El reto de Dembélé: brillar con Francia como lo hace en el PSG
Ousmane Dembélé, Balón de Oro en 2025 y candidato a revalidar el galardón este año, sigue buscando con la selección francesa el rendimiento que ha demostrado en el Paris Saint-Germain para ayudar a los Bleus a conseguir una

Ousmane Dembélé, Balón de Oro en 2025 y candidato a revalidar el galardón este año, sigue buscando con la selección francesa el rendimiento que ha demostrado en el Paris Saint-Germain para ayudar a los Bleus a conseguir una tercera estrella en el Mundial de Norteamérica 2026.
Las cifras no lo dicen todo, pero sí resultan elocuentes.
Pese a las lesiones recurrentes que marcaron parte de su temporada, el atacante rindió a un nivel sobresaliente cada vez que estuvo disponible, con ocho goles y dos asistencias en 13 partidos de Liga de Campeones y 10 tantos más, además de siete asistencias, en 22 encuentros de la Ligue 1, donde fue elegido mejor jugador por segunda temporada consecutiva.
Con la camiseta de Francia, sin embargo, sus estadísticas son más discretas: siete goles en 59 internacionalidades. Presente en dos Eurocopas y dos Mundiales, el exjugador del FC Barcelona nunca ha asumido un papel tan determinante como el que desempeña actualmente en París.
La prensa extranjera ha destacado este contraste. El diario británico The Guardian señaló recientemente que, en muchas selecciones, el juego giraría alrededor del vigente Balón de Oro, algo que no ocurre necesariamente en Francia.
- Todo pasa por Mbappé -
En una selección con un enorme potencial ofensivo, el equipo sigue estructurándose en torno a su capitán, Kylian Mbappé, a quien el seleccionador Didier Deschamps ha situado como referencia ofensiva.
Aunque Dembélé, de 29 años, dejó atrás su tradicional ubicación en la banda derecha para ocupar posiciones más centradas, exactamente donde se ha convertido en una de las grandes figuras del PSG durante las dos últimas temporadas, todavía busca desarrollar una mayor conexión futbolística con Mbappé, una sociedad que podría convertirse en una de las más temibles del torneo.
"En el PSG, el entrenador le da total libertad", explicó su compañero de club Lucas Hernandez. "Le toca a él encontrar las mejores soluciones para demostrar sobre el terreno que es el mejor jugador del mundo. Estoy con él todos los días y, aquí en la selección, no tiene toda la movilidad que puede tener en el club, pero es un jugador extraordinario".
Extraordinario es también Michael Olise, situado habitualmente a la derecha del ataque francés y cada vez más influyente.
En el último amistoso de preparación frente a Irlanda del Norte, el jugador del Bayern Munich brilló con un triplete en la victoria por 3-1.
Con Olise, Dembélé también debe seguir desarrollando automatismos y encontrar los espacios adecuados para potenciar el rendimiento colectivo, ya que ambos pueden intercambiar posiciones entre la banda y el centro del ataque.
"Son posiciones de inicio que pueden cambiar en el transcurso del partido. Eso es lo importante", explicó el seleccionador galo Didier Deschamps, todavía en busca de la fórmula ideal para que sus cuatro grandes armas ofensivas -incluido Désiré Doué por la izquierda- encuentren el equilibrio definitivo.
- Líder -
Dembélé, transformado bajo la dirección de Luis Enrique en París, parece ser una pieza clave para resolver esa ecuación.
"Puede hacerlo todo: el pase, el regate, el gol. Como Michael Olise, como Kylian, son jugadores con cualidades excepcionales. Hay que aprovecharlas y conseguir que todo funcione bien en conjunto para que seamos la mejor selección francesa posible", afirmó Warren Zaire-Emery.
Además de su rendimiento sobre el césped, Dembélé ha desarrollado una faceta de liderazgo que antes rara vez exhibía.
Esta temporada se mostró constantemente implicado en la vida del grupo, animando a sus compañeros durante los partidos, viviendo con intensidad cada encuentro desde el banquillo cuando era sustituido e incluso reclamando una mayor mentalidad colectiva tras una de las escasas derrotas del PSG.
Esa competitividad y madurez pueden resultar decisivas para que Francia aspire a conquistar una tercera Copa del Mundo y para que Dembélé siga alimentando su candidatura a un segundo Balón de Oro consecutivo.



