
El saber no ocupa lugar
Las bibliotecas son puntos clave en la ambientación del hogar. No sólo deben ser decorativas, sino que tienen que cumplir una función: resguardar y ordenar los libros
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Suele ser el mueble de los amores de científicos, filósofos y escritores. Pero aunque no pertenezcan a ninguna de esas estirpes, toda casa necesita algún lugar donde disponer los libros de sus habitantes. Entonces, nada mejor que una biblioteca atractiva, que no sólo guarde ejemplares interesantes sino que también los luzca.
De todos modos, hoy se puede afirmar que ha cambiado el concepto de lo que era este mueble. La idea actual es que, además de libros, contenga otros elementos, como equipo de música, televisor, fax, adornos y cualquier otro artículo de esos que rondan por la casa, ansiosos por encontrar un lugar donde ubicarse.
Por eso, antes de elegirla es importante considerar cuál será su medida y el uso exacto que se le otorgará; es decir, qué objetos irán en ella y, aun si fueran exclusivamente libros, de qué tipo (por ejemplo, los de arte suelen tener un tamaño mayor de lo usual). Con respecto a este punto, también resultan útiles las que cuentan con estantes regulables, que se adecuan a las necesidades del usuario. Los especialistas aseguran que la profundidad indicada es de alrededor de 30 cm. Allí hay espacio tanto para los volúmenes de tamaño estándar como para los grandes.
En cuanto a los formatos, la gama es amplia y varía según el estilo del diseño. Las más comunes son las rectas: algunas son simétricas y tienen los anaqueles idénticos; otras, en cambio, cuentan con unos grandes y otros pequeños. En este caso, el cliente los encarga teniendo en cuenta los elementos que colocará.
Por otro lado, se puede optar entre modelos que poseen sólo estantes y aquellos que incluyen cajones y puertas. Estas últimas, de vidrio, de modo que se pueda observar el interior.
Respecto de la instalación, existen versiones tipo mueble (pueden tener patas o ruedas), módulos que se van incorporando según las necesidades, modelos que se amuran a la pared o las modernas, que se cuelgan por medio de tensores ( Un ágil sostén ).
¿Cómo comprarlas? Hay dos posibilidades: encargarlas a medida o adquirir diseños estándar. Lo importante es elegir un modelo que combine con la línea del ambiente donde será ubicada.
Preparadas para la ocasión
- De estilo: suelen ser las primeras que se dibujan en la mente cuando se habla de una biblioteca. Pero dentro de esta clasificación hay diferentes tipos. Por ejemplo, las de estilo inglés, que, por lo general, son las más requeridas. Se distinguen por sus finas molduras en forma de pecho de paloma. En este caso, los materiales que se utilizan son la madera: chapa de pluma de caoba, caoba rayada (para la estructura) y marquetería de palo de rosa (en cajones, laterales y puertas). También se encuentran las de estilo francés, llamadas modelo Imperio o Napoleónico. Entre sus características principales se cuentan los detalles de marquetería en las puertas o bordes superiores. Para confeccionarlas, se utilizan enchapados de diferentes raíces o pluma de caoba.
- Campestres: se distinguen por el aspecto rústico y las terminaciones totalmente rectas. Por eso, se las suele ubicar en casas de fin de semana. En general, se confeccionan en madera de roble y poseen un lustre semimate.
- Modernas: la creatividad de los diseñadores está a la orden del día. Formas, materiales y colores se ponen al servicio de la imaginación para realizar las bibliotecas más impensadas. Suelen presentarse totalmente despojadas, sin tallas, molduras ni marquetería. Están realizadas en maderas claras (como las de haya y pino) o en metal. Existen otras que combinan materiales que comúnmente no se vinculan entre sí. Por ejemplo, las que presentan sostenes verticales confeccionados en acero inoxidable cromado y horizontales en cuero cocido.
Otra posibilidad para brindarles un toque original es realizarlas sin las vistas laterales. Es decir, en los bordes quedan voladizos (estantes sin sostenes verticales), ideales para ubicar adornos. Además, como en algunos casos se cobra por metro lineal, resultan más económicas.
- Modulares: es posible adquirir una biblioteca e ir agrandándola a medida que se necesita. Se venden en cajas con todos los elementos necesarios para dejarlas listas para usar. Así se obtienen los laterales, que son de caño cromado y tienen ranuras en toda su extensión para poder ubicar los estantes de melamina a la altura que se desee. Estos se sostienen por medio de topes de plástico. De este modo, se da forma a un mueble que puede contar con un espacio amplio para colocar el televisor, uno pequeño para la videocassettera y varios para los libros. Otra opción: en lugar de estantes de melamina, instalar versiones de hierro cromado, tipo rejilla, o alternar entre unos y otros.
Como no cuentan con laterales, los objetos se pueden sostener con apoyalibros (existen unos simpáticos modelos de metal, con el diseño de una letra A y una Z) o con pequeñas barras de metal que se encastran a los laterales y cumplen con el mismo fin.
