Reseña. Dos tipos de supervivencia, de Manuel López de Tejada
En un original volumen con dos relatos ligados por la noción de supervivencia, Manuel López de Tejada (Rosario, 1959) presenta en “La lanza”, ambientada en la llanura santafesina en el siglo XIX, la historia de su bisabuelo materno, Miguel Torres, y en “Tadeo Dziubek”, la de un inmigrante polaco, sobreviviente de los campos de concentración del nazismo. En la primera, centrada en el episodio de resistencia a un malón que tuvo lugar en El Bagual en 1876, López de Tejada asume la voz de un cronista aliado. “El deseo de abrirse camino solo se le presentó por primera vez a los quince años, cuando se negó a servirle la décima ginebra a un tal Liborio Sosa”, afirma sobre su antepasado.
Torres llega de Capilla del Señor al “latifundio desolado” de El Bagual con Prudencio Zarza, compañero de aventuras, y el Pocas Plumas, su caballo. Es un hombre “leído”, cualidad por la que lo designan alcalde. En Pergamino, donde se recupera del lanzazo, “le han devuelto la vida, le han dado cobijo y ha encontrado novia”. Después, la crónica familiar se condensa en anécdotas, personajes (entre ellos, la abuela materna del autor, Victoria Calderón) e imágenes.
El segundo relato, premiado por la embajada de Polonia en 2019, reproduce en primera persona el testimonio de Dziubek, suegro de la hermana de López de Tejada. “La mejor regla para sobrevivir en un campo de concentración es estar en el medio. Los prisioneros de las puntas reciben las patadas, las palizas, los culatazos”, inicia a manera de funesta recomendación. Los relatos están prologados por Carolina Lieber.
Dos tipos de supervivencia
Manuel López de Tejada
Baltasara
126 páginas
$ 25.000


