
La moda argentina y sus secretos de vanguardia
En ¿Por qué son tan geniales?, la socióloga Daniela Lucena explora los cruces históricos entre diseño, arte y cultura
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Si hablamos del cruce entre moda, arte y cultura, es inevitable remitirse a los años 60 y los 70. El Instituto Di Tella, la Galería del Este, Marta Minujín, Roberto Jacoby, entre otros, marcaron toda una época en la Argentina. ¿Pero qué paso durante las décadas anteriores al pop, el arte conceptual y la psicodelia? Mientras que Europa padecía la guerra, Buenos Aires comenzaba a ser una ciudad pujante en la que irrumpieron figuras como la sofisticada Fridl Loos, o la artista del vidrio, Lucrecia Moyano. Ambas fueron creadoras de piezas únicas que marcaron tendencia.
La socióloga de la moda Daniela Lucena se pregunta por qué estas diseñadoras fueron tan determinantes y por qué hubo determinados momentos de la historia nacional donde la creatividad parece haber estallado. ¿Por qué son tan geniales? Arte y moda en la Argentina (Ampersand) es un manual sobre las vanguardias de diferentes ciclos históricos y los movimientos sociales que las acompañaron. La idea clave pasa por los discursos que cuestionan las reglas y que a su vez recuperan tradiciones, como en el caso del poncho.
El primer capítulo analiza en detalle los años cuarenta y cincuenta. Esas décadas parecen haber quedado en el olvido al hablar de la industria de la moda. Los tres siguientes, también exhaustivos, abarcan diferentes períodos hasta llegar al año 2000. Incluyen testimonios de Delia Cancela, Mary Tapia, Renata Schussheim, y Pablo Ramírez, quienes realizaron desfiles performáticos, tuvieron su propia marca de ropa, montaron escenografías teatrales, o fueron vestuaristas de músicos del rock como Gustavo Cerati o Charly García.
“En un principio el texto comenzaba en los años 60. Pero me apasiona tanto lo que ocurrió en Buenos Aires durante 1940 y 1950 que decidí incorporarlo al recorrido. El hecho de que la tienda inglesa Harrods haya convocado, temporada tras temporada, a artistas de diversos estilos para montar sus vidrieras, es un claro testimonio de las primeras articulaciones entre arte, consumo de masas e industria nacional”, cuenta la autora en diálogo con LA NACION.
El libro cita más de 200 fuentes bibliográficas y despliega 207 ilustraciones elegidas por la propia Lucena. Hay imágenes a color, que terminan convirtiendo al ejemplar en un coffee table book. La tapa invita a la lectura: es un mosaico textil a modo de collage a cargo de la pareja de artistas visuales Chiachio & Giannone. Se llama Familia a seis colores.
Lucena, que es doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet, además de ser profesora y autora de cinco libros sobre la historia del vestir, cuenta que “Marcelo Marino, editor de la Colección Estudios de Moda, me sugirió que también incluyera lo que sucedió en el ámbito del arte y del vestir hasta nuestros días, así que continué consultando archivos, buscando fuentes, fotos.”

El título remite al año 1965, a un enorme cartel colgado en la esquina de Viamonte y Florida que decía: “¿Por qué son tan geniales?”. Incluía la imagen de los artistas Dalila Puzzovio, Edgardo Giménez y Charlie Squirru. A través del lenguaje publicitario se pretendía ironizar sobre las relaciones entre arte, comunicación y espectáculo.
Sin embargo, un movimiento disruptivo había nacido antes con artistas como Lucrecia Moyano, que se destacó por usar al vidrio como materia prima, o la vienesa Fridl Loos, que tuvo cuatro boutiques en la Argentina. “El lujo me parece una vulgaridad”, decía Loos, llegada de universidades europeas y parafraseando al escritor Adolfo Bioy Casares. Sus prendas mezclaban las formas geométricas de la Bauhaus con la tradición del noroeste. Desafiaba a las clientas más conservadoras a jugar con el color y, más allá de los caprichos de la moda, experimentó con la técnica del fotograma exhibiendo sus obras en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.
Por ese entonces, otra mujer, Moyano, nacida en Buenos Aires, se convirtió en símbolo de la unión entre el diseño y la industria nacional cuando fue directora artística del emporio del vidrio, Rigolleau. “Vestida en pantalones, viajando en tren (...) y saltando los cercos del barrio para apurar la llegada a la fábrica, nos pinta de cuerpo entero a una joven de elecciones audaces y arriesgadas para la época”, destaca autora. También recuerda su paso por la empresa de alfombras Dándolo y Primi y por Harrods donde vestía a los maniquíes, que parecían moverse, con pieles de zorro; un símbolo del lujo y la buena posición económica a la que las porteñas aspiraban.
El primer capítulo no deja de lado la influencia soviética, ni las tensiones existentes entre el peronismo y los artistas. En 1945 nace el término “descamisado” haciendo alusión a quienes desafiaban los códigos del decoro, movilizándose a favor de Juan Perón, vistiendo una camisa desabrochada.
La moda es un lenguaje, una forma de comunicar, dice el filósofo Roland Barthes. Pero también es poesía, señala Lucena. ¿Por qué son tan geniales? invita a descubrir una “poética del vestir” alejada de los mandatos sociales sobre el cuerpo y la ropa para poner el acento en la capacidad expresiva.