Un ágil sostén
- Para los espacios reducidos, lo ideal es buscar alternativas que den la sensación de liviandad. Con esta intención, se fabrican unos sistemas que permiten que los estantes, más que fijados a la pared, parezcan suspendidos en el aire.
- ¿Cómo se logra ese efecto? Por medio de tensores: así se denominan unas terminales de aluminio que poseen un cable de acero con pequeños ganchitos.
- Los tensores se fijan a la pared. Una vez que los cables están firmes, se procede a sujetar los estantes, por medio de los ganchos mencionados anteriormente. De ese modo, se puede prescindir de ménsulas u otros elementos tradicionales. Por su aspecto, la biblioteca resultante se suele llamar colgante o suspendida.
- Las terminales también pueden sujetarse del techo y completarse con estantes de vidrio (se logra un aspecto aún más ligero).
- Esos cables, pese a ser delgados y casi invisibles, son capaces de soportar un gran peso.
- Los estantes se fabrican en diferentes materiales. Pueden ser, por ejemplo, de pino tea reciclada Como es una madera estacionada, evita que se comben.
Ideas ingeniosas
- Los modelos con rueditas resultan funcionales para trasladarlas al sitio preciso.
- Utilice las que no tienen fondo como divisores de ambientes. Así la luz pasará de un espacio a otro.
- En un espacio moderno queda de maravillas colocar módulos de diferentes alturas y tamaños.
- ¿Una opción? Reemplácela por una cómoda de madera.
- Vístalas con esculturas, fotos, portavelas, objetos antiguos como un reloj o un sol de noche.
- Una iluminación dirigida a través de un velador con broche, prendido a un anaquel, brindará un aspecto acogedor.
- Resulta armonioso colocar al costado de la biblioteca un atril con un libro abierto.
- Una plancha antigua hará las veces de un curioso soporte para libros.
Hacer economía
- Cuando el presupuesto no alcanza, la imaginación se agudiza. ¿Por qué no colocar un tablón de madera sostenido con ménsulas de hierro? Se lo puede ubicar a lo largo de una pared (si es muy extenso, en lugar de 2 coloque 3 o 4 ménsulas).
- Tenga cuidado con la altura donde lo instala. Si es demasiado bajo, quizá resulte incómodo. Pero si es muy alto, puede ser poco práctico, ya que los libros quedarán lejos del alcance de la mano. Una opción es contar con una escalerita de algún tono llamativo, ubicada en un rincón cerca de la nueva biblioteca casera. No sólo le será de suma utilidad, sino que, además, brindará al ambiente un toque de color.
Consejos de un sabio
En su casa los cuadros están olvidados en el ropero. Ya no tiene paredes donde colgarlos; los muros están colmados de bibliotecas.
El escritor Isidoro Blaisten nació en 1933, en Concordia, Entre Ríos. Publicó varios libros: Sucedió en la lluvia , 1965; La felicidad , 1969, y El mago , 1991, entre otros. En 1992 escribe una de sus obras capitales, Dublín al sur . En uno de los 12 cuentos que contiene, "La puerta en dos", cuenta las idas y venidas de un hombre común que se ilumina al ver una vieja y roída puerta. Es así como encuentra sentido a su vida: su única obsesión era construir con ella una enorme biblioteca.
Me puse el sobretodo sobre el pijama y salí a la terraza a mirar la puerta bajo la cucha del perro. Entonces, a la luz de la linterna, comprendí todo. Vi la biblioteca. La vi hecha como si fuera en el cine, vi la puerta que se cortaba sola a lo largo, por la mitad. Vi las seis molduras sirviendo de apoyo para los estantes, y sobre los estantes vi la colección completa de El Gráfico, desde el número uno.
Isidoro, a través de este cuento, explica paso a paso cómo se realiza una biblioteca. La misma que hoy descansa en una pared de su casa.
Al preguntarle sobre la mejor manera de mantener ese mueble en orden, nos regala algunos de sus secretos. Según él, existen varios criterios para acomodar los libros y todos son válidos: alfabéticamente, por autores, por temas o por tamaños. Su regla de oro: jamás mezclar criterios. El los acomoda por géneros: poesía, cuento, novela y ensayo.
¿Y el cuidado de los libros? No arrastrarlos al correrlos: es mejor levantarlos; no dejarlos inclinados, siempre derechos; no deben estar apretados y menos doblados; no dejar objetos sobre ellos, porque los cantos se deterioran. Los que se utilizan poco deben descansar en los estantes superiores; los de consulta, al alcance de la mano. Recomienda, por último, que cada tanto se aplique algún producto antipolillas. Para finalizar, afirma: En tanto y en cuanto al usuario le sirva, todo vale .
Modelos y precios
- Con 4 estantes: de madera y patas de hierro, $ 198 (Le Nouvel).
- De madera: 5 estantes, $ 170 (Le Nouvel).
- De madera: 5 estantes $ 140 (Le Nouvel).
