
Fernando Marín. "El talento es un entrenamiento, si vos lo trabajás, lo desarrollás"
Ex presidente de Racing, productor de radio, televisión y teatro, fue quien trajo al país El Chavo del 8; hoy, en una nueva faceta, se dedica de lleno a la organización de un congreso mundial interreligioso
1 minuto de lectura'

Para conocer el mundo, a los 19 años, viajó desde su casa familiar en el barrio de Belgrano hacia los Estados Unidos y se convirtió en camionero: durante un año y medio manejó desde San Francisco hasta Los Angeles, y de ahí a Las Vegas. Pero el mundo lo conoció gracias a su verdadera vocación: la de productor. Así se define Fernando Marín: un productor nato, un hacedor, alguien que se despierta por la mañana pensando en un nuevo proyecto. Ese mismo ímpetu, dice, lo llevó a involucrarse en Racing, club del que se hizo hincha su abuelo apenas llegó de Galicia, luego su padre, él, sus hijos y nietos. Marín, sin embargo, no va a la cancha desde 2006, cuando se desvinculó de la dirigencia tras seis años de estar al frente; un período en que el club salió de la quiebra y logró ese ansiado campeonato de 2001. Incursionó en distintos géneros de la comunicación: estiró la franja horaria televisiva hasta la una junto a Cacho Fontana con Video Show, lanzó a Juana Molina, trajo a El Chavo del 8, organizó la Copa Davis por más de 30 años, creó FM Horizonte. Pero de tener que elegir, no lo duda: su gran pasión es la radio. A los 75 años, está abocado a la organización del Congreso Mundial de Diálogo Intercultural e Interreligioso Una senda hacia la paz que se realizará el 25, 26 y 27 de mayo, en Buenos Aires.
–¿El talento se descubre o también se puede construir una figura de cero?
–El talento es un entrenamiento. Como un músculo: si vos lo trabajás, lo desarrollás. Pero tenés que tener una base para poder desarrollar ese cuerpo. Hoy en día no sé hasta qué punto podría yo construirlo o visualizarlo porque hoy es otro idioma. Yo nací con una sensación en los medios de comunicación donde se cuidaba mucho más la estética. Y la estética no está solamente en la figura ni en el medio ambiente, está en la palabra.
–¿Cómo se dio cuenta que lo suyo era la producción?
–Es intuición, es llevar adentro un artista oculto. Maquillarse y dar la cara a cámara es bastante parecido a estar detrás de la cámara y crear con lo que dice el otro, meterte dentro de ese talento. Yo soy un productor nato. Siempre visualizo: estoy sentado en una mesa con amigos y, sin darme cuenta, estoy mirando el contenido de una trama, de una historia, de un programa. Muchos hablan de vivir el presente; yo vivo el mañana. A veces me ha ido mal porque me anticipé al momento y no se entendió. Pero es una manera de abrir un camino y también lo disfruto. Pero si me tengo que definir digo que soy un hacedor. El hacer es crear fuentes de trabajo, con personas que vayan creciendo al lado tuyo. También por eso hice el desafío de Racing, por ser hincha de Racing. Pero hoy me importa el momento del mañana y le estoy poniendo toda mi fuerza y talento al congreso Una senda hacia la Paz.
–¿Quién le trajo la propuesta?
–Hace dos años estaba en un palco del Colón porque me daban un Martín Fierro de reconocimiento a la trayectoria y compartimos el palco con el rabino Skorka que era muy amigo del cardenal Bergoglio. Congeniamos, cambiamos teléfonos y nos encontramos dos, tres, cuatro veces... Hasta que un día vino a casa con el presidente de la Fundación Judeo Cristiana Islámica (Fujcia), Gustavo Guillermé, y me contaron que estaban por preparar un congreso interreligioso e intercultural para el año próximo y que la columna vertebral era la paz como concepto, desde el diálogo.
–¿Y qué les contestó?
–La primera opinión que les di fue que el título, para que tuviera accesibilidad al gran público, tendría que ser Una senda hacia la paz. Cómo encuentra el hombre el camino a la paz para enfrentar al miedo. Tendría que tener mesas de debate académicas, pero con acceso al trabajador, a los sindicatos y que tendría que ser federal. Por eso lo vamos a transmitir por satélite o streaming en tiempo real a todas las provincias. Pero lo que realmente me emocionó fue cuando las cuatro fundaciones organizadoras –Fujcia, Real, Idi y el Centro de Estudios Argentinos– me ofrecieron la dirección ejecutiva y me contaron que esto contaba con el beneplácito del papa Francisco.
