Restaurantes / El Farol

por María Esther Pérez
por María Esther Pérez
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31 de marzo de 2000  

La bien amada cocina porteña es como un remanso frente a la notable onda de cocina étnica que hoy ofrece Buenos Aires. Ante la múltiple oferta de cocinas remotas, que incluyen hasta tres restaurantes vietnamitas abiertos en menos de seis meses, el volver a los sabores que conocemos desde la infancia por tradición familiar, es una manera de encontrarse con una parte importante de la propia historia.

En busca de ese remanso gastronómico, para descansar de usar palillos y descifrar sabores, nos llegamos a El Farol, para comprobar que allí también hay novedades. Por una parte, han cambiado la ubicación de la puerta, hoy ubicada en el agudo ángulo de la esquina de Estado de Israel y Rocamora. Han conformado una pequeña antesala para la espera -cosa casi inevitable, ya que sólo hacen reservas hasta la 21.30- y se visualizan mejor las dos zonas en que se divide el salón, siempre bien mantenido y constantemente remozado.

Por otra parte, se han producido novedades en el menú, sobre todo por la búsqueda incesante que Norberto Saulino hace de los insumos de calidad que el mercado ofrece. Así aparecen los pimientos de Padrón y del Piquillo que preparan rellenos de mariscos, los mejillones neozelandeses ($ 10), ostras Tongoy ($ 2 cada una), al lado de ostiones de Vieras azafranadas ($ 12), pasta seca italiana, mortadela de igual procedencia ($ 9), jamón español ($ 9). Son todas apetecibles entradas, en competencia con los imbatibles arrolladitos de berenjena con ricotta y suave fileto y platos nuevos como los pulpitos españoles, tiernos y muy ricos, con habas como adecuada compañía. Otra de las novedades son las flores de zapallito, fritas (más que ricas), que también preparan en tortilla.

La pasta es uno de los créditos de la casa, y logra sus mejores momentos con las preparaciones más tradicionales como los ravioles de seso y verdura con estofado ($ 12), mientras el buen pesto acompaña los rigatoni ($ 9) y a la pasta italiana llamada lengua de suegra que se completa con almejas. Fue una parrilla en sus comienzos y sigue ofreciendo los cortes mas tradicionales, así como cochinillos frescos de solo 3,5 kg, con papas y batatas de acompañamiento a $ 60 si los comensales son cuatro y la mitad si se trata de dos.

Los postres ganarían si se simplificaran. Vinos en precio, que la clientela paga alegremente, y la presencia constante de Saulino padre en el salón, son una de las razones del éxito.

Estado de Israel esquina Rocamora. Abre toda la semana, de noche y los domingos, al mediodía. Tarjetas. Vigilancia.

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