María Saenz Quesada

Historiadora, escribió, entre otros libros, Las mujeres de Rosas. Fue docente y secretaria de Cultura de la Ciudad, y desde hace años es subdirectora de la revista Todo es Historia
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10 de marzo de 2002  

1. ¿Siempre le fascinó el pasado?

–Sí. De chica, mi padre me contaba sobre Pizarro, Atahualpa, la entrada de Cortés en México...

2. Del actual matete, ¿qué entenderán los futuros escolares?

–Creo que eso: que fue un matete.

3. ¿Qué recuerda de la adolescente que fue?

–Que era demasiado seria para ser adolescente.

4. ¿Nunca se casó?

–No, no, pero vivo muy feliz en pareja.

5. ¿Tuvo colegas machistas?

–Sí. Cuando empecé, la historiografía era dominada por grandes varones. Hoy la mujer se metió con todo y a muchos no les gusta.

6. ¿Quién escribe nuestro destino?

–Una buena parte, nosotros mismos.

7. ¿Algo que le resbala cada día más?

–Debería resbalarme el qué dirán. Pero no.

8. ¿Cuánta dosis de frivolidad se permite?

–Toda la que puedo. El trabajo histórico es muy pesado.

9. ¿No es una disciplina para gente impresionable?

–¡Se sufre mucho! A veces estoy leyendo sobre una guerra, y paso un rato a la vida cotidiana de la época, para matizar tanto horror.

10. Los hombres, ¿se abatatan ante una profesora?

–De joven lo notaba mucho: una mujer intelectual provocaba desconfianza. Eso cambió.

11. ¿Cómo calificaría su humor matinal?

–¡Espléndido!

12. ¿Qué flor prefiere llevar a su casa?

–Una margarita o cualquier otra flor silvestre.

13. ¿La semana última ya es historia?

–¡En estos días, historia vieja! Pero aunque nos suene así, todo es tan fresco que se ven más los detalles que las líneas generales.

14. Conocer el pasado, ¿ayuda a calmar la angustia?

–No, a veces es peor...

15. ¿Qué admira de Mariquita Sánchez?

–Su capacidad para ponerle un chiste a todo. Y su compromiso con la época en que vivió.

16. ¿De dónde sacaban los patriotas tanto tiempo para el amor?

–En la vida diaria, había más tiempo libre; además, eran hombres y mujeres vehementes, en una época de gran romanticismo.

17. ¿Siente que le falta mucho por aprender?

–¡Muchísimo! Y no sólo en lo profesional...

18. Véndame Todo es Historia, la revista que subdirige.

–Hace 35 años que propone un acercamiento veraz y entretenido a los hechos históricos.

19. ¿Se pelea seguido con los personajes de la historia?

–Sí, y con los de ahora también.

20. ¿Qué fue de la polémica entre revisionistas y liberales?

–Entre los historiadores, por lo menos, el tema fue desapareciendo por falta de combatientes.

21. ¿Un logro afectivo que la enorgullece?

–Tener amigos de años, y una buena pareja.

22. ¿Un error de juventud que todavía paga?

–Abandonar mis estudios de inglés. Después cuesta demasiado.

23. Los funcionarios corruptos, ¿son un sino nacional?

–Sí, desde la época colonial... Eso existió en todos lados, pero acá fallaron los controles y la corrupción se extendió.

24. ¿Un motivo de optimismo?

–La cantidad de gente buena y solidaria que tiene nuestro país.

25. ¿A qué debemos temerle?

–Muchísimo a seguir entrampados en un círculo, sin ceder en nada, tan encariñados con nuestras ideas que no veamos otras soluciones.

26. ¿Dónde busca su descanso?

–En el mar, siempre.

27. Siendo docente, ¿cuán seguido ansió acogotar a un alumno?

–Muchas veces: dominar una clase exige un gran esfuerzo intelectual y físico.

28. ¿No le asombra que tantos sigan estudiando?

–No, porque acá todavía sentimos la educación como una herramienta de cambio.

29. Un personaje menor al que admira.

–Alfred Ebelot, periodista y explorador francés que recorrió las Pampas y lo contó en La Nacion.

30. ¿Navega por Internet como un pez?

–No, más bien como un batracio.

31. ¿El peor drama con su PC?

–La pérdida de gran parte de un libro. Pero volví a escribirlo y quedó mejor.

32. Además de rigor, ¿qué busca dar a sus escritos?

–Una cierta relación afectiva con el lector: transmitirle lo que me gusta de la historia y por qué.

33. ¿La acusación que más le molestó?

–Hay quienes consideran que soy superficial, porque intento acercar algunos temas al público.

34. ¿Un país lejano cuya historia la hechiza?

–La India, con su belleza y sus terribles contrastres.

35. ¿Es mejor el hombre siglo XIX que el Cromagnon?

–Nunca vi un Cromagnon, pero seguro que tenía sus virtudes...

36. ¿Cambió la enseñanza de la historia?

–En el primario, no mucho; en el secundario más, pero igual se le dedican pocas horas semanales.

37. ¿Qué le faltaba a San Martín para ser perfecto?

–El desprendimiento total de Belgrano.

38. ¿Cuántas frases atribuidas a los próceres serán reales?

–Muchas habrán sido inventadas... Pero son válidas, porque sintetizan una idea de país.

39. ¿Sobre qué pueden reflexionar los docentes?

–Cómo recuperar la fe en su tarea, y vincularla más a lo que el chico ve fuera de la escuela.

40. ¿Qué momento argentino lamenta haberse perdido?

–La Revolución de Mayo. Me hubiera encantado estar en esos conciliábulos, con esos próceres tan inteligentes y buenos mozos.

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