- De madera de roble: 3 estantes y dos cajones con herrajes de bronce, $ 198 (Le Nouvel).
- De caño cromado: 3 estantes de melamina, desde $ 120 hasta 190 (Axel).
- Estantes: de 60 cm de ancho x 40 cm de profundidad, $ 20 cada uno; 70 cm de ancho x 40 cm de profundidad, 22 (Axel).
- Estantes rejilla: $ 40 cada uno (Axel).
- Biblioteca: oriental, en madera de caoba oscura, 3 estantes y un cajón, $ 330; 3 estantes, 350 (Axel).
- Estantería de hierro: 5 estantes, $ 350 (Palermo Art).
- Esquinero de madera de haya y laterales cromados: regulable, $ 155 (Palermo Art).
- Apoyalibros: $ 45 (Palermo Art).
- De madera: a medida, 0,80 m de ancho x 0,35 m de profundidad x 1,80 m de alto, desde $ 600 (Axel).
- Estantería Maxi: de caño pintado a fuego. Con 4 estantes de menor a mayor, $ 69 (Morph).
- Repisas de multilaminado: con ménsulas, chica (45 cm), $ 39; grande (1 m), 49 (Morph).
- Línea de estanterías cromadas: sistema de módulos para armar con barrales de diferentes alturas y estantes de diversas formas. De 0,45 m de ancho x 0,90 m de alto, con 3 estantes, $ 197 (Morph).
- Línea Atlanta: con estantes de metal, texturados y pintados a fuego. Con ruedas y 3 estantes, $ 124 (Morph).
- Estanterías Orion: en aluminio texturizado, con barras de madera multilaminada y 3 estantes. De 0,60 m de ancho x 0,40 m de profundidad x 1m de alto, $ 99 (Morph).
- Estanterías de bambú: con 5 estantes de láminas de bambú trenzado. De 1,20 m de ancho x 0,40 m de profundidad x 1,90 m de alto, $ 780 (Morph).
- Línea qbiq: estantería natural de multilaminado de roberwood, con caño metalizado, $ 849 (Morph).
- Estilo inglés: con estantes regulables, en madera de cedro, roble o caoba. De 0,80 m de ancho x 30 de profundidad x 1,90 de alto; $ 290 (Mattina).
- Estilo inglés: con estantes regulables y puertas inferiores en madera de cedro, roble o caoba. De 0,80 m de ancho x 30 de profundidad x 1,90 de alto; $ 320 (Mattina).
- Estilo campestre: en madera de roble, con estantes, $ 260; con puertas, 290 (Mattina).
- Mecano: con 3 cajones de cuero. De 1,60
- de ancho x 0,33 de profundidad x 2,40 de alto. En madera de wengué de 8 cm de espesor, $ 3311; en jacarandá, $ 2980; en guatambú, $2682 (Eugenio Aguirre).
- Cromada: con verticales de chapa y estantes de madera forrados en cuero, $ 2149 (Eugenio Aguirre).
- Comodín baja: en madera, con 2 cajones y 3 estantes regulables, $ 240 (Mimí Costa, Pierre Lavigne).
- Alta: sin cajones, en madera con esmalte sintético blanco. De 0,90 m de ancho x 0,35 m de profundidad x 1,80 de alto; $ 400 (Mimí Costa...).
- Con puertas de vidrio: 2 cajones internos y estantes para carpetas; $ 650 (Mimí Costa...).
- De metal cromado: con 4 estantes regulables, $ 260 (Mimí Costa...).
- Estilo inglés: anaqueles regulables y frente moldurado. En madera de pluma de caoba. De 2 m de frente x 0,40 de profundidad x 2,10 de alto; $ 1900 (Muebles Artesanales).
- Estilo Imperio: con anaqueles regulables y marqueterie. En madera de raíz de laurel o pluma de caoba. De 2
- de frente x 0,40 de profundidad x 2,10 de alto; $ 2200 (Muebles Artesanales).
- Vitrina biblioteca: con anaqueles regulables, 2 cajones inferiores, tallas y marqueterie, $ 1950 (M. Artesanales).
Fuentes consultadas
Palermo Art: Avda. Santa Fe 2800; 4826-0544.
Axel: Avda. Santa Fe 3106; 4822-4969.
Fernando Poggio, Diseños: Florida 971.
El Recreo: M. T. de Alvear 1475; 4811-4697.
Le Nouvel: Uriburu 1124; 4823-4135.
Muebles Artesanales: Roque Pérez 4266.
Concepto Urbano: Soler 5858.
Eugenio Aguirre: Talcahuano 1278.
Mattina: M. T. de Alvear 1602; 4811-4216.
Mimí Costa, Pierre Lavigne: Arenales 1198.
Morph: Avda. Pueyrredón 2501.
María Elena Coelho: Larrea 1485.
Dash: Libertad 1283; 4816-7170.
Fastidio en Barracas: 4301-6390.





