Reseña. Cruzando el umbral, de Bruno Pileggi
En los seis cuentos de Cruzando el umbral. Relatos al borde del abismo, los miedos, creencias y prejuicios de los personajes colonizan sus vidas cotidianas. Como en la frase del volante de un local de “salas de escape” que recoge el protagonista de “La invitación”, las pesadillas se hacen realidad y lo que parece una simulación reemplaza la experiencia.
“Barman”, finalista del concurso del Premio Itaú de Cuento Digital en 2023, versiona una historia de vampiros adaptada a un universo donde solo los privilegiados viven en estado de inocencia. Algunos de los relatos tienen la temporalidad y el relieve de la novela corta. En “Jauría”, acaso el mejor de la colección, el narrador sigue los pasos de una adolescente e hija única, Lucía, que toma partido por un “chico perro” que ronda las calles del barrio. Ambientado en los años de la crisis del “corralito”, los adultos están preocupados por el costo de vida, las protestas y la represión más que por el chico perro; sin embargo, cuando el “therian” empieza a cazar palomas, a correr desnudo y a defenderse con tarascones, los vecinos reclaman la intervención estatal, que no es pacífica: “Había cuerpos tendidos por el camino. Perros heridos o muertos, desparramados acá y allá, como si la calle que daba a la plaza se hubiera convertido en un campo de batalla”.
Con ingenio, pulso narrativo y moderados golpes de efecto, los cuentos de Bruno Pileggi (Buenos Aires, 1990) reciclan signos de la época –la contaminación ambiental, el poder de las corporaciones, la crisis de salud mental– en historias sólidas teñidas de violencia.
Cruzando el umbral
Por Bruno Pileggi
El guardián Literario
160 páginas
$ 30.000






