El laboratorio de Drexler le abre las puertas al tecno-pop

El cantante y compositor habló con VIA LIBRE de su flamante álbum, Sea
(0)
24 de agosto de 2001  

Ya contamos su historia. Uruguayo con la celeste impregnada en la piel, un día quiso probar suerte en España, entró de la mano de Joaquín Sabina y vio cómo se abrían las puertas. Sin remordimientos volvió a Montevideo, cruzó el charco para empezar de cero en Buenos Aires e instaló un corredor que hoy está en su punto más alto.

Ahora, trae bajo el brazo su más reciente álbum, Sea , que tiene la difícil tarea de superar los ecos de Frontera . Y en el hotel en el que lo ha alojado su compañía se nota que cada visita encuentra mejor parado a este tipo sencillo, con el que se puede hablar una tarde entera.

"Me da un poco de remordimiento esta vista -comenta Drexler mientras mira por la ventana el Palacio Pizzurno-. Por aquí veo la crisis argentina en primer plano, en los maestros que se manifiestan, en el estado de los edificios. Y no me interesa eludir el tema. En Montevideo es exactamente lo mismo. El último año, en Uruguay se fueron más personas que en 1974, el peor año de la dictadura. La mayoría jóvenes con una avanzada calificación técnica. Yo tengo un privilegio muy raro que es el de poder ir y venir y no haberme ido acuciado ni por el miedo político ni por el miedo económico y social."

De Frontera a este Sea , las diferencias hay que buscarlas por el lado del pop o, mejor dicho, por un mayor acercamiento a su estética, siempre con esos sonidos salidos del laboratorio de los ex Peyote Asesino Juan Campodónico y Carlos Casacuberta. "Lo más importante fue la participación más activa de Luciano Supervielle, un músico uruguayo radicado en Francia. El me introdujo en el mundo del hip hop instrumental. Además, Carlos y Juan y el técnico de sonido, Julio Berta, un pibe de 22 años responsable del sonido del disco, son de edades y mundos diferentes. A mí me gustan todos, y como mi lugar es la composición de las canciones y la guitarra, hace unos años que busco otros ámbitos." Del recuerdo histórico ( El pianista del gueto de Varsovia ), inevitable para este músico, pasando por el sencillo Horas , hasta ese cruce entre los sonidos electrónicos y la percusión uruguaya que es Tamborero , Drexler (para muchos, líder de un novedoso movimiento que se completa con su hermano Daniel y Martín Buscaglia) construye un lenguaje propio que, como Moreno Veloso, puede de la noche a la mañana desprenderse de todo adorno electrónico y ser interpretado sólo con guitarra. "Es cierto que cada vez me meto más con la tecnología pero también con la raíz telúrica de Uruguay, con las guitarras del cuarteto de Zitarrosa, con los coros de murga y las cuerdas de tambores. Estas canciones fueron más en sentido pop, compuestas de manera irreflexiva y metidas en el disco sin un concepto general. Para mí, los discos son una serie de canciones que surgen en un mismo momento y que dicen algo en común pero no explícito, no temático. Es un sentimiento que se acomoda con el paso de los años."

Inquietud musical

Más cerca de Beck que de Mateo

Sólo hay algo mejor que hacer música: hablar de música. El viejo dicho le calza a Drexler a la perfección. "Me apasiona y no considero que se pueda hacer música sólo con guitarra, porque he visto al tipo que lleva Beck en bandejas y es increíble. Pero otras cosas están más cerca de la recopilación que de la composición en si. A esas las califico como una manera bibliográfica de citar música de otros."

Capaz de hablar más de Mirwäis, Orbit, o el mencionado Beck Hansen, que de Mateo y sus ineludibles compatriotas, Drexler prefiere dividir las aguas y evitar el bombardeo de información. "En los años 60 había docenas de grupos que encajaban en el enlatado de paz y amor y que no perduraron. Y ahora pasa lo mismo, está el mercado hipercontaminado por el discurso facilista del Love Parade. Bailar es maravilloso, es un acto espiritual, pero hacer un discurso de eso, no. Hay una demagogia subyacente en el mundo de la electrónica que me cansa. Esos que anuncian cambios mesiánicos en diez años van a estar trabajando en su escribanía."

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?