–¿Dónde será?
–Se va a inaugurar el primer día en el Colón, después del Tedeum. Tendremos por satélite las palabras de Su Santidad. Y después abrirían Skorka y Omar Abboud.
–Vuelvo al fútbol... ¿Hace mucho que no va a la cancha?
–Sí, desde 2006. Van mis hijos y mis nietos.
–O sea, desde que dejó de ser dirigente de Racing...
–Porque hubo un mal entendido. Creo que en mis seis años al frente de Racing recuperé para el país un club que estaba requebrado… No existía más. Sólo con la pasión y el sentimiento no lo construís, necesitás inversión. Yo soy nieto de racinguistas. Mi papá fue de Racing, yo soy de Racing, mis hijos y mis nietos son de Racing. Y tomé casi como un mandato lo que en una oportunidad, bastante antes de morir, me dijo mi padre: "Fernandito, ¿por qué no arreglás Racing?" Después papá murió y un día en el campo, solo, andando a caballo, me empezó a trabajar la cabeza. Yo ya había visto una figura de concesión que acá la transformaron y llamaron gerenciamiento. Teníamos diez años con opción a diez más. Cuando me fui habíamos pagado ya el 70% de la quiebra. O sea que quedaba el negocio legítimo del inversor. Porque no hay negocio más profesional en el mundo, después del petróleo, que el fútbol. Nada más que como contiene el sentimiento del hincha se escudan en las asociaciones civiles sin fines de lucro. Mentira. Es un gran negocio el fútbol. Una vez que salimos campeones y que encontraron al hombre que había llevado de alguna manera adelante el proyecto con éxito le empezaron a hacer la vida imposible. Y me encontré acorralado. Esta fue la verdad. Me llamaron para ponerle custodia a los chicos para ir al colegio. Y me dije, esto es una locura. ¿Llegar a esto? Me fui y después vino de mal en peor. Hasta que se recuperó. Hoy está más o menos encauzado.
–¿Qué pálpito tiene?
–Ojalá salgamos campeones. ¿Sabés por qué? Para que se olviden que Marín después de 35 años era quien dirigía a Racing en ese momento. Va a terminarse. Ahí voy a volver a la cancha. Te puedo asegurar que todos los jugadores campeones, incluso Milito, que hoy es ícono y figura, o entrenadores como el Cholo Simeone o Mostaza Merlo me han trasladado todo su afecto.
–¿Volvería a ser dirigente?
–Es más fácil que vaya a Marte. Pero si me piden una asesoría comercial ad honórem, estoy dispuesto.
–¿Qué hizo memorable a una radio como Horizonte?
–Cuando decidimos la médula de la radio, que era la música, yo pedí que sea música que se pudiera tararear aunque no se conociese al autor. Que pudieras llevar en el volante del auto, con los dos dedos, el compás. Lo segundo, que las palabras estuvieran equilibradas y que no fuera paquete escuchar FM; que fuera natural. Y de a poquito provocó la masividad. Y realmente fue la primera FM masiva. Y Martín Wullich con ese invento que hicimos para dar la hora también marcó un hito. Te digo, a la radio la amo.
–¿Y cómo fue que trajo a la Argentina a El Chavo del 8?
– Había ido a México a ver una pelea, y mirando televisión en un hotel vi al Chavo y al Chapulín. Firmé contrato al otro día y lo traje para acá. Cuando lo llevé a Canal 13 estaba un marino de interventor, pero no sabía nada. ¿Sabés lo que me contestó cuando vio el casete del Chapulín? "Esto es medio subversivo. Está en un conventillo…" Y pensé para mis adentros que estaba totalmente loco. Le dije que tenía razón, agarré y me fui a otro canal.
–¿Tiene algún rito de inspiración o para abstraerse?
–No. Despertarme mañana y pensar algo nuevo. Siempre sueño despierto. Cuando me atacan los miedos o los temores de cualquier ser humano, cuando se te cruzan realmente cosas grises tirando a negras, sueño despierto y recreo una situación que me abstrae de esa realidad. Y transformo a la víctima en héroe.






