
Al mal gusto, mucha risa
Llegó al video Irene y yo... y mi otro yo , el film de los hermanos Farrelly, con Jim Carrey
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Los Farrelly son al humor lo que los hermanos Coen al buen cine." Así definieron alguna vez a Bobby y a Peter, los hermanos macanas que hicieron de la comedia un estilo propio, cuya clave es el mal gusto.
Gags decadentes e hilarantes hicieron de la estupidez su bandera. "Groseros, pero nunca vulgares", se defienden ante las reiteradas acusaciones de ser insensibles y de herir a las minorías.
"Pedimos disculpas si alguien se sintió ofendido", repiten hasta el casancio ante cada estreno, lo hicieron con Tonto y retonto (1994) , Kingpin (1996), Loco por Mary (1998) y la que llega ahora al video, Irene y yo... y mi otro yo (2000). "Solamente estamos tratando de hacer reír a la gente y es difícil hacer eso hoy en día-aclara Bobby-. Necesitas ir más allá o hacer algo que la gente no espera. Nosotros hacemos eso, y creo que estamos a la vanguardia de este tipo de comedia."
Es que los Farrelly son de esos directores capaces de generar culpa y, por qué no, vergüenza frente a las desfachatadas, burdas y hasta irrespetuosas escenas que ya forman parte del antológico universo farrellyano. Son pocos, muy pocos los que no se rieron o dibujaron aunque sea una mueca con la indecente propuesta de jugar con lo divertido, lo prohibido y el lado más puritano de la sociedad norteamericana.
Cruzar el límite
Incapaces de mantenerse dentro del límite aceptable, los chicos oriundos de Rhode Island intentaron ir más allá y lo consiguieron con Irene y yo...y mi otro yo.
Con Jim Carrey a la cabeza -con quien ya habían trabajado en Tonto y retonto - , se animaron a contar la historia de un policía tímido y bonachón que con el tiempo, se convertirá en un esquizofrénico.
La historia comienza con un Charlie (Carrey) que debe hacer frente al hecho de que su amada lo abandone por un enano negro e intelectual y que al tiempo le deje sus trillizos a su cuidado ante la cruel burla de todo el pueblo. Con el tiempo el bueno de Charlie sufrirá un desdoblamiento de personalidad y conocerá a Hank (Carrey), su álter ego, un tipo hiperagresivo, al que le gusta la bebida y el sexo lascivo. Los dos se enamorarán de Irene (Renée Zellweger) y deberán librar una intensa y delirante batalla por su amor.
"El único que podía hacer este papel superexigente era Jim, porque él es capaz de valerse de su voz, de su lenguaje corporal y de sus poses para crear todo los personajes que sean necesarios", afirma Peter, a lo que Bobby agrega: "Jim es capaz de hacer cuatro personajes al precio de uno. Eso sí, cuando cobra te da la sensación de que cobró por cuatro o más".
La presencia de Zellweger indica parte de la fórmula que a los Farrelly les gusta utilizar, la de actores no cómicos para complementar a sus co-estrellas.
"Hay cosas de buen gusto, hay cosas de mal gusto y hay cosas de gusto Farrelly -confiesa Renée- ¡Nunca había hecho algo así en toda mi vida! Es imposible imaginar las cosas que se les ocurre en el set, todavía no puedo creer las cosas que hice. Ellos se meten con lo tabú y lo muestran tal cual es." A diferencia de sus otras películas, Irene y yo... se mueve con artillería más pesada, que incluye la erección más notoriade la historia del cine. "Cuando la escribíamos nos peleamos bastante -cuenta Bobby-. Compartíamos la computadora y nos turnábamos. Pero al final terminamos riéndonos juntos."
Que Peter y Bobby sean capaces de mostrar las más inesperadas, sorprendentes y creativas jugadas de las que son capaces los humanos se lo deben a su padre médico, quien los dejaba presenciar las más diversas e insólitas consultas clínicas. "Sólo nos limitamos a insertarlas en nuestras historias."
Disponible desde el miércoles. Apta todo público. Disney Colección Magica. Precio de venta: $ 14.90.






