Armando Bo y el creador de Cuevana lanzan Shorta: la primera plataforma argentina de series para ver en el celular
“Es una mezcla entre narrativa cinematográfica y los tiempos de Internet”, dice a LA NACION el famoso productor y director y uno de sus creadores
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La primera plataforma creada en la Argentina para ver y seguir ficciones verticales acaba de ponerse en funcionamiento. Fuerte al medio, una comedia con temática futbolística, y el drama romántico con toques de suspenso Verdad o Shot ya están disponibles en versión completa para ser vistas en Shorta, una suerte de incubadora digital que se creó con el propósito de promover, alentar, producir y difundir historias pensadas para ser vistas desde el teléfono celular.
“Este proyecto viene a sumarse a los otros formatos audiovisuales que conocemos. Es otro tipo de pantalla para otro momento del día. Podés ver un episodio viajando en el colectivo o en algún rato libre. Lo que proponemos es un menú de series de unos 40 episodios en total, donde cada episodio dura entre uno y dos minutos. Es una mezcla entre narrativa cinematográfica y los tiempos de Internet, con un nuevo ritmo que te atrapa”, adelanta a LA NACION el productor y director Armando Bo, uno de los tres dueños de esta iniciativa a la que puede accederse a través de la Web o bajando la aplicación respectiva a los dispositivos móviles.
Hijo y nieto de figuras históricas del cine nacional, artífice de una de las más exitosas productoras audiovisuales dedicadas a la publicidad en nuestro medio y reconocido autor de films (El último Elvis, Animal) y series (El presidente), Bo empezó a preguntarse cómo la industria del entretenimiento podría relacionarse con la tecnología y lograr así una salida creativa, original y novedosa a un tiempo de crisis extendida y falta de oportunidades de trabajo.
Dice que encontró una respuesta al asociarse con Tomás Escobar (creador del sitio Cuevana) y el “emprendedor serial” Ariel Arrieta para explorar el potencial que se abre para nuestro medio en el terreno de las ficciones verticales, una tendencia nacida hace unos años en China que busca aprovechar el uso permanente del teléfono celular para ofrecer una usina adaptada a ese medio de ficciones de bajo costo y con elevada calidad narrativa y visual que a la vez sirva como espacio para el estímulo de nuevos talentos.
La iniciativa empieza a extenderse de a poco en la Argentina y a trascender las fronteras de nuestro país desde una perspectiva creativa. En el último Festival de Cine de Málaga, dentro del espacio abierto a las nuevas tecnologías que tuvo a nuestro compatriota Ralph Haiek (expresidente del Incaa) como mentor, hubo varias actividades, foros y presentaciones consagradas al fenómeno creciente de los formatos verticales. Allí, por ejemplo, se presentó internacionalmente la serie vertical Tilf, producida por Lorena Miraglia y protagonizada y codirigida por Gimena Accardi.
fuerte al medio.
— Shorta (@hacelashorta) March 25, 2026
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“Cuando Tomás y Ariel me mostraron un formato que ya existía en China de una plataforma que contaba historias para ser vistas en el celular, al principio me dolieron los ojos. Pero luego entendí, también desde mi lugar como cuarta generación de cineastas, que estábamos frente a un nuevo formato para la gente que, como yo, anda todo el día con el teléfono en la mano. Hay una pantalla ahí”, explica Bo.
En la plataforma ya pueden verse sin restricciones los 43 episodios de Fuerte al medio y los 24 de Verdad o Shot, instaladas allí como equivalentes de las temporadas completas de cualquier serie convencional disponible en streaming. En pocos días más se sumarán a la propuesta tres nuevas series verticales: Rumá, con una trama de suspenso y terror; la comedia dramática Independencia y el thriller Anomalía.
“La intención es estrenar dos series por semana –adelanta Bo-. Queremos hacer unas 100 ficciones este año. En seis meses ya produjimos 48. Al principio pensé que era imposible por la calidad a la que aspiramos, pero toda esta gente está lista para contar historias y Shorta les da la posibilidad de probar, equivocarse y atender. Además, la plataforma funciona con un sistema de revenue share como en YouTube o Spotify. Si alguien la clava en el ángulo con una gran historia, se convierte en socio de su proyecto y puede monetizarlo, lo cual acelera mucho las cosas”.
