Los secretos detrás de este peculiar juego de naipes
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Existe un libro tan aplicable a la vida como milenario. Se trata de "El arte de la guerra", escrito por el general, filósofo y estratega militar de la antigua China, Sun Tzu. Este manual táctico es una creación, que si bien es bélica, puede implementarse como dogma a todo. Y qué mejor que tenerlo en cuenta también a la hora de pensar en póker. Un testamento que seguramente habrá tenido como base José Daniel Litvak para escribir su libro "Mente, psicología y cuerpo", donde explica cómo ganar al póker, controlando los aspectos psicológicos, mentales y corporales, tanto del mismo jugador como los de sus oponentes.
En esta nota, te daremos las quince claves para ser un excelente jugador de póker. Un decálogo sincero para saber qué hay que contemplar a la hora de, elegir adversarios, primero; y cómo desenvolverse frente a los rivales, según las circunstancias de la partida. La frase "El póker no es un juego de cartas, es un juego de personas contra personas en el que se utilizan cartas" resume un poco todo. Consultado por su prestigio en el mundo de las escaleras reales, José Daniel Litvak nos cuenta los principios que todo buen jugador debe tener en cuenta para pasar por las mesas del juego más buscado en los casinos de todo el mundo; con seguridad y éxito. Previa advertencia: "El póker no es un juego de azar, sino de estrategia y habilidad. Nunca esperar que la suerte nos ayude. Jugar siempre a favor de las probabilidades matemáticas".
- El dinero destinado para el juego no debe provenir del asignado a la economía familiar y debe estar correctamente cuantificado y administrado. De lo contrario, el resultado es irremediable: las cosas salen mal cuando más necesitamos que salgan bien. No transformemos nuestra mala administración, en mala suerte.
- Nunca pedir prestado y, menos aún, a quien no quisiéramos prestarle. Si tenemos afecto por alguien, nunca le pidamos ni le prestemos dinero para jugar.
- Es indispensable poseer entrenamiento emocional. Si no lo tenemos, el póker no es nuestro juego. La paciencia y la audacia en dosis adecuadas son el mejor antídoto contra la bancarrota.
- El póker no es un pasatiempo, ya que permanentemente hay que estar concentrado, a menos que queramos perder dinero.
- ¿Estamos fastidiados? Hay mil cosas para hacer, menos jugar al póker. Probar con buena música, interesantes films, libros o el running que está tan de moda. Para sentarse a jugar póker hay que tener la cabeza limpia.
- Antes de sentarnos en una mesa, estudiar dónde hacerlo. En todo caso, es mejor perder treinta minutos en la vida buscando y analizando, que todas las fichas en treinta minutos por sentarnos "a tontas y a locas".
- "Pensar antes de actuar". Toda mano de póker tiene sus particularidades. Ninguna es igual a otra porque hay infinidad de factores para tener en cuenta. Por eso, primero pensamos y después movemos las manos para alcanzar las fichas.
- Si en una mesa se habla mucho, es la adecuada sólo si sabemos aprovecharla. La charla permite pasar un buen rato pero la energía que se consume conversando, es energía desperdiciada. En el póker, el silencio es salud (y dinero).
- Si en una mesa no hay mucha acción, no hay términos medios, se trata de jugadores débiles o de tiburones al acecho. No seamos el "pescado de la boda". Si se advierte un juego agresivo, seguramente se trata de buenos jugadores.
- El póker es un juego de personas contra personas y se compite simultáneamente contra varios oponentes. La estrategia debe apuntar a ganarle a todos y no solo a uno o a dos.
- "El éxito no depende sólo de la brillantez de nuestro juego, sino de la ineptitud de los oponentes". Aprender a identificar a los "pescados" es esencial.
- Estar en condiciones de evaluar adecuadamente a los otros, requiere atención, poder de observación, tiempo y práctica intensiva. Contemplarlas, jugará a nuestro favor, sea quien sea el oponente.
- En el póker se gana con el mejor juego o con engaños. Mentir exitosamente no es fácil, se necesita timing e imaginación.
- Mentir poco y bien; nunca improvisar. Preparar el engaño con antelación y jugar de manera acorde con lo que queramos representar.
- Hay que provocar el error ajeno, porque en el poker gana el que menos se equivoca. El que miente mucho, se equivoca mucho y los que saben se alimentan de esos errores.
Concluye su idea José Daniel Litvak: "Una vez que el jugador tenga el cerebro y el cuerpo funcionando al máximo rendimiento, comprobará un efecto real sobre sus ganancias. Comer bien y hacer ejercicio impactan sobre la capacidad para tomar buenas decisiones. Porque aunque no haya contacto físico, este deporte requiere un importante gasto de energía. No es tarea fácil mantener la concentración durante largas horas de juego. Pasada la teoría, dicen que en la cancha se ven los pingos".
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