de The Walking Dead, como si algo hubiera pasado y arrasado con todo”.
Entre los restos, su hija Lindsay encontró una piedra del jardín que había sobrevivido al fuego. Tenía una palabra grabada: “Risa”. El hallazgo llevó a Crystal a conectarse con una forma de afrontar el dolor que le sirvió cuando perdió a su papá, a los 15 años. “Estaba ahí con una madre en duelo, viendo cómo reconstruía su vida a los 49, y mi trabajo era hacerla reír. Esa palabra hizo posible mi vida. Así que el hecho de que fuera lo primero que encontramos me hizo pensar que íbamos a estar bien”, explicó.
El actor y su esposa, contaron, tienen entre sus planes reconstruir la casa en el mismo terreno. Mientras tanto, viven en Nueva York, donde la estrella de Hollywood prepara su regreso al teatro.
El amigo al que todavía quiere llamar

Once meses después del incendio, Crystal sufrió otra pérdida: Rob Reiner y su esposa, Michele, fueron asesinados. El director, a quien definió como “el amigo de toda una vida”, lo había alentado mientras preparaba el espectáculo. Se conocieron cuando Norman Lear convocó al actor para interpretar al mejor amigo del personaje de Reiner en un episodio de All in the Family. “Me hizo sentir incluido desde el primer momento. Muchas veces no podíamos mantenernos serios. Desde esa primera semana supe que iba a ser algo para siempre”, recordó.
El deseo de compartir con Reiner una alegría o una novedad sigue presente. Después del primer ensayo completo de 860, incluso pensó en llamarlo. “Subí corriendo al camarín y lo primero que pensé fue: ‘Tengo que llamar a Rob’”, contó. “No sé si quiero que eso deje de pasar o si quiero que siga pasando”. Reiner también lo ayudó a elegir el nombre del espectáculo: 860 es el número de la casa que perdió. “Me dijo: ‘Creo que 860. Ese es. Me encanta’. Así que también está presente para mí de esa manera. ¿Qué puedo decirte?”.
La risa como forma de atravesar el dolor

Mientras escribía 860, Crystal recuperó algunos de los momentos más divertidos de su vida y de su trayectoria. Ese trabajo le permitió transformar sus recuerdos en un relato para compartir con el público y encontrar, durante el proceso, cierto alivio. “Al mismo tiempo, me estaba ayudando a sanar”, explicó a People.
El actor ya había abordado una pérdida familiar sobre el escenario. En 700 Sundays, el espectáculo por el que ganó un premio Tony, reconstruyó su infancia en Long Island y la muerte repentina de su padre a causa de un infarto. Esta vez, la cercanía de los acontecimientos hizo que la experiencia fuera diferente. “El dolor de aquellos momentos estaba un poco más lejos. Esto todavía está fresco y sigue en curso”, explicó.
Sobre el show, Crystal contó que es “una historia sobre la resiliencia, la familia, reír, amar, el apoyo, seguir adelante, enfrentar cosas que nunca creíste posibles y llegar a aceptarlas”. “Y después convertir todo eso en algo que se siente hermoso cada vez que lo hago”, sumó.
Cuando le preguntaron cómo consigue mantener el optimismo, volvió a la piedra que su hija encontró entre los escombros. “Es difícil, viendo lo que pasa en el mundo. Todo está muy loco allá afuera, pero rodeate de personas que te quieran y se preocupen por vos, y a quienes vos también quieras y cuides. Y, como diría Mel Brooks, nunca comas frituras”.



