
El escritor checo fue, además de novelista, un ensayista notable
4'minutos de lectura
No resulta simple hoy, en tiempos en que la literatura se ha vuelto fluctuante y horizontal, recuperar la omnipresencia de Milan Kundera en los años ochenta del siglo pasado, después de la publicación de La insoportable levedad del ser (1984). Todavía fermentaba la Guerra Fría, y la historia de ese infiel médico checo, escrita en el exilio francés del autor, también checo, parecía resumir muchas ansiedades de la era. Fue una duradera novela de moda, y no era raro encontrarse a un lector con su ejemplar en un bar o sobre el colectivo. La repetida figurita de Kundera en los diarios –conocido ya por otros libros, pero lanzado entonces al primer plano– se volvió un lugar común.
Por Pedro B. Rey

