
En 1975, un incendio en la calle Marlborough terminó en tragedia cuando cedió una escalera de incendios y una joven cayó al vacío con una bebé en brazos
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En 1975, los incendios urbanos en Boston eran tan frecuentes que sus habitantes ya estaban acostumbrados al sonido constante de las sirenas. Aquel verano denso y sofocante elevaba la temperatura de los ladrillos y, en medio de esa ola de calor, el 22 de julio quedó grabado como una fecha histórica gracias a una fotografía destinada a convertirse en un hito del fotoperiodismo: un retrato trágico que, al mismo tiempo, documentó un auténtico milagro.
Por Cristian Phoyu

