
Reseña: “Veinticuatro variaciones para una sola voz”, de Santiago Kovadloff
La vida revelada, y no solo vivida
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En sentido recto y en sentido figurado, la voz es protagonista del nuevo poemario de Santiago Kovadloff (Buenos Aires, 1942). Las páginas impares de Veinticuatro variaciones para una sola voz alojan poemas escritos entre 2022 y 2025, mientras que, en algunas de las páginas pares, debajo de los títulos, mediante códigos QR se puede escuchar al autor recitar el poema elegido (excepto uno, los demás comparten un tono de levedad tan humorística como filosófica). En el primer QR, que oficia de prólogo, el autor presenta los veinticuatro poemas. “Aquí están condensados días y días de trabajo, de espera, de búsqueda, de momentos de iluminación, porque eso es la poesía. Lo que ingresa a las palabras del poeta es vida revelada, no es solo vida vivida”, afirma. Para Kovadloff, en cuya obra la poesía opera como maestra de la prosa, “los aciertos en literatura son verdaderamente desconciertos”.
El número de variaciones parece aludir a las veinticuatro horas del día, descriptas como “incontables” y “piadosas” por su manera de ir llevándolo “cada vez más lejos, lentas y calladas / como si no quisieran decirme adónde”. Puede ser que una hora concreta de la experiencia personal, como pasa en “Siesta”, se transforme en vehículo de vivencia poética: “Son las tres. Yo debería / estar durmiendo mi siesta de todos los otoños, / hundido en el sosiego de esta casa ya sin hijos. / Aquí el silencio es la voz de casi todo / lo que aún calladamente late”.
Como en La suma de los días, la reflexión sobre la identidad, la existencia y la muerte atraviesa y resignifica los poemas. En condiciones de ensueño o de vigilia insomne, donde se perciben las voces de Manuel Bandeira y Fernando Pessoa, se perfila la imagen del autor: “Yo ya soy sin embargo una larga despedida / y pronto y solo, un último lugar”; “Solo un hombre que respira, mira, ignora / y se pierde, al contemplar, en lo que mira”, “un hombre asomado al infinito”, y, en el excepcional poema “British Airways 0244”, donde un hecho anecdótico condensa (y también diluye) el paso del tiempo, “un hombre transcurrido y solo, / sin deudas, sin rencores, sin nostalgia”.
El QR de la contratapa permite acceder a un video donde se ve a Kovadloff en su biblioteca, leyendo una suerte de epílogo sobre el método de selección y composición de los poemas. “Estas son, en el mejor de los casos, las confesiones de un artesano empeñoso, y es probable que poco importe a quien lea este libro”, advierte, mientras espera que sus variaciones provoquen un “mínimo resplandor” en la vida de los lectores. Un buen ejemplo de esta promesa se da en el poema “En la sala”, donde la pregunta que el retrato de un ser querido, ya difunto, le hace al poeta es la que él mismo se hace y que extiende, con su voz, a los lectores: “¿Qué ha sido de mí?”.
Veinticuatro variaciones para una sola voz
Santiago Kovadloff
Vinciguerra
64 págs.; $ 20.000





