Comité de urbanismo aprueba salón de baile de Trump, pero sigue bloqueado por un juez
El salón de baile de la Casa Blanca que ordenó el presidente Donald Trump recibió una aprobación final este jueves por parte de una comisión federal de urbanismo, pero su construcción sigue estando en el limbo

El salón de baile de la Casa Blanca que ordenó el presidente Donald Trump recibió una aprobación final este jueves por parte de una comisión federal de urbanismo, pero su construcción sigue estando en el limbo tras una orden judicial emitida esta semana.
La Comisión de Planificación de la Capital Nacional (NCPC), que cuenta con varios designados presidenciales en su junta, aprobó los planes con una votación de ocho a uno.
El proyecto tiene como objetivo construir un enorme salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca, conocida anteriormente por albergar las oficinas de la primera dama. Fue demolida en septiembre.
Sin embargo, la aprobación de la comisión no significa que la construcción pueda continuar sin supervisión.
El martes, un juez federal ordenó la suspensión de las obras, alegando la necesidad de contar con la aprobación del Congreso. El presidente es el "administrador" de la Casa Blanca, escribió el juez Richard Leon. "¡No es, sin embargo, el propietario!".
Will Scharf, presidente de la comisión y aliado político de Trump, se refirió a la demanda antes de la votación: "esa orden realmente no afecta nuestra decisión hoy".
"Desde mi punto de vista, tenemos un proyecto ante nosotros. Se nos ha pedido revisarlo, y ese es realmente nuestro trabajo hoy".
Esta aprobación, que no tiene impacto directo sobre el desenlace de la saga, contrasta con las repetidas críticas de arquitectos y especialistas en patrimonio contra el proyecto.
Scharf señaló que el juez Leon había decretado una demora de dos semanas en su orden de paralización de las obras para permitir que el gobierno de Trump apelara.
El salón de baile se ha convertido en un proyecto personal para Trump durante su segundo mandato, y suele hablar del plan en apariciones públicas, conferencias de prensa y reuniones.
Ha dicho en repetidas ocasiones que se necesita un gran salón de baile para acoger, entre otros eventos clave, cenas de Estado para dignatarios visitantes.
Ha prometido cubrir los costos —estimados en más de 400 millones de dólares— con donaciones privadas, y no con dinero de los contribuyentes.