Con la pantalla en la mano
—¿Este formato surge como una respuesta directa a la crisis y a la escasez que afectan al sector audiovisual en la Argentina o funciona como una tendencia mundial?
—En principio estamos frente a una tendencia mundial. No podemos luchar contra el hecho de que estamos hoy todos conectados al teléfono. El cine está en crisis para llevar gente a las salas, salvo algunos grandes “tanques” que se apoyan en el marketing. Además, filmar una película es carísimo y pocos tienen esa suerte. Shorta baja el riesgo: no necesitás millones ni gastar en marketing porque la gente ya tiene la pantalla en la mano.
—¿Cómo se explica esta asociación con Escobar y Arrieta? ¿Qué objetivos buscan?
-Tomás es un “alien” que sabe muchísimo de tecnología, un rupturista que a los 19 años inventó Cuevana y sacudió todo el ambiente. Y Ariel es un experto en negocios, sobre todo en el mundo de las start-ups. Mi aporte tiene mucho más que ver con la experiencia en contenidos. Yo no me iba a quedar afuera de algo que trasciende fronteras. A veces un meme puede ser más productivo que una película que tardó diez años en hacerse.
—¿La plataforma va a estar abierta a todos los géneros?
—Queremos ser versátiles: terror, thriller, comedia, ciencia ficción. Incluso con la inteligencia artificial podemos amplificar el tamaño de cada producción y hacerlo a bajo costo. Nosotros aportamos el buen gusto cinematográfico, el cuidado en todos los aspectos de la realización y la curaduría para que los creadores produzcan sus proyectos por separado.
verdad o shot.
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—A propósito de inteligencia artificial, ¿ustedes vislumbran a Shorta como una especie de laboratorio para explorar el aprovechamiento de esta herramienta?
—Nuestra filosofía será siempre la de contar con buenos actores y contar historias que emocionen a la gente. La inteligencia artificial podrá ayudar con fondos, contextos e inclusive ahorrando costos, pero no queremos películas hechas porque sí. Aquí sobre todo hay mucho amor por la ficción.
—¿A qué tipo de audiencia apuntan?
-En principio pensamos en un público de entre 19 y 40 años. Quien tenga una buena historia puede venir a Shorta y, si nos gusta, en cuatro meses se estrena. También está pensada para consagrados, pero hay que adaptarse a trabajar con menos presupuesto. La nuestra es una pantalla pequeña, pero siempre prima el buen gusto y el cuidado en la estética y en las actuaciones.
—A la audiencia qué le interesa más: ¿ver caras nuevas o conocidas?
—Estamos cruzando la narrativa cinematográfica con el mundo de los influencers y los streamers. Hay en nuestro medio gente con un talento comunicacional enorme que tal vez no encuentra su lugar en este momento dentro de las ficciones tradicionales. Nosotros queremos darles ese lugar.
—¿La plataforma será gratuita?
—Va a tener acceso gratuito con publicidad como ocurre con YouTube o Spotify. También tenemos una versión Premium sin publicidad. Queremos validar primero esto en la Argentina y nuestra intención es crecer luego hacia México, España, Brasil y el mercado hispano de los Estados Unidos. Aspiramos en los próximos tres años a hacer unas 500 ficciones de este tipo.
—¿Se sienten pioneros en este terreno?
—Creo que somos los primeros en el mundo con este tipo de estrategia de ficciones originales y variadas en cuanto a géneros. Este modelo nació en China acotado a las historias de temática romántica.
—¿Y qué queda de tus proyectos en los terrenos más convencionales: cine, series, publicidad?
—Sigo con mi productora de cine y series a full. Shorta se suma como un experimento para aprender y explorar nuevos horizontes. Soy un gladiador del cine que paralelamente quiere disfrutar de estas ideas nuevas.
—¿Se podría hacer una ficción completa filmada solo con un teléfono celular e incluirla en esta plataforma?
—Antes de ganar el Oscar, Sean Baker filmó una película completa muy buena como Tangerine solo con un Iphone. Ahora se puede lograr textura y calidad cinematográfica con un celular si hay buen gusto, talento y profesionalismo. Además, filmar en vertical garantiza una intimidad con los actores que es muy difícil de lograr en rodajes grandes. Estamos reescribiendo la historia.
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