
El arte ha muerto; ¡viva ar.net!
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El título no es una provocación gratuita. Hoy en las facultades de Bellas Artes europeas se están empezando a practicar las autopsias para conocer las razones de su defunción. El lunes que viene, por ejemplo, comenzará en la Universidad de Barcelona el curso de posgrado "Homeless Beauty". Allí se tratará de explicar y reflexionar sobre "la disolución de las nociones estéticas de la tradición artística en los inicios del tercer milenio", según la especialista en estética Assumpta Bassas.
Es que en realidad lo que ha muerto es la concepción tradicional de lo artístico. Y parte importante de esa tradición es el culto a la tela, al lienzo. Desde los drippings de Pollock hasta las puñaladas del impresionismo de Van Gogh. Desde la impoluta técnica del óleo de los hermanos Van Eyck hasta las serigrafías de don Warhola. Todos ellos encontraron en el soporte entelado su redención como dioses del arte. Pero hoy, este manto no es sagrado. Tiene un grave problema de credibilidad, porque el arte, como Platón puso en boca de Sócrates, es un espejo de la realidad. Actualmente el lienzo tiene otra consistencia y otra entidad. La realidad pasa por las nuevas tecnologías, por el espacio virtual, el formato digital. El fenómeno de las computadoras e Internet son parte importante de nuestras existencias. Nos han cambiado. Se habla de virtual-art, digital-jam, net-artist, media-art, gaming-art, sin necesidad de traducción. El arte, como expresión humana, también está cambiando.
Quizá vale al respecto mi propia experiencia. Todo comenzó con la invitación de los curadores Livia Basimiani y Javier Ríos para exponer en su galería, Sonoridad Amarilla. Queríamos armar una especie de laboratorio de arte donde la gente pudiera intervenir sobre una obra, a través de los equipos de Apple y Hewlett Packard que estaban dispuestos en el lugar. Esta primera experiencias coincidió con la fecha patria del 20 de junio, y por eso la intervención del público se hizo sobre una obra que tenía como foco la bandera argentina. Antes ya había buscado en Internet una nueva expresión artística, que se apoyara en una dirección participativa, colaborativa e interactiva que dio como resultado un trío artístico con los artistas Rodrigo Sánchez, de Madrid, y Adrián Alvarez, de México DF. Esta primera experiencia en la Red fue muy potente, pero muy puntual, con una participación controlada.
Luego el grupo creativo que surgió en Sonoridad Amarilla buscó experimentar con algunas de mis obras en un ambiente nuevo y especial: la megamuestra ArteBA. Esta exposición, que suele convocar a las expresiones artísticas más tradicionales, resultó ser el mejor ambiente para las intervenciones del público, sorprendiendo a más de uno, aunque fueron los adolescentes los más proclives a aceptar el desafío del arte del futuro. Pero todavía faltaba dar el gran salto: la Red. Algo sabía de algunas experiencias de arte colectivo on-line en Alemania. Me había interesado mucho el trabajo del netartista Bernd Holzhausen y su Icontown , una experiencia que nació hace cinco años para armar una ciudad virtual, con el nombre en cada edificio de su constructor, y que busca ayuda para los homeless bávaros. Internet abre así las puertas a la participación artística y a la solidaridad. En ese momento, unas musas catalanas aparecieron con la inspiradora ayuda que estaba buscando. Las chicas de Eclectic Digital Art propusieron colgar mis obras digitales en la Web para que los internautas pudieran bajarlas, modificarlas, deformarlas y volver a colgarlas en un sitio que ellas llaman "puente artístico" ( http://flyercenter.cccb.org/frameset.htm ).
De este modo, no sólo cambian los parámetros de la tradición artística, desde la utilización de Internet como lienzo, sino, también, se modifican las reglas de juego del mercado de arte: la obra tiene infinitos autores. El sitio estará on line en breve y contará con el auspicio del Ayuntamiento de Barcelona y del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Para cambiar el espacio artístico-jurásico, el proyecto prevé montar dos exposiciones gemelas, una en Buenos Aires y otra en Barcelona, con pantallas de cristal líquido extraplanas, que estarán colgadas como cuadros, donde se podrán ver, en tiempo real, las modificaciones de los internautas. La participación del grupo Planetaria, que generará música electrónica ad hoc, y la filmación y retransmisión con webcams, completarán la propuesta.





