Reseña. Luckenbooth, de Jenni Fagan
Entre los innumerables personajes que integran el elenco de Luckenbooth, extensa novela de la escocesa Jenni Fagan (Livingston, 1977), pueden distinguirse nueve principales cuyas perspectivas componen una obra coral que abarca casi un siglo y se desarrolla en diez años específicos, en diferentes departamentos del mismo edificio, situado en 10 Luckenbooth Close, en Edimburgo.
La historia inicial, de 1910, es la de Jessie, una muchacha mitad humana y mitad demonio que ha sido vendida por su padre para que le dé un hijo al siniestro señor Udnam con el propósito de que “sus descendientes destruyeran lo que Dios creó”. A 1928 corresponde el episodio que cuenta el reencuentro entre Flora y su ex amante, y a 1939 el de Levi, un estadounidense procedente de Luisiana que trabaja en la biblioteca de huesos del Royal Dick Veterinary College.
Si bien el edificio ofrece una unidad de espacio, los nexos entre las distintas tramas son muy tenues. El más eficaz está dado por los atribulados fantasmas de Jessie, de su hijita y de la esposa de Udnam que se manifiestan en las sesiones espiritistas que lleva a cabo la médium Agnes en 1956 y que retornan, en 1989, como las “amigas invisibles” de Esme, la sobrina de Ivor, un minero que padece de fotofobia.
Ivy (una adolescente obsesionada por vengar la muerte de su hermano), Queen Bee (una ex prostituta y sicaria de una pandilla de Macao que aporta una fuerte dosis de truculencia) y Dot (una estudiante de arte que será la encargada de dar paz a los fantasmas mencionados) protagonizan sus historias en 1944, 1977 y 1999 respectivamente. William Burroughs –una de las figuras claves de la Generación Beat– aparece residiendo, junto con su amante John, en un departamento de Luckenbooth en 1963. En sus conversaciones cada tanto afloran las reflexiones del autor de El almuerzo desnudo sobre su universo creativo: “Mis mundos imaginarios viajan al interior de casas que nunca voy a ver […] Transcurren por mentes, autos, autobuses, barcos y aviones”.
Fagan diseña una ambiciosa estructura para albergar un intrincado argumento que entrelaza múltiples relatos y protagonistas. Combina lo sobrenatural con lo realista y brinda pinceladas de color local edimburgués a lo largo de varias décadas. Despliega una vertiginosa secuencia de hechos que mantiene un orden cronológico, pero va alternando las intervenciones de los personajes.
El montaje cinematográfico que emplea Luckenbooth recuerda a una de las típicas miniseries que pueden verse en las plataformas de streaming. Su laboriosa superproducción literaria parece proponer un arriesgado tour de force que desafía la cohesión narrativa y exige la paciente atención de los lectores.
Luckenbooth
Por Jenni Fagan
Trad.: Micaela Ortelli
Queequeg Press
372 Páginas
$ 35.000







