Agradecidos con EE.UU., pero locos por ganar: el exilio venezolano sueña con el Clásico Mundial
Jessica Tarías está muy orgullosa. Su país nativo está a punto de enfrentarse a Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de béisbol en Miami y, aunque agradece a LA NACION norteamericana por haberla acogido hace años, tiene claro a...

Jessica Tarías está muy orgullosa. Su país nativo está a punto de enfrentarse a Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de béisbol en Miami y, aunque agradece a la nación norteamericana por haberla acogido hace años, tiene claro a quién va a apoyar: "Mi corazón es de Venezuela".
Tarías, de 38 años, no es la única que piensa así. En la mayoría de los aficionados venezolanos entrevistados en el loanDepot Park conviven el agradecimiento al país adoptivo y la pasión por la novena venezolana.
"Tengo sentimientos encontrados. Es el país que me ha dado todas las oportunidades para estar aquí, criar a mi familia, contra el que me corre por las venas", resume Gunter Spasic, un aficionado venezolano que lleva 23 años viviendo en Florida.
A su alrededor la afición vinotinto parece jugar en casa.
Las gorras y camisetas de la selección venezolana se notan mucho más que las estadounidenses, y sus seguidores cantan, se abrazan y celebran con más alegría.
Eduardo Camacaro ondea la bandera de su país con orgullo, aunque no olvida que la nación norteamericana lo acogió hace tres años. "La copa va a quedar en el mismo país. Venezuela, el estado 51 de Estados Unidos", dice.
"Venezuela, el estado 51 de Estados Unidos"
Camacaro, de 40 años, tomó la fórmula prestada de Donald Trump.
El lunes, el presidente estadounidense, impulsor de la operación que derrocó al mandatario venezolano Nicolás Maduro en enero, bromeó con el hecho de que Venezuela se podría convertir en el estado 51 de su país.
"¡Últimamente le están pasando cosas buenas a Venezuela! Me pregunto de qué se trata toda esta magia. ¿ESTADO, #51, ALGUIEN?", escribió en su plataforma Truth Social, después de que la selección venezolana venciera a Italia en semifinales del Clásico Mundial.
Algunos, como Víctor Manuel Muñoz, prefieren no pensar ahora en política. Condujo ocho horas desde Georgia, al norte de Florida, para ver a Venezuela.
"Venimos a ver a nuestra selección hacerse campeona por primera vez", dice este aficionado de 31 años.
Aiden McMonagle, un aficionado de Nueva York, se abre paso, discreto, entre el torbellino venezolano.
"Es emocionante. Venezuela tiene un muy buen equipo, Estados Unidos también. Va a ser muy divertido", dice este joven de 19 años que acudió desde Nueva York. "Estoy bastante confiado. Le ganamos a Venezuela en el último Clásico Mundial".
Su amigo, Antonio Migliaccio, apoya a Estados Unidos, pero cree que "gane quien gane, será divertido" y que "todo el mundo debería volverse loco".
Al igual que ellos, Víctor Manuel Muñoz, el aficionado que viajó desde Georgia, sólo piensa en pasárselo bien.
"Por estar en la final ya vamos ganando. Estamos emocionados y esperando que los chicos lo dejen todo".



