
El saxo, un compañero sensual
Poco usual, el saxofón despierta más temores que interés. Sin embargo, todo es cuestión de empezar para descubrir que es uno de los instrumentos de mayor riqueza.
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Poco usual, el saxofón despierta más temores que interés. Sin embargo, todo es cuestión de empezar para descubrir que es uno de los instrumentos de mayor riqueza, cuyo sonido está asociado al jazz contemporáneo. Su estudio requiere un fuerte esfuerzo y paciencia.
Según se cuenta, en especial al comienzo, los avances son lentos lo cual provoca algún desencanto que lleva a abandonar su estudio.
Luis Nacht, saxofonista de Afrojazz, del Buenos Aires Ensamble y el Ernesto Jodos Sexteto, confirmó que el primer año en el estudio de este instrumento es arduo.
"Diría que ese período es muy duro, pues el alumno debe emplear todo su tiempo en crear su sonido. Para esto tiene que saber afinar y respirar...", señala Nacht.
Estima que en ese lapso es cuando declina el interés, pero que, claro está, es un proceso inevitable y necesario que no puede modifcarse.
"No es la guitarra, ni la batería, ni el piano. Estos tienen su sonido, los instrumentos de viento no", añade.
Jazz o música clásica
En el ambiente saxofonista existen divisiones y, claro, preferencias. Según Nacht, para tocar jazz son muy buscados los Selmer Mark VI, fabricados de manera artesanal entre 1940 y los años sesenta.
"Tiene un sonido profundo, oscuro y una riqueza de armónicos que no poseen otras marcas", explica este saxofonista que el año último participó del Festival de Jazz de la Argentina y Brasil en Nueva York.
Ahora viene una sorpresa. Contra todo pronóstico, se consiguen aquí algo más baratos que en Nueva York o alguna ciudad europea. Por unos 2500 dólares se puede acceder a un saxo Selmer Mark VI en buen estado.
En el ambiente clásico, las preferencias son otras. "Se buscan los Selmer nuevos, algún Yamaha o los Buffet Crampon. En realidad, para esta música se privilegia la pureza en la emisión de aire y una afinación efectiva"; respecto de esto último significa que es más duradera.
Para aquellos que comienzan, el músico sugiere como instrumento un Yamaha de estudio usado, que se puede conseguir por unos 900 dólares. Mientras que uno profesional está alrededor de 1300 o 1500 dólares.
"Cuando se va a comprar un saxo usado hay que vigilar si tiene golpes, pues aunque no afectan el sonido, sí complican su uso ya que puede haberse aflojado alguna tecla o alguna montura de las llaves, que puede generar alguna vibración. Conviene contar con una opinión autorizada antes de embarcarse en una compra", concluye Nacht.




