
Una vida dedicada al cine y el teatro
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MILAN, Italia (Reuters).- El actor italiano Vittorio Gassman falleció en su casa de Roma, a los 77 años, tras una crisis cardíaca.
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Vittorio Gassman había nacido el 1º de septiembre de 1922 en Génova. Era hijo de un ingeniero alemán que había viajado a Italia para trabajar por un tiempo, pero terminó quedándose por el resto de su vida, y de Eloísa Ambron, una actriz frustrada por la intransigencia de sus padres.
El actor siempre se había negado a hablar de aquellos años de su niñez y de su adolescencia. "Le escatimo a los pormenores caseros, y nada me aburre tanto en las biografías como las imágenes desmochadas de un lecho protector sobre el que se inclinan perfiles de madres y de tías, de viejos barbudos que se recortan al fondo de severas bibliotecas, y la extorsionística sinfonía de los olores y los colores remotos", respondía a detalles de ese período de su vida.
Cuando el pequeño Vittorio tenía cinco años, su familia se trasladó a Roma, y a los seis se fueron a vivir a Calabria. "Allí -añoraba el actor- jugaba a la bandera y a la guerra francesa... Recuerdo que mi casa era casi un jardín público con cortas y anchas palmas de hojas amarillentas."
Era una época en que, por la profesión de su padre, el futuro actor debía trasladarse constantemente de una ciudad a otra. Instalado en Roma comenzó a estudiar en el liceo Tasso y cuando tenía catorce años falleció su padre, y su hijo no pudo llorarlo. "El dolor llegaba no cancelado ni mitigado -expresó más de una vez-, sino como alejado de mí, para que yo lo viese o controlase en el mismo instante en que lo experimentaba".
Su madre comenzó a ejercer como maestra y organizó las vidas de Vittorio y de su hermana María. A los 18 años ingresó en la Facultad de Derecho y se destacó notablemente en el basquetbol. Con su metro noventa llegó a formar parte del seleccionado de esa casa de estudios y soñaba con convertirse en escritor.
Escalera a la fama
La madre de Vittorio Gassman, por su parte, cargaba con su antigua frustración como actriz e incentivó a su hijo para anotarse en la Academia de Arte Dramático dirigida por Silvio D´Amico.
En 1943, luego de estudiar durante dos años en esa academia, le ofrecieron un papel en la obra teatral "La enemiga", de Darío Niccodemi, uno de los melodramas más exitosos de aquella época. Al finalizar sus estudios académicos fue contratado por la actriz Elsa Merlini, con quien compartió numerosos repartos escénicos, y en 1944 fundó su propia compañía con Laura Adani, Tino Carraro y Ernesto Calindri. A estas alturas Vittorio Gassman ya era un actor con talento y con una sólida intuición para los personajes dramáticos, cómicos o bufonescos.
En 1948 su trayectoria fue reconocida por Luchino Visconti, que lo dirige en "Troilo y Cressida", de Shakespeare, y en "Un tranvía llamado Deseo", de Tennesee Williams, siendo reemplazado por Marcello Mastroiani en varias giras.
El cine ya estaba fijando su mirada en ese hombre delgado y atlético, experto en personajes tan complejos y comprometidas del teatro italiano y universal. El productor Carlo Ponti ya lo había convocado en 1945 para el reparto del film "La flecha en el costado" y él tuvo que teñirse el cabello de rubio. La filmación fue suspendida debido al armisticio.
En el comienzo de la posguerra se casó con Nora Ricci, nieta del renombrado actor Ermete Zacconi, y el matrimonio tuvo una hija a la que sus padres bautizaron Paola. Entre tanto, la pantalla grande lo convocó nuevamente, y protagonizó "Preludio de amor", dirigido por Giovanni Paolucci. Un año después encabezó el reparto de "La hija del capitán", de Mario Camerini, y con este film comenzó a encarnar a infinidad de héroes en historias de capa y espada.
