Es fundamental pensar la transición como un proceso personal donde cada chico tiene sus propios tiempos y que no depende de la decisión de los adultos.
Es fundamental pensar la transición como un proceso personal donde cada chico tiene sus propios tiempos y que no depende de la decisión de los adultos.
(0)
23 de agosto de 2019  • 00:00

Para los padres, el paso de los pañales a la pelela suele ser una de las principales preocupaciones en la primera infancia de sus hijos. Y si bien esto suele ocurrir entre los dos y los tres años de edad, también puede ser antes (precoz) o después (lento).

Lo que hay que saber es que todos los niños competentes neurológicamente llegan a dejar los pañales en algún momento. Y es fundamental que, como padres, no se decida arbitrariamente "sacar los pañales", sino entender que este paso se relaciona directamente con el desarrollo neurológico del niño y con su estado psicológico o emocional.

Es decir, no existe época del año ideal (aunque el deseo de muchos adultos es hacerlo durante el verano) y hay que tener presente que determinados acontecimientos (nacimientos de hermanos, mudanzas, separaciones, viajes, etcétera) tienen una consecuencia directa en el estado emocional del niño y pueden afectar la transición.

Recomendaciones para padres

Ningún proceso madurativo en los niños es lineal. Es frecuente que haya avances y retrocesos dentro de rangos normales y por eso resulta fundamental acompañar a los hijos en este crecimiento tan especial:

  • En los diferentes estadios previos y en el momento del cambio del pañal, es importante estimularlo a través de frases alentadoras y hasta recurrir a objetos específicos como pelelas que le llamen la atención o ropa interior que les resulte atractiva (como, por ejemplo, que tenga sus personajes favoritos). Es fundamental que los chicos lo asocien con situaciones divertidas y positivas.
  • Conectado con el punto anterior, también es útil recurrir a libros y canciones que hablen sobre este tema. Es importante que cada niño viva este hecho madurativo con alegría y disfrutando de su nueva autonomía.
  • Los pañales de aprendizaje son muy útiles en estos momentos porque funcionan como un paso intermedio entre el pañal descartable y la pelela.
  • Una vez que se logra el control diurno, los padres pueden comenzar a observar los pañales después de las horas de la noche. No se aconseja despertar a los chicos por la noche para llevarlos al baño, sino que si ven que el pañal está seco varias noches seguidas, se acuerda con el niño el retiro definitivo de los pañales. No es menor resaltar que el control nocturno puede ocurrir hasta un año después del diurno.

El hecho de que el control de esfínteres se cumpla depende de la creación de un ambiente cómodo y de la seguridad de los padres. Es fundamental que la familia acompañe con paciencia este proceso y no se desaliente por los aparentes retrocesos que vayan ocurriendo.

  • Más consejos de OSDE para cuidar tu salud acá.

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.