
Un buda en Floresta
El director del film argentino que se estrenó el jueves último, Diego Rafecas, dialogó con LA NACION LINE
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Cada hermano hizo su vida. Rafael (Diego Rafecas) es un escéptico, profesor de filosofía mientras que Tomás (Agustín Markert) vive experiencias espirituales muy profundas que lo llevan a dejar todo. Su novia (Carolina Fal) se asusta y pide ayuda. Ellos se verán envueltos en una búsqueda por salvar al iluminado, mientras sus propias creencias empiezan a cambiar.
Esta es la historia del film "Un buda", que escribió, actuó, dirigió y produjo Rafecas, quien hace doce años fue consagrado como monje zen. El realizador de esta opera prima, que se estrenó el jueves último, dialogó con LA NACION LINE.
¿Qué te llevó a hacer esta película?
Una necesidad de expresión muy intensa. Tenía ganas de contar mi historia de un joven que abandona todo, que se introduce en una abismo de prácticas espirituales muy asépticas en Buenos Aires, en Floresta. Qué sucede con alguien que se plantea cuestiones muy profundas del mundo. Es un poco una síntesis del film, que está contado desde los opuestos. El personaje que interpreto es el hermano racional, es el que le dice que no está en el Tibet, que está en Buenos Aires. Lo trata de bajar al mundo todo el tiempo. Es un viaje de reencuentro entre dos hermanos. También está el personaje de Fal que es la que lleva adelante la película. Es la novia del protagonista que no entiende lo que le que pasa y que vive como una persona que toma una decisión de búsqueda sincera y profunda mueve a todo su entorno.
¿Cómo te sentiste encarando tantos roles: el de guionista, actor, director, productor?
Actuar, dirigir y escribir creo que es una esfera que no me cuesta para nada desdoblarme. Dirigir es más complejo, más completo, insume mucho más energía y responsabilidad, sobre todo en una opera prima. Pero producir... ¡nunca más! Estar al frente de la producción ejecutiva fue una locura, pero yo quería hacerlo y se hizo muy bien.
¿Cuáles fueron los mayores escollos que tuviste como productor?
Y al principio no me conocía nadie. Recién cuando los actores leyeron el libro y les gustó empezaron a acercarse al proyecto. Además, en el Incaa también se preguntaban: "¿Quién es este que quiere hacer una película de un buda en Buenos Aires? Está loco". Tuve que darme a conocer, solo tenía el libro y un par de cortos hechos. El guión los convenció y también las charlas personales. Aparentemente me creyeron todos y no les fallé. Se hizo la película y en un tiempo récord: terminamos de filmar a principios de diciembre y estamos estrenando en julio. Fue realmente muy rápido.
¿Cómo fue la elección del elenco?
El proceso fue un poco azaroso. Pensé en la primera línea de los personajes y de los actores que podrían interpretarlos y me salió toda. Fue genial, insuperable. A Caro (Carolina Fal) le mandé el guión y le gustó, a Julieta (Julieta Cardinali) lo mismo. Además, a los representantes les caí serio. Y después con Agus (Markert) fue una elección importante porque no es actor. Lo conocí en la India, él tenía 20 años en ese momento y una dimensión espiritual tremenda. Me impactó mucho. Después nos hicimos amigos y cuando empecé a escribir dije: " Es él". El me dijo que no como tres veces.
¿Qué tuviste que hacer para convencerlo?
Terminé el libro, se lo di y lo cautivó. El guión es fundamental en el cine, es como una gran guía. Le gustó y le venía bien económicamente... y se tiró a la pileta. Fue muy valiente porque actúa al lado de Fal que es un tanque. Ella tiene una trayectoria tremenda y una intensidad como actriz importante. Para él fue un desafío como actor y para mí como director. Tenía que armonizarlos, crear un vínculo verosímil y profundo porque hay escenas muy fuertes en las que se podía caer muy fácilmente en el ridículo sino se conoce de qué se está hablando.
Al tratar un tema tan particular como el budismo en la película, en la que la espiritualidad adquiere protagonismo ¿sentís una especie de vértigo de cómo la va a recibir el público?
La película no es un panfleto del budismo. Además, está contada desde el contraste. Mi personaje cuando Fal le dice: "Vos no conocés a tu hermano. El es un gran santo". Le responde: "¿Y qué hace en Floresta?" En la avant premiere, la gente se divirtió mucho, creo que el público lo está recibiendo maravillosamente.
¿Alguna comentario de la gente te llamó la atención?
Sí, hubo una persona que me dijo: "El film plantea cuestiones que todo el mundo alguna vez se preguntó como por ejemplo la existencia de Dios y no baja línea". Eso no lo había escuchado nunca y me gustó mucho. Uno en el fondo siempre se pregunta: "¿existe dios?, ¿tenemos alma?. En esta vorágine de ruidos es difícil darse cuenta. Uno tiene que parar la pelota para sentare a meditar o a reflexionar y para no seguir con el ruido y tener alguna certeza.
Azul Cecinini
De la redacción de LA NACION LINE
mcecinini@lanacion.com.ar
Los invitamos a escuchar la entrevista en audio.
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