
Melissa, empleada doméstica en España: “Estudié marketing en mi país, pero aquí los títulos no cuentan, por eso limpio casas y gano 1400 euros al mes”
Dejó atrás Latinoamérica en busca de un futuro mejor; quiso hacer valer su conocimiento y, ante las dificultades laborales, se refugió en el trabajo doméstico
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Emigrar a otro país es el presente de muchos debido a la falta de oportunidades laborales, el cambio climático, la política gubernamental y la seguridad, entre otras cuestiones. En Latinoamérica este fenómeno está presente y muchas personas deciden instalarse en los Estados Unidos, Canadá o Europa, como es el caso de Melissa Sánchez, que dejó su oportunidad en el marketing para limpiar casas en España. “Gano 1400 euros al mes”, afirmó.
Según datos del Centro de Investigación y Análisis sobre Migración de RFBerlin, en 2025 se registraron 64,2 millones de inmigrantes residiendo en la Unión Europea. Alemania es el primer destino y le sigue España. En tercer lugar se halla Francia y la lista continúa con Reino Unido.
Para los latinoamericanos, España es el país más amigable, en particular por el idioma. Según el Censo Anual de Población que llevó a cabo el Instituto Nacional de Estadística (INE), el año pasado los extranjeros representaron el 14,1% de la población total, de los cuales la mayoría se concentra entre colombianos y venezolanos. Además, hay una presencia de cerca de 450.000 argentinos.
En ese contexto es que Melissa Sánchez arribó en 2014 al país ibérico. Ella dejó su país natal porque necesitaba tener un trabajo que le permitiera ayudar a su familia.
En Honduras, Sánchez estudiaba marketing, pero en España sus conocimientos no rindieron frutos y no pudo continuar estudiando, por lo que se abocó al trabajo doméstico. “Decidí dejar mi país para ayudar a mi familia porque, desgraciadamente, allí tenemos pocas oportunidades. Me arrepiento a veces de no haberla terminado. Igualmente, aquí no funcionan mucho los títulos de allí”, dijo al podcast Quique Vasquez Historias de Migrantes.

Los profesionales extranjeros tienen una dificultad a la hora de revalidar sus títulos y hacer valer su conocimiento en Europa. Es el obstáculo más común al que se enfrentan y por ese motivo terminan en labores con sueldos bajos. Según el INE, en España, al 1 de enero de 2023, los extranjeros representaron el 43,5% de los empleados domésticos, el 39,6% de los peones agrarios, forestales y de la pesca, y el 22,4% de los trabajadores asalariados de los servicios de restauración.
“Normalmente, quienes trabajamos en la limpieza del hogar limpiamos, planchamos y cocinamos. A veces también hay que preparar alguna comida especial”, reconoció Sánchez y agregó: “Llegar a España no es como lo pintan. Uno está expuesto a que lo traten mal, sobre todo si no encuentra buenas personas. Sé de mujeres que fueron maltratadas psicológicamente”.

Sánchez trabaja en una casa particular como empleada doméstica, donde cobra 700 euros al mes, y luego en una oficina como servicio de limpieza. Allí gana al mes 750 euros. “Estudié marketing en mi país, pero aquí los títulos no cuentan, por eso limpio casas y gano 1400 euros al mes”, afirmó.
La realidad de Melissa Sánchez es la de muchas trabajadoras domésticas de Latinoamérica que arriban al país con el propósito de ofrecerles una mejor calidad de vida a sus familias al otro lado del océano Atlántico, pero no siempre sucede lo que se espera.



