Reseña. Misticismo, de Simon Critchley
Los filósofos serios, académicos, herederos del moderno racionalismo cartesiano “descartan el misticismo, se oponen a él o sospechan de él como un delirio psicótico, una enfermedad neurótica o una droga de entrada a un fanatismo peligroso”, afirma Simon Critchley (Hertfordshire, 1960) en su reciente libro Misticismo. La experiencia del éxtasis. Allí no busca confrontar con aquellos filósofos sino mostrar qué se pierden al dejar de lado la experiencia de aquellos personajes singulares que supieron llevar al extremo su convicción en un Dios hasta el punto de consumirse a sí mismos en ella.
Entre las voces rescatadas por Critchley se destaca la de Juliana de Norwich (1342-1416), “la primera mujer inglesa de la que sabemos a ciencia cierta que escribió un libro en inglés”. A los treinta años Juliana le pide a Dios que le conceda tres gracias: el recuerdo de la pasión de Cristo, padecer una enfermedad mortal y sufrir tres heridas: contrición, compasión y anhelo de Dios. Su pedido se cumple. En el tránsito de su enfermedad –de la que sobrevive- experimenta visiones que intentará volcar, al menos parcialmente, en sus escritos. Critchley encuentra en ella a una pensadora habitada por paradojas: pecado y salvación, caída y rescate, muerte y vida, dolor y alegría.
Una de las tesis fuertes del libro es que el misticismo ha sobrevivido en algunas formas de la experiencia estética. Refiriéndose a la música, afirma que “siempre ha habido una potente conexión entre el ritual, la ceremonia, la música y la experiencia del éxtasis (…) la música es una práctica devocional, con sus santos y todo, sus peregrinaciones y sus reliquias sagradas”. Si bien los ejemplos que da el autor son tomados de la música popular contemporánea inglesa, estas últimas palabras claramente aplicarían en nuestras tierras para ilustrar los rituales de conciertos como los del Indio Solari o las prácticas devocionales despertadas por figuras como Gilda o Rodrigo. Pero donde resulta más convincente el vínculo entre misticismo y arte es en el análisis de ciertos escritores. Siguiendo a Annie Dillard (Pittsburgh, 1945), el autor sostiene que “Escribir es tratar de inmolarse, prenderse fuego. O bien arde la vida del escritor en la obra o no lo hace. Y si no lo hace, la obra es un fracaso. Una vida dedicada a escribir es un no vivir dedicado a la posibilidad del fuego. Escribir es quitarte tú del medio, tanto como sea posible, para que se pueda ver el objeto propiamente dicho”. Ese “no vivir”, quitándose del medio, sería análogo a la experiencia mística de quien, como Juliana, busca borrar su ego para mostrar a Dios.
Misticismo. La experiencia del éxtasis es una invitación a recordar el valor de vivir intensamente, a luchar con lo inefable, a asumir la finitud pero entreviendo, como en sueños, la posibilidad de lo infinito.
Misticismo. La experiencia del éxtasis
Por Simon Critchley
Trad. Julio Hermoso
Sexto piso
320 páginas
$59.900





