Reseña: Auge y caída del conejo Bam, de Andrés Barba
Las historias de animales grafican los conflictos que laten en la sociedad, a veces mejor que los relatos realistas. Quizá por eso Auge y caída del conejo Bam, del español Andrés Barba (Madrid, 1975), se instala en una madriguera para narrar las experiencias de Bam, un conejo ensalzado por su comunidad. De ese modo, la narración explora sin piedad los efectos que tienen las acciones de los líderes carismáticos que aparentan ser inofensivos pero que, en el fondo, resultan depredadores feroces.
El encargado de narrar la historia es Copito, un conejo simple que también vive en la Gran Madriguera. Si bien cuando empieza a contar Bam ya ha muerto, su relato vuelve al momento inicial: ese en el que aquel empezó a destacarse entre el resto de especímenes que, hasta entonces, carecían de nombre y de toda singularidad. Una frase de gurú existencial los despertó. Bam les dijo: “Ser conejo es que no haya alternativa”, y algo sucedió en el grupo. Así, los conejos encuentran otro sentido a su existencia; es decir, Bam les da un nombre y provoca que nazcan las ambiciones personales. A partir de ese momento, las peripecias que viven exponen las entrañas del poder.
En una suerte de relato existencial a la altura de los conejos, Copito reconstruye el ascenso de Bam, quien aparece ante su grupo como un ser ingenuo, carente de maldad e incluso sabio. Poco a poco, su figura se eleva ante ellos como un guía capaz de darles una explicación de sí mismos, de ordenarlos y, acaso, de hallar el verdadero sentido de sus existencias. Al mismo tiempo, empieza a mostrarse algo déspota: por momentos caprichoso, por momentos cruel. Así y todo, la colonia lo venera.
En apariencia, esta novela es muy distinta de las anteriores narraciones de Barba. Sin embargo, basta ahondar un poco para descubrir una coincidencia central entre la historia de Bam y República luminosa, la novela que le valió el Premio Herralde. Mientras que en esta historia toma a los conejos –que simbolizan tradicionalmente la pureza–, en la otra fueron los niños quienes encarnaron una representación similar. Más interesante aún es que, en ambos casos, esas figuras que la sociedad suele considerar inofensivas revelan su cara más oscura, vinculada con el poder amoral, en un pasaje que encarna lo siniestro de un modo inquietante.
La fábula política que construye Barba funciona: bajo una apariencia inocente, Bam esconde una ambición voraz. En ese sentido, es un personaje que retrata con acidez el perfil de los líderes populistas en una época que parece haber hecho de la imagen el todo. De ahí que resulte inevitable pensar en Rebelión en la granja, de George Orwell. En especial porque ambas narraciones encuentran en un grupo de animales el espejo certero para captar la mutación de los ideales en totalitarismo.
Auge y caída del conejo Bam
Por Andrés Barba
Anagrama
170 páginas, $38.000




