
D´Agostino: adiós a un pionero
Activo desde 1951, condujo el primer informativo local e inauguró "Odol pregunta"
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Por haber sido una de las figuras protagónicas e indiscutidas de la etapa pionera de la televisión argentina, Carlos D´Agostino -que falleció a las 5.30 de la madrugada de ayer, a los 88 años, en la Clínica de la Ribera, de San Fernando, tras sufrir complicaciones luego de una operación de cadera- se había convertido en los últimos años en una suerte de memoria viva de aquella historia iniciada en 1951.
Primero, como locutor estrella de aquellos tiempos iniciales y más tarde en una múltiple actividad con la que sumó a sus compromisos frente a las cámaras una importante labor como directivo, D´Agostino dejó una marca indeleble en el crecimiento de nuestra pantalla chica y mantuvo allí su vigencia por varias décadas.
Alto, sobrio y dueño de una voz de muy agradable timbre y perfecta dicción, D´Agostino respondía al tipo de locutores que parecía ganarse al televidente más desde la persuasión y el convencimiento que desde la frase rotunda y dicha con autoridad. Tal vez por eso su presencia y la de Jorge Fontana a lo largo de los años en que estuvo en el aire "Odol pregunta" representaron dos modos diferentes, pero eficaces a la vez, para demostrar cómo se conduce un programa de TV.
"Odol pregunta", tal vez el ciclo de preguntas y respuestas más reconocido de la historia de la TV, tuvo a D´Agostino como conductor tanto en su temporada inaugural de 1956 como en la que marcó su despedida dos décadas después. Ese programa sintetiza mejor que nada la trayectoria del locutor desaparecido, cuya figura siempre estuvo asociada a la conducción de ciclos en los que el conocimiento de toda clase se coronaba con algún premio.
Se desempeñó con igual destreza al frente de "Odol pregunta", cuyos cuestionarios tenían que ver con temas de cultura general cuya complejidad crecía conforme avanzaba cada participante en la búsqueda del premio mayor, y de otros ciclos de características más mundanas, como "Dar en el blanco", gran éxito de la TV de otrora. Allí, en 1962, cuando el programa se emitía por Canal 9, se entregó el premio más grande que la televisión otorgó en los 11 años que llevaba de vida. Según recuerda Carlos Ulanovsky en el libro "Estamos en el aire", una mujer se hizo acreedora allí de un millón y medio de pesos de esos tiempos, más una gargantilla de oro y un viaje a Europa para asistir a veladas en los más importantes teatros líricos.
Al frente de todos esos programas, D´Agostino respondía más propiamente a las características de un maestro de ceremonias (que examinaba al participante y aprobaba o refutaba sus respuestas) que de un conductor.
"Confieso que he tenido mucha suerte. Todo lo que hice ha sido bien recibido por el público. Desde aquel primer telenoticioso que comencé en Canal 7 hasta mis programas sucesivos", recordó una vez en referencia al primer programa informativo que conoció la TV argentina, un "telenoticioso" producido por Tito Martínez del Box, que salió al aire por primera vez el 20 de abril de 1954 y se emitía con 15 minutos diarios, de lunes a viernes, a las 21.15. Allí ganó popularidad muy rápido porque en cada emisión presentaba a una bella muchacha distinta por día como "mi nueva secretaria" y porque dibujaba con tiza en un pizarrón el pronóstico del tiempo. "Primero, hacía un círculo grandote para armar un poco de suspenso y sólo después lo completaba con los rayos de sol, con la cara alegre si el tiempo era bueno o con cara triste si venían chaparrones", recordó para "Estamos en el aire" muchos años después.
Antes de llegar a la televisión había pasado por la radio y, sobre todo, por los noticieros cinematográficos de la época como "Sucesos argentinos", en donde con voz clara y sin necesidad de énfasis leía los grandilocuentes textos con los que se ilustraban los logros del primer gobierno peronista.
Su actividad en TV se inició en el mismo momento en que comenzaba a escribirse la historia del medio, en 1951, pero antes del lanzamiento oficial había conducido varios programas experimentales realizados a modo de pruebas piloto. "Los laboratorios Squibb habían organizado una serie de programas en circuito cerrado para el público, en el Plaza Hotel, y pusieron 20 televisores en un salón. La función duró casi una hora con un cantante, un bailarín, un malabarista y un teleteatro de diez minutos sobre Luis Agote, que hacía Roberto Airaldi y del que yo era relator. Ese fue mi debut, un año antes de aquel 17 de octubre de 1951", recordó D´Agostino ante LA NACION cuando la TV cumplió su cincuentenario.
Más tarde, con la aparición de Canal 9, se sumó a la primera emisora de TV privada como subgerente artístico y gerente de promoción, y mantuvo con el tiempo esa doble condición de especialista en el medio delante de las cámaras y detrás de ellas.
La figura de D´Agostino se afirmó con los años al frente de ciclos como "La cabalgata Gillette", "Cuentos de boliche", "Crónica urbana", "Ahora hasta el infinito" (producido por un muy joven Santo Biasatti, en 1970) y, sobre todo "Volver a vivir", donde fue un estupendo partenaire de Blackie en la conducción.
Alejado de los primeros planos desde fines de los años 70, D´Agostino se convirtió en hombre de consulta permanente. Defendió siempre con entusiasmo y convicción el papel de la actividad privada en la TV mientras seguía en actividad en la zona norte del Gran Buenos Aires con una vuelta a su primer amor -la radio- en la emisora parroquial de FM La Barca, de San Fernando, donde condujo dos programas hasta febrero último.
Sus restos serán inhumados hoy en el cementerio de San Fernando.
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