
Rita Pauls y la vida después de los Puccio
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Rita Pauls (22) está sentada en el bar de Palermo que frecuenta a diario, pegada a la ventana, con un cuaderno, lápiz en mano y una pequeña jarra de plástico rosada con licuado de bananas. "El mejor de la ciudad. ¿Querés que te pida uno?" No es el bar de moda, no sirven nada con maracuyá ni limonadas con semillas de chía. Rita tampoco sabe sobre bares de moda ni le interesan. Está vestida de negro, con una blusa con tul de lunares bordados y cuello cerrado con lazo. Como Adriana, la hermana menor de los Puccio que interpretó en Historia de un clan, la exitosa serie de Underground, comparte esa actitud ambivalente, aniñada y sugerente. Y su mirada indiscreta. Mientras dibuja en su cuaderno (estudia dibujo desde muy chica), no pierde registro de su alrededor. Es pura curiosidad. Dibuja sus caras, ropas, lo que apoyan sobre la mesa. Hoy se pregunta si el sacerdote que está sentado en la mesa del centro del salón será un actor. "Me gustaría pararme y decirle: perdón, ¿qué están filmando?" De repente, añora el anonimato perdido, clave para todo voyeur. La gran repercusión de la serie la deja fuera del juego. ¿Vos sos Adriana Puccio?, le preguntan en la calle. Los más entendidos ya saben que es Rita, la hija de la directora teatral Vivi Tellas y el escritor Alan Pauls. Lo que pocos saben es sobre su relación sentimental con un integrante de otro clan, Luis Ortega, el director de la serie. Aun así decide que continuará sosteniendo la mirada, algo así como un hola, sí, soy la de la tele y te miro. Lo siento.
La joven actriz que caía en cámara lenta al piso –en su versión ochentosa–, con patines blancos y papeles que volaban por el aire, tuvo su mejor debut televisivo en la ficción más ponderada del año. Sin embargo, Rita no considera haber hecho televisión. Para ella fue otra cosa, de lo que no encuentra definiciones. Mientras analiza propuestas para 2016, se siente tentada por el cine y el teatro. "La magia del teatro única. Este año hice el ciclo Operas Primas del Centro Cultural Ricardo Rojas (El estado natural, de Paula Salomón), estuve en Las multitudes, de Federico León, un proyecto delirante, increíble, con 120 actores, con todas las generaciones representadas. También en la obra Usted está aquí, de Natalia Chami y Romina Bulacio Sak. Un elenco multitudinario. Una obra en la que te iban arrastrando por todo el espacio."
¿A qué edad empezaste a estudiar teatro?
Retarde. A los 15. Bueno…, tarde. Medio que vivir con mi mamá fue como crecer aprendiendo todo el tiempo cosas sobre la ficción. Y con mi viejo también. El otro día un chico me preguntó si era alumna de Vivi. Y le respondí: sí, soy alumna. Hace 22 años que estudio con ella. Todo era disfrazarse, inventar, actuar.
Prácticamente te criaste en escenarios…
Iba a todos los ensayos de mi mamá. Cuando dirigió La casa de Bernarda Alba, en el teatro General San Martín (2002) mientras ensayaba un elenco de no sé cuántas mujeres, las retrataba a todas. Estaba como loca, era una más bestia que la otra y yo las retrataba a todas (Elena Tasisto, Mirta Busnelli, María Onetto, Carolina Fal, Muriel Santa Ana, entre otras). Y al final se los regalaba.
Tuviste mucho contacto con artistas.
Siempre, antes de ser artistas para mí eran personas. Eso era muy gracioso. En mi infancia estuve muy cerca de Ceci (Roth) y Fito (Páez). Primero conocí a Fito Fito, después a Fito rockstar y a la chica Almodóvar. Eran como mis tíos. Y ahora me sigue pasando. Estudio Letras en la UBA y nos proponen leer la obra del gran escritor argentino tal y para mí, el gran escritor argentino tal al que nunca leí en mi vida es el mejor amigo de mi papá. El hecho de conocerlos les quita distancia, los vuelve accesibles, vivos, humanos. A veces pienso en artistas mega y pienso que no existen. Me gusta el aspecto ficcional de la súper estrella.
¿Cómo fue reecontrarte con Cecilia Roth como tu mamá en la ficción?
Fue rarísimo cuando nos vimos por primera vez en la reunión y nos dijeron ésta es la familia. Ya sabíamos que íbamos a trabajar juntas, pero no nos veíamos hacía un montón. Fue muy fuerte. Había algo de la familia que estaba ahí. Muy rápidamente se transformó en una familia. Con Alejandro Awada, también. Fui al mismo jardín que su hija. Él me conoce desde los cuatro años. Me veía entrar con su hija Iara. Entonces, a sus ojos soy como una nena de cuatro años. Y otra coincidencia, con María Soldi habíamos sido hermanas en otra ficción (el corto La playa de México) y Luis no lo sabía.
¿Fuiste consciente de que Adriana podría estar mirándote?
Sí, lo pensé. Y me pregunté: ¿lo verá como su familia o como una pieza aislada? ¿Verá algo suyo ahí dentro? Y le preguntaría: ¿descubriste algo nuevo sobre tu propia historia? ¿Te reveló algo nuevo?
¿Fantaseaste con la idea de que te contacte?
Le habíamos escrito, pero nunca respondió. Cuando la escracharon en San Isidro salió en tapas de revista, pensé que teníamos que unir, estar con ella. Después me pareció que era muy prepotente eso de querer ayudarla. Que ella haga lo que quiera.
¿Y ahora cómo sigue?
Hice un capítulo para Variaciones Walsh, en la TV Pública, que estuvo genial, porque me daba terror filmar algo después de los Puccio. ¿Y ahora qué?, pensaba. Ya está.
Y te tomaste vacaciones
Sí, después fui a Alemania, que estuvo buenísimo. Fue raro igual, porque me estaba costando mucho volver al mundo no Puccio. Y el viaje fue como entrar en otro sueño. En vez de bancarme acá, me metí en otro sueño muy rápido. Yo le decía a Awada que era como que nos había abducido una nave. Le pregunté cómo hacía después de la abducción. ¡Qué difícil estar en el mundo!
1993
Año de su nacimiento. Sus padres son la directora teatral Vivi Tellas y el escritor Alan Pauls
2015
Interpreta a Adriana Puccio en Historia de un clan, la exitosa ficción
2015
Durante la grabación de Historias de un clan se pone de novia con Luis Ortega
El futuro
Después del descanso tras el éxito de Historia de un clan, la idea es seguir con el teatro y el cine. Y, por supuesto, continuar dibujando todo lo que pasa a su alrededor.




