
Prepare la estufa de gas o eléctrica
Es importante conocer cuáles son los problemas más simples que pueden presentarse y encarar algún sencillo arreglo
1 minuto de lectura'
En las estufas de gas natural que estuvieron fuera de servicio durante un tiempo, uno de los problemas más habituales es la dificultad o imposibilidad de encenderlas por medio de sus chisperos automáticos. En general esto ocurre por la obturación de sus picos de gas producido por el depósito de residuos de hollín. También puede deberse a cierta grasitud que se suma al polvo atmosférico.
Para limpiarlos, primero cierre la llave de paso de gas. Desarme el mecanismo quitando los tornillos Parker de su tapa, cuidando de no romper la junta de amianto que brinda hermeticidad para que no se apague la llama piloto por filtraciones (éste puede ser uno de los problemas cuando se apaga el piloto). Si se rompe, recorte una plancha de asbesto del mismo tamaño (se consigue en ferreterías industriales) o adquiera un repuesto si el producto es de marca.
Quite el sombrerete del piloto y proceda a limpiar el pico del mismo con un filamento de cobre cortado de un cable eléctrico de multifilamento. Puede utilizar una aguja de coser muy fina, pero no abuse de su empleo porque es posible que se deforme el diámetro calibrado del pico de gas. Si hubiera hollín suelto dentro del mismo se volverá a tapar, por lo que conviene desenroscar este pequeño pico para limpiarlo afuera y extraer el hollín con un soplido agitando su base. Finalmente, arme todo el conjunto y abra la llave de gas. Con mucho cuidado, vuelva a probar todo el sistema. Atienda las recomendaciones sobre pérdidas y fallas que suministra la empresa proveedora del fluido.
Las estufas de cuarzo son económicas, pero sufren fallas típicas con el uso y el paso del tiempo. Como en todo electrodoméstico, hay que tener cuidado y no realizar reparaciones sin seguir las recomendaciones básicas.
Antes de comenzar la tarea desconecte el artefacto. Los nuevos deben tener un enchufe con una tercera patita con la correspondiente conexión a tierra. Es fundamental, dado que sirve para prevenir electrocuciones.
Retire la cubierta de las velas calefactoras. En muchos sistemas se afirman sólo por presión y una leve deformación de sus chapas. En otros, los componentes se sostienen por doblado de sus pestañas del mismo material o por tornillos Parker.
Si no se enciende, es probable que se haya quemado la resistencia interior de las velas de cuarzo. Estas piezas se reponen teniendo en cuenta su longitud. Primero desenchufe los terminales de sus cables y proceda al recambio.
Herramientas necesarias
- Tornillo Parker: desde $ 0,05 hasta 0,20 cada uno.
- Plancha de asbesto: 1,15 m de largo x 1,15 m de ancho x 2 y 1/2 mm de espesor, 20 pesos.
- Cable eléctrico de multifilamento: 1 mm, $ 0,20; 2 mm, 0,30; 3 mm, 0,50 el metro.
- Vela de cuarzo: $ 2 cada una.
- Tarugo Fisher: $ 3,20 la caja de 100 unidades.
- Soga de amianto: $ 54 el kilogramo.
- Cinta de amianto: $ 1,50 el metro.
- Una reparación provisional puede hacerse si la resistencia se quema y se corta en uno de sus extremos. Esto se verifica cuando se quita la vela y se encuentra el cabezal de porcelana suelto. Entonces es posible abrir la lengüeta que sujeta el alambre de la resistencia y se puede conectar el extremo sano, apretando la lengüeta con una pinza.
- Si lo que se quema es uno de los cables (generalmente cerca de los terminales) habrá que reponerlo con otro terminal adecuado. No se debe utilizar un cable común, pues la alta temperatura podría quemar su aislación. Estos cables se protegen con espaguetis de amianto para evitar que si se cortan queden sueltos y toquen el gabinete metálico. Un recurso de emergencia se logra recortando un tarugo Fisher calibre 8 e introduciendo el terminal, de manera que cuando se conecten los dos extremos queden envueltos y no se suelten.