Debía llegar 1949 para que el nombre y la figura de Vittorio Gassman cobrasen dimensión internacional. Ello se debió al film "Arroz amargo", de Giuseppe de Santis, donde compuso su primer papel de villano en una historia exitosa que permitió, además, lanzar a la fama a Silvana Mangano, su coprotagonista.
El divismo y el trabajo
El teatro no fue dejado de lado por Vittorio Gassman, a pesar de su suceso como actor de cine. Dotado de un talento histriónico a veces exagerado, que explayaba a sus anchas en escena, Gassman tuvo tres períodos cinematográficos que corresponden a sus inicios como actor, a su plena madurez y a su ocaso, del que sólo el segundo hizo justicia de sus méritos.
Varios títulos afianzaron su fama de divo, de inconformista y hasta de hombre de carácter irascible. En 1958 protagonizó "Los desconocidos de siempre", una película que lo descubrió en una faceta desconocida: la de un notable actor de personajes estrambóticos que tenían, al mismo tiempo, el candor y la maldad de la más pueril inocencia.
En 1961 se puso en la piel de un profundo personaje entroncado con la religión en "Barrabás", de Richard Fleischer; un año después estuvo al frente del reparto de "Il sorpasso", de Dino Risi, con quien volvió a rodar "La marcha hacia Roma" en ese mismo año, y en 1963 ese cineasta lo volvió a dirigir en "Los monstruos".
Placeres de Hollywood
La fama y el carisma de Vittorio Gassman no escaparon a la mirada de los productores de Hollywood. En la década del cincuenta había conocido en Roma a la actriz norteamericana Shelley Winters y tuvo a su segunda hija, nacida el 14 de febrero de 1953, Victoria.
Gassman comenzó a repartir su tiempo entre Italia y los Estados Unidos. El cine continuaba manteniéndolo vigente a nivel internacional, en tanto que en el teatro concebía espectáculos de original y talentosa factura.
"He realizado entre ciento treinta y ciento cuarenta películas -solía recordar-, de las cuales si no hubiera hecho cincuenta o sesenta de ellas no hubiera importado y hasta hubiera sido mejor".
Sin embargo, varios títulos de su filmografía se han convertido en imborrables, entre ellas, "La armada Brancaleone", de Monicelli; "Nos habíamos amado tanto" y "La familia", ambas de Scola, y "Perfume de mujer", "Querido papá" y "Olvidar Palermo", las tres de Dino Risi, al que el actor consideraba su realizador preferido.
A pesar de su precaria salud, Gassman se mantuvo activo hasta sus últimos días. En 1996 integró el reparto del film norteamericano "Los hijos de la calle", de Barry Levinson, grabó un disco compacto con varios de los poemas del Papa Juan Pablo II y prosiguió su tarea teatral como actor y director.
En 1997 recibió en España el premio Príncipe de Asturias y en 1999, Vittorio Gassman se despidió del público argentino con la obra "El adiós del matador".
Cincuenta años filmando
Vittorio Gassman filmó más de un centenar de películas. De toda su producción, las más conocidas son:
1949, "Arroz amargo"
1954 , "Rapsodia"
1956 , "La guerra y la paz"
1958 , "Los desconocidos de siempre"
1959 , "El milagro"
1959 , "El matador"
1960 , "Fantasmas en Roma"
1961 , "Barrabás"
1961 , "Una vida difícil"
1962 , "Il sorpasso"
1962 , "Alma negra"
1963 , "El suceso"
1965 , "La armada Brancaleone"
1967 , "El Tigre"
1970 , "Escipión, el Africano"
1971 , "En nombre del pueblo italiano"
1972 , "La Tosca"
1974 , "Nos habíamos amado tanto"
1974 , "Perfume de mujer"
1976 , "El desierto de los tártaros"
1978 , "Un matrimonio"
1978 , "Quinteto"
1979 , "Caro papá"
1979 , "La terraza"
1987 , "La familia"
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