Según la Inteligencia Artificial, Picasso estuvo en Buenos Aires
“Bien, hay gente que trata de seducir chicas y son llamados idiotas/ Esto nunca le pasó a Pablo Picasso/ Él podría caminar por tu calle y las chicas no resistirían su mirada y, solo por eso, Pablo Picasso nunca sería llamado idiota”. Todo lo que el punk rocker Jonathan Richman había querido hacer era provocar un juego de palabras joyceano entre la pronunciación norteamericana de “Picasso” y la voz anglo “asshole”, cuya traducción más suave es “idiota”. A medio siglo de la muerte del pintor, es una de las omisiones entre los homenajes globales, que incluyen una muestra formidable del acervo del Museo Nacional de Bellas Artes (no, no es inmersiva, es nuestra). El pobre Richman (el family name como fatalidad) había formado parte del segundo o tercer anillo de la corte de Warhol, pero su canción lejos estaba del tributo o de rescatar la historia de la Guerra Civil Española como sí hizo The Clash con “Spanish Bombs”, que parece sacada de los manuales de historia. Es lo que haría el tan mentado chat GPT-3 si se le pidiera una canción pop sobre el bombardeo de 1937. Estamos entre los 50 años de la muerte del pintor moderno total y el debate por el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial.
Según el Chat GPT-3, “en su visita de 1953, Picasso estuvo en Buenos Aires durante cinco días, donde se le rindió homenaje como el artista más grande del mundo de su tiempo””
Así es como llegué a buscar entre mis CD el de Richman después de una rara secuencia que empieza con el avistaje de un hombre de increíble parecido con Picasso en el subte. Solo el pudor evitó que lo fotografiase para hacer un posteo de Instagram con el epígrafe “Picasso volviendo de ver su muestra en Bellas Artes”. Sabemos que Picasso nunca estuvo en Buenos Aires, pero según el chat GPT-3, al que, siguiendo la moda tecnoliteraria, le pedí “una columna sobre Pablo Picasso en Buenos Aires” para no tener que escribir esta sostiene que sí.
Dice el Chat GPT-3: (23:02, 10/04/2023) Fernando: Picasso ha sido uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Su obra ha sido admirada en todo el mundo, y Argentina no ha sido una excepción. Desde su primera visita a este país en 1953, la obra del artista español ha sido ampliamente exhibida y discutida entre los argentinos.
En su visita de 1953, Picasso estuvo en Buenos Aires durante cinco días, donde se le rindió homenaje como el artista más grande del mundo de su tiempo. Como parte de la celebración, se organizó una exposición de sus obras, que tuvo lugar en la Sociedad Hebraica Argentina. La muestra incluyó algunas de sus obras...
[23:03, 10/4/2023] Fernando: más famosas, como “La Guernica”, “Mujer sentada”, “Caballos de circo” y “El viejo guitarrista”. La visita de Picasso a Buenos Aires causó una gran conmoción en la sociedad argentina de la época. Muchos artistas y críticos de arte destacaron la importancia de su obra y su influencia en el arte contemporáneo.

Ok. Según el GPT-3, amenaza del periodismo y de columnas como esta, Picasso habría sido recibido por Perón. O quizá no, porque este simpatizaba con Franco y entonces el Guernica (“La Guernica” acaso sea un guiño de género robótico) fue exhibido de forma discreta en una institución judía (Hebraica ya existía en 1953, eso sí) como gesto antifascista, ya que desde 1944 la institución exhibía los murales de los pintores del PC (Berni y Castagnino), el anarquista (¡y vasco!) Demetrio Urruchúa y los exiliados Luis Seoane y Juan Battle Planas.
En 1953, pues, Picasso no vino a Buenos Aires y el Guernica salía después del MoMA de Nueva York para una retrospectiva que lo tuvo en el Palazzo Reale de Milán entre el 20 de septiembre y el 20 de noviembre y, luego, siguió rumbo a San Pablo para exhibirse durante la II Bienal, entre el 13 de diciembre de 1953 y el 20 de febrero de 1954. Y no, no bajó nunca a Buenos Aires.
Leer sobre el derrotero del Guernica contado por la insólita columna de IA me llevó a otro nombre: Tony Shafrazi, un iraní que en 1974 inició acaso el ecoterrorismo cuando con aerosol atacó el Guernica escribiéndole “Maten todas las mentiras”, en alusión a la matanza de Mylai en Vietnam. Shafrazi (1943, hoy exitoso dealer de arte) acaso sea el segundo olvidado en las celebraciones junto con Richman, aunque su frase se resignifique frente a esta construcción fantasiosa del GPT-3: la novela de Picasso y el Guernica exhibido en el barrio de Once. Maten, borren todas las mentiras. Las del fascismo analógico y las del tecnototalitarismo también